Javier Milei abordó temas como su alianza con Israel, las Malvinas y la Inteligencia Artificial durante la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, EE. UU.
La Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, EE. UU. estuvo repleta de fricciones en un contexto de crecientes disputas geopolíticas. Los crímenes de guerra por parte de Israel y EE. UU., el conflicto entre Ucrania y Rusia que arrastra a la OTAN y las tensiones territoriales entre Reino Unido, Irlanda del Norte, Gales y Escocia son algunos de los elementos que tienen al mundo en alerta.
En este panorama, Milei se refirió a la ONU como »una organización inútil que sólo sirve para alimentar a una casta de parásitos fatalmente arrogantes disfrazados de burócratas bienintencionados», acusándole de permitir el caos y el terrorismo internacional.
Repudió el accionar del organismo con respecto a »su votación sistemática en contra de Israel mientras hacían silencio frente al terrorismo islámico», recordando la declaración como organización terrorista a la Guardia Revolucionaria iraní realizada en enero de este año. »Hicimos una elección geopolítica, nos alineamos con EE. UU. e Israel», dijo el mandatario, resaltando que Israel »está del lado correcto de la historia».
Junto a esto, trajo a colación la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas: »Malvinas es para nosotros una causa nacional», afirmó. En su discurso rechazó a los kelpers (isleños británicos que ocupan las Islas) señalando que »el derecho a la autodeterminación existe para liberar a los pueblos colonizados, no para consagrar situaciones derivadas de la colonización». Sin embargo en 2025 había afirmado el derecho de los kelpers a ocupar Malvinas de forma indirecta.

Inteligencia artificial y regulaciones ¡afuera!
El presidente fue tajante con su postura frente a los avances de la IA: »Abrazamos el capitalismo de libre empresa y la revolución tecnológica», sostuvo, dejando en claro su mirada acerca del futuro. »Donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera. Como dice el presidente Donald Trump, puede multiplicar nuestra productividad en magnitudes que todavía no comprendemos».
Al mismo tiempo, Milei rechazó las preocupaciones en cuanto al futuro laboral y de la humanidad en general que preocupa a empleados y desarrolladores de IA. »El miedo bajo ningún punto de vista debería convertirse automáticamente en obediencia. De hecho, los escenarios distópicos que propician el miedo carecen de sentido desde el punto de vista económico».
»Cuando escuchamos que el Estado debe controlar la IA conviene recordar algo elemental: el Estado no es una criatura abstracta, sino hombres, funcionarios y burócratas. Concederle el control sobre la innovación es conceder la facultad de limitar lo que los demás pueden crear», dijo, manifestando su compromiso de »no regular a la IA de manera preventiva» y anunciando beneficios fiscales a empresas que la desarrollen en Argentina.

