Una marea universitaria contra el gobierno
El intento de Milei de presentar la movilización como una acción limitada choca de lleno con la realidad, porque lo que se vio en las calles fue la expresión de una profunda oposición social. Centenares de miles de docentes, estudiantes, investigadores, trabajadores de distintos sectores, decidieron salir a defender la universidad pública frente a un brutal ajuste cuyos números son contundentes.
El presupuesto universitario cayó a uno de sus niveles más bajos de las últimas dos décadas. Solo en el primer cuatrimestre de 2026, los fondos destinados a universidades públicas tuvieron una caída real del 30,7% respecto de 2023. Los salarios docentes perdieron más de un 37% desde que asumió Milei y los fondos destinados por estudiante ya se ubican en mínimos históricos. Todo al revés de lo que dice en su vergonzoso spot Álvarez, el subsecretario de políticas universitarias, que en realidad es un troll de X. Personaje nefasto si los hay, el cual fue lamentablemente recibido en las oficinas del rector Bozzani, de la Unla. Como provocación última, el gobierno oficializó el día previo a la marcha nuevos recortes millonarios en educación, ciencia y universidades.
Independencia de las autoridades: no es eslogan, es una necesidad política
Desde la Red Nacional de Agrupaciones En Clave Roja dimos una pelea fundamental. Fuimos la agrupación universitaria que en todo el país peleó consecuentemente para que se exprese en las movilizaciones, y en toda su preparación política previa, una perspectiva independiente de las autoridades que negocian con el gobierno. Apostamos a construir polos en las columnas de cada universidad dando la pelea en cada asamblea previa de cada facultad a lo largo y ancho del país, y donde las burocracias se negaron a convocar pusimos nuestras secretarías junto a los espacios independientes a disposición de organizar esta pelea.
Construir una perspectiva independiente se vuelve urgente porque es la única forma de evitar que los rectores nacionales del peronismo y el radicalismo, nucleados en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) vuelvan a transar con Milei como hicieron en 2024 o frenen toda lucha desviándola hacia las instancias judiciales. Como denunciamos desde el primer momento, estas autoridades son las mismas que aceptaron el presupuesto para sus cajas a cambio de dejar en la indigencia a docentes y nodocentes. Son las que atacan a los y las docentes que nos dan clases, como Yacobitti que les descuenta los paros en la UBA; o como Bartolacci de la Universidad Nacional de Rosario y actual presidente del CIN, que dice que el problema de la universidad son los paros en vez del ajuste de Milei. Son los rectores los que ya están llamando a confiar en la Corte Suprema para sacarnos de la calle y evitar que se desarrolle un conflicto más largo, con asambleas, tomas y acciones radicalizadas que no sean controladas por ellos.
Si ampliamos el zoom, estas autoridades vienen implementando en la universidad pública un modelo cada vez más mercantilista y adaptado al marco ideológico, político y económico del mileísmo. Esto se traduce en medidas como la aplicación del nuevo sistema de créditos “SACAU”, cuyo debate comenzó con el gobierno de Alberto Fernández y que hoy el Ministerio de Capital Humano festeja cada vez que puede. Es un sistema que bien podría definirse como una continuidad y actualización de la menemista Ley de Educación Superior. Para su desarrollo estuvo a la cabeza López Armengol, el ex rector de la UNLP y actual decano de la facultad de Ciencias Económicas de esa facultad, derechista y graduado en universidad privada.
A su vez, a pesar de la gran extensión nacional y de las desigualdades regionales que tienen las universidades, el modelo del CIN sostiene otros dos rasgos comunes en todas ellas. El primero es la precarización laboral en la universidad, a la que someten a miles de docentes y nodocentes ad honorem (trabajando gratis), estudiantes practicantes, pasantes, becarios y becarias. Son quienes sostienen la universidad día a día quienes literalmente no llegan ni a mitad de mes, mientras las autoridades cobran millonadas.
Y son todos los rectores la casta universitaria que está profundizando los convenios de las universidades con empresas privadas transnacionales, proyectos extractivistas, fuerzas represivas, un estado genocida como Israel, y con el capital financiero. Así lo reconoció a viva voz Fernando Tauber quien, al ser electo rector de la UNLP nuevamente, dijo: “buscaremos fondos hasta en la bolsa… y mierda que vamos a ir presos unos cuántos”.
No en nuestro nombre
El principal debate que deja abierta la enorme jornada del 12 de mayo es cómo seguir sin que decidan por nosotros. Se vuelve urgente pelear por un movimiento estudiantil que impulse acciones, desarrolle la autoorganización y construya, junto a docentes y nodocentes, un plan de lucha de forma independiente de las autoridades que negocian con Milei y cuyos intereses son opuestos a los nuestros y a defender la universidad pública. La próxima semana de paro tenemos una parada para tomar medidas contundentes.
Esto implica dar está pelea en cada aula y en las calles, y junto a desarrollar la masividad implica enfrentarnos a las conducciones de los centros y federaciones, en manos del peronismo y el radicalismo, que apoyan a las autoridades y tienen cargos en los rectorados.
Es fundamental en este marco tener el debate con organizaciones que se autodenominan de izquierda e independientes (como el PO, IS, el MST y el Ya Basta) pero que estuvieron en el palco de los rectores, sin posibilidad de cuestionar la orientación de frenar el conflicto y que defina el poder judicial. Literalmente subieron al escenario sin levantar siquiera un cartel denunciando el rol de los rectores que pactan con el gobierno. En cambio en sus prensas rápidamente escribieron intentos de justificar las fotos aplaudiendo con Yacobitti y compañía bajo el pretexto de que esto sería “unidad de acción”. Consideramos que es fundamental denunciar el rol que está jugando el CIN y que ninguna unidad de acción puede quitarnos la posibilidad de hacerlo. No es “aislarse” mantener firme la fundamental pelea por desarrollar un movimiento independiente de las autoridades, para lo cual hay que desenmascararlas denunciando y enfrentando claramente su política en cada ocasión. Llamamos a la reflexión a dichas organizaciones para construir y profundizar los polos independientes en cada universidad, e impulsar esta perspectiva.
De conjunto, cada vez son más las voces de estudiantes, docentes y nodocentes que comienzan a debatir que con una marcha cada 6 meses, no alcanza. El desafío que tenemos por delante es enorme. Hace falta autoconvocarnos masivamente y radicalizar las medidas de lucha. Hacer asambleas interclaustro para debatir entre estudiantes, docentes y nodocentes la continuidad del conflicto, para definir un plan de lucha a la altura del ataque histórico que sufre la universidad.
Hace falta involucrar a cada compañero y compañera en el debate y en las asambleas, y pasar a inmponerle a las conducciones burocráticas hacer clases públicas masivas, cortes, acciones locales, y juntar fuerzas para hacer tomas masivas de las facultades a lo largo y ancho del país. Como movimiento estudiantil tenemos la tarea de dar nuevos y decididos pasos para intervenir en la historia junto a todos los trabajadores y sectores que están luchando contra este plan de saqueo. No será posible depositando confianza en las autoridades, el poder judicial, ni las conducciones aliadas al CIN. Urge construir una gran fuerza desde abajo que imponga una salida independiente. Si queremos que se aplique la Ley de Presupuesto necesitamos una Rebelión Universitaria.
Desde la Red Nacional En Clave Roja damos la pelea por construir fuertes agrupaciones en cada lugar de estudio. Agrupaciones combativas, clasistas, internacionalistas, que peleen para organizar desde abajo una rebelión universitaria frente a este ajuste histórico. Lanzamos a su vez las Cátedras Libres Karl Marx porque buscamos cuestionar la orientación de nuestros conocimientos y carreras, y la orientación de la universidad y a su régimen de conjunto. Tenemos una oportunidad histórica como izquierda para debatir en espacios abiertos cómo organizar la fuerza de miles que simpatizan con Myriam Bregman, como expresión de la creciente oposición al gobierno y de que miles no quieren someterse a la pasividad que plantea el peronismo; debatiendo con qué programa y qué fuerza vamos a intervenir en la universidad para que sea de los trabajadores y no de las autoridades. Peleamos por recuperar los centros de estudiantes y revolucionarlos como herramientas de lucha, organización y participación estudiantil.
Todas estas son peleas que están puestas en función de poner en pie el movimiento estudiantil junto a los docentes y nodocentes de forma independiente de los recortes. Para no solo conquistar la aplicación de nuestra ley de financiamiento, sino transformar las universidades para que verdaderamente sean de los trabajadores, en perspectiva de unirnos a todos los trabajadores y sectores en lucha para derrotar todo el plan de Milei, el FMI y sus cómplices.

