¿Por qué nos fascinan tanto los agujeros negros?: el genio argentino que es un “rockstar” tiene una respuesta

Mientras usted, estimado lector, se apresta a leer esta nota, ignora que su casa, su perro, su país y su planeta entero orbitan, junto con toda la galaxia, un centro remoto donde hay un agujero negro. Uno supermasivo. Pero tranquilo, no va a caer en él. “Si usted cae en un agujero negro se va a morir, pero igual le gustaría tratar de entender qué pasa en esa singularidad”, explica Juan Martín Maldacena (57), el físico argentino más prestigioso del mundo, en un auditorio enmudecido con su charla. “¿Saben que significa singularidad?”, pregunta y ante el silencio responde entre risas: “Yo tampoco, una singularidad es algo que no entendemos”.

“Galileo decía que el libro de la naturaleza está escrito en el lenguaje de la matemática”, arranca y cita el principio de todo. No del Universo, pero sí de los conocimientos que nos ayudan a entenderlo. Galileo fue de los primeros en comprender que la Tierra orbita alrededor del Sol, hace apenas cuatro siglos. Desde ese momento, comenzó una carrera de descubrimientos que nos llevó a saber que también es una estrella y que la Vía Láctea, la galaxia que habitamos, es apenas una fracción ínfima entre las miles de millones que componen la vastedad del Universo.

Maldacena nació en Caballito y estudió en la Universidad de Buenos Aires los primeros años de su licenciatura en Física, que terminó en el Instituto Balseiro de Bariloche, y realizó su doctorado en la Universidad de Princeton, Estados Unidos, donde vive actualmente. “Una teoría de la gravedad cuántica unificaría todas las fuerzas de la naturaleza”, título el New York Times en septiembre de 1998, junto a la foto de un jovencísimo Juan Martín mirando a cámara. El estupor de su teoría fue plasmado por ese diario: “Unos 200 físicos celebraron los últimos avances bailando la Macarena o, mejor dicho, una nueva versión llamada ‘la Maldacena’, en honor al joven teórico argentino”.

El físico argentino explica las características de un agujero negro. Foto: Mario De Fina

Él busca tender un puente entre la teoría de la relatividad de Einstein —que rige el mundo macroscópico mediante leyes concretas como la de la gravedad, y cuya ecuación más célebre es E=mc2 —, con la física cuántica —que rige el mundo subatómico, donde el azar impregna el comportamiento de las partículas elementales —. Einstein ya sabía de esta incompatibilidad, y en su momento acuñó su famosa frase: “Dios no juega a los dados”, con la que rechazó la idea de que los componentes más diminutos de la materia obedecieran al azar en lugar de a leyes deterministas.

Para encontrar ese puente, Maldacena se sumergió en la “teoría de las cuerdas” y exploró un universo matemático de diez u once dimensiones, en lugar de las cuatro que percibimos. Un modelo de extraordinaria elegancia, conocido como ‘la conjetura de Maldacena’, sobre el cual, como reconoció en esa entrevista hace casi tres décadas, “Hasta el momento no existen predicciones experimentales, aunque esperamos que las haya en el futuro”. Ese futuro llegó y la Usina del Arte desborda para escuchar sus secretos.

¿Cómo que no hay más entradas?”. Es la pregunta que más se repite al ingreso. “Si bien era por orden de llegada, vino tanta gente y tan temprano, que para evitar inconvenientes preferimos repartir tickets y se agotaron”, contesta una y otra vez un empleado de la organización.

Afuera hace frío y la fila se bifurca: por un lado, están los afortunados que, ticket en mano, esperan ansiosos escuchar a Maldacena. La otra fila, que duplica a la primera y se extiende por más de dos cuadras, es la de los esperanzados, que esperan un milagro para poder verlo, aunque sea de parado. Los primeros podrán vivir la experiencia de desentrañar los misterios del Universo, mientras que los segundos tendrán que conformarse con la transmisión por Youtube. “Vivimos a 600 kilómetros, llegamos hoy para verlo y ya no había entradas”, comenta en el chat en directo una asistente frustrada.

“La mecánica cuántica es intrínsecamente probabilística y la usamos para entender cómo funcionan los átomos”, cuenta Maldacena mientras camina por el escenario. “Una montaña parece sólida, pero para un insecto lo es también el agua. Para nosotros el agua no los es, si nos paramos en el agua, nos hundimos. En ambos casos consisten, mayormente, en espacio vacío”.

Su timidez de genio queda de manifiesto en su forma simple y despojada de explicar lo complejo, en este caso ese espacio vacío entre los átomos. Y continúa en su especialidad: “Si uno quiere saber qué pasó al principio del Universo, uno tiene que entender la gravedad cuántica. Una teoría más completa de la gravedad cuántica nos serviría para entender ese inicio y también el interior de los agujeros negros, dónde nuestras ecuaciones dejan de ser válidas”.

Maldacena le cuenta los secretos del Universo a un auditorio lleno. Foto: Mario De Fina

Recuerda que hace más de un siglo, el físico Max Planck introdujo la constante que lleva su nombre y, al combinarla con otras constantes fundamentales de la naturaleza, surgió una longitud muy especial: la longitud de Planck, de aproximadamente 10⁻³⁵ metros (el exponente marca la cantidad de ceros que van antes de la primera cifra). Hoy los físicos creen que esa es la escala en la que los efectos de la gravedad cuántica deberían hacerse evidentes.

La dificultad radica en que, para estudiar estructuras cada vez más pequeñas, es necesario utilizar energías cada vez mayores. “Tendríamos que tener un microscopio que nos permita estudiar distancias de 10⁻³⁵ metros. Pero la distancia más pequeña que podemos medir hoy en día es 10⁻¹⁸ metros. Son las distancias que se pueden investigar con el acelerador de partículas que está en Ginebra. Una manera quizás positiva de ponerlo es que en el exponente al menos estamos a mitad de camino”, afirma.

¿Y por qué es tan importante una escala tan diminuta? Porque es a esa escala —recordemos que la totalidad del Universo llegó a estar comprimida en un espacio infinitamente menor que un átomo— donde se encuentran dos de los grandes enigmas de la física. Si retrocedemos al comienzo del Universo, llegaremos a un estado de densidad y temperaturas extremas similares a cuando colapsa la materia y crea un agujero negro. En ambos escenarios, la gravedad es tan intensa a distancias tan pequeñas que las ecuaciones de Einstein dejan de servir y necesitamos acudir a la gravedad cuántica.

Entre confundido y asombrado, el público quiere seguir escuchando sus teorías. Foto: Mario De Fina

Maldacena camina a lo largo de los 90 minutos y demuestra los fundamentos físicos que lo convirtieron en profesor de la Universidad de Princeton, uno de los centros más prestigiosos de física teórica del mundo. Sobre el final, como el hombre de ciencia que es, responde una pregunta de teología que se coló entre el público más escéptico: “Cuando Lemaître propuso la teoría del Big Bang y luego detectó la expansión del Universo, el Papa de ese momento dijo que estábamos viendo ‘evidencias de la creación’, a lo que Lemaître respondió que no diga eso, que era una teoría científica”. También contesta otra sobre la inteligencia artificial: “La uso, pero te confieso que no la sé usar muy bien”. Recibe pedidos de autógrafos y hasta se permite hacer chistes con la realidad económica de nuestro país: “Dicho sea de paso, la inflación de la Argentina desde que nací es la mitad de la inflación cósmica, en el exponente”, aclara entre risas.

El aplauso final es abrumador. Una pareja de asistentes, algo perplejos, mientras salen comentan por lo bajo: “Hay que volver a ver el video de la charla”. Maldacena se queda, al menos por un instante, en silencio. Observa ahora el vacío de la sala, tal vez piensa en la próxima charla que dará en el Planetario de La Plata o que en unos días estará con Mario Pergolini en el late night show más importante de la televisión Argentina. Pero ahora observa el vacío. Ese vacío que llena el Universo, los átomos y al que le dedica la vida. Antes de despedirse, recibe una última pregunta de Clarín: ¿Por qué los agujeros negros generan tanta fascinación?. Y dice sin titubeos: “Porque son cosas exóticas”.

AA

Redacción

Fuente: Leer artículo original

Desde Vive multimedio digital de comunicación y webs de ciudades claves de Argentina y el mundo; difundimos y potenciamos autores y otros medios indistintos de comunicación. Asimismo generamos nuestras propias creaciones e investigaciones periodísticas para el servicio de los lectores.

Sugerimos leer la fuente y ampliar con el link de arriba para acceder al origen de la nota.

 

El Obelisco chino: cómo es la parrilla argentina más grande de Asia y la curiosa historia de su dueño

Todo arranca con una búsqueda cualquiera. En China casi nadie usa Google Maps si no es con VPN. Por...

¡Es hoy! Llega Un Sol para los Chicos a beneficio de UNICEF Argentina

El programa solidario que celebra 35 años ininterrumpidos se emitirá hoy sábado por eltrece, de 17.30 a 21.30. La...

Tragedia en la ruta 19: muere una joven bombera voluntaria, tras un violento choque frontal de dos autos en Córdoba

Un violento choque frontal protagonizado por dos autos enlutó la ruta nacional 19 que une Córdoba con Santa Fe....
- Advertisement -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí