
La justicia peruana autorizó la extradición de Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como “Pequeño J”, señalado como principal sospechoso del triple homicidio de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez en Florencio Varela, Buenos Aires. El acusado llegará en los próximos días al país, donde será indagado por el juez federal Jorge Ernesto Rodríguez. La decisión pone fin a una investigación internacional que se extendió durante más de siete meses, tras un caso que conmocionó por la brutalidad del crimen y el despliegue transnacional de los implicados.
Según fuentes judiciales, Valverde Victoriano será trasladado al Aeropuerto Internacional de Ezeiza y posteriormente comparecerá ante la justicia argentina. Se lo acusa de haber participado en una represalia vinculada a una organización narcocriminal, tras la sustracción de varios kilogramos de cocaína. La causa involucra a al menos once imputados y sumó detenciones en Argentina, Bolivia y Perú.

El 19 de septiembre de 2025, Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15) desaparecieron en la localidad de Ciudad Evita. Según la reconstrucción judicial, las jóvenes subieron a una Chevrolet Tracker blanca bajo el pretexto de asistir a una fiesta. El vehículo se dirigió a una vivienda en la calle Chañar 702, Florencio Varela, donde fueron sometidas a golpizas, torturas y asesinadas.
Las autopsias confirmaron que las víctimas sufrieron violencia extrema, con mutilaciones, asfixia y heridas de arma blanca. Los cuerpos fueron enterrados en el patio de la casa y el vehículo fue incendiado para borrar pruebas. Un dato que agravó el impacto del caso fue la transmisión en vivo de parte del crimen a través de redes sociales para un grupo privado, conformado por al menos 45 personas, hecho que autoridades bonaerenses calificaron como un acto de disciplinamiento mafioso.
La investigación determinó que la orden para ejecutar a las víctimas fue motivada por el supuesto robo de droga perteneciente a la banda de “Pequeño J”. Testimonios recogidos en la causa indican que las jóvenes fueron engañadas y llevadas al lugar del asesinato.

Tras el hallazgo de los cuerpos y la identificación de varios sospechosos, la justicia argentina emitió una alerta roja de Interpol para la captura internacional de Tony Janzen Valverde Victoriano. El joven, de nacionalidad peruana, logró evadir los controles migratorios saliendo del país por pasos fronterizos clandestinos hacia Bolivia.
Durante los días posteriores al crimen, ‘Pequeño J’ utilizó múltiples teléfonos y tarjetas SIM para dificultar su rastreo, pero un error en una comunicación con una de sus parejas permitió a los investigadores triangular su ubicación. La colaboración entre la Policía Bonaerense y la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional del Perú resultó clave para avanzar en la búsqueda internacional.
Las autoridades argentinas detectaron que el sospechoso pretendía ingresar a Perú y que su destino era la ciudad de Lima. El seguimiento incluyó tareas de inteligencia y cooperación entre los equipos de ambos países.

El ingreso de “Pequeño J” a Perú se concretó mediante el uso de documentos apócrifos y la colaboración de una red criminal. Se desplazó desde Bolivia en buses interprovinciales y finalmente se ocultó en un camión de carga para eludir los controles.
El 30 de septiembre de 2025, la Policía Nacional del Perú interceptó el vehículo en el distrito de Pucusana, al sur de Lima. El operativo se llevó a cabo tras un bloqueo de pescadores en la Panamericana Sur, lo que permitió a los agentes actuar sin generar enfrentamientos. En paralelo, el principal colaborador de Valverde Victoriano, Matías Agustín Ozorio, fue detenido en la capital peruana.

El comunicado oficial de la policía peruana confirmó que la detención obedeció a la notificación de Interpol y a la coordinación directa con la justicia argentina. El detenido fue puesto bajo custodia en una comisaría de Chilca, a la espera de la resolución judicial sobre su extradición.
Durante su aprehensión, Valverde Victoriano negó toda responsabilidad, manifestando: “Me están echando la culpa nada más. Yo no he matado a nadie”. La defensa del acusado sostiene que no existen pruebas directas en su contra, mientras que la investigación judicial argentina afirma que lideraba una organización dedicada al narcotráfico, la extorsión y el sicariato.
El expediente judicial sostiene que el triple homicidio se cometió en el marco de una represalia narco, con privación ilegal de la libertad y homicidio agravado por ensañamiento, alevosía y violencia de género. Además de Tony Janzen Valverde Victoriano, la causa incluye a otros diez imputados con distintos grados de participación.
La extradición de “Pequeño J” fue confirmada por la justicia peruana tras un proceso que incluyó evaluaciones de seguridad y cooperación bilateral. El traslado al Aeropuerto Internacional de Ezeiza se realizará bajo estrictas medidas de seguridad y una vez en territorio argentino, el imputado será indagado por el juez federal Jorge Ernesto Rodríguez.

El caso permanece abierto, con varias líneas de investigación sobre la posible participación de otros miembros de la organización y la localización de prófugos. La extradición marca una etapa clave para la justicia argentina en la búsqueda de respuestas ante uno de los crímenes más violentos y organizados de los últimos años.





