Durante más de seis semanas, el boleto educativo directamente no se garantizó. Miles de estudiantes tuvimos que pagar de nuestro bolsillo el transporte para poder cursar, sosteniendo un costo que debería estar cubierto como parte del derecho a la educación. No fue un problema técnico ni una demora aislada: es parte de un ajuste que recae sobre quienes estudiamos y trabajamos, limitando el acceso efectivo a la universidad.
Esta situación golpea con más fuerza en un contexto económico cada vez más crítico para amplios sectores del estudiantado. Cada vez somos más quienes tenemos que trabajar para sostenernos, afrontar alquileres, materiales de estudio, comida y transporte con ingresos que no alcanzan. El aumento constante del costo de vida, sumado a salarios precarizados o directamente a la falta de trabajo, hace que gastos “cotidianos” como el transporte se vuelvan una barrera concreta para poder cursar. En ese marco, el boleto educativo no es un beneficio accesorio: es una condición básica para garantizar el derecho a estudiar. Sin él, la universidad deja de ser realmente accesible para miles.
Frente al creciente malestar, en los últimos días el gobierno de la provincia anunció que el boleto se acreditaría en el transcurso de la semana que viene y que se mantendrían los 45 viajes. Es decir, lejos de resolverse, el problema continúa y la respuesta oficial vuelve a mostrarse insuficiente.
En este contexto, se empezaron a desarrollar acciones, campañas y pronunciamientos en distintas universidades, que pusieron en evidencia tanto el descontento como la organización estudiantil frente a esta situación.
Desde En Clave Roja y Pan y Rosas impulsamos una campaña para exigir la inmediata aplicación del boleto educativo. En pocos días, cientos de studiantes firmaron apoyando el reclamo, expresando el malestar generalizado que existe en la universidad. Como mostramos en nuestras redes:
Pero no nos quedamos solo en la denuncia. Presentamos un proyecto sobre tablas para que el Consejo Superior se pronuncie al respecto, exigiendo la aplicación inmediata del boleto educativo. También planteamos que su implementación sea retroactiva, para que se devuelva lo que tuvimos que pagar durante estas semanas. A su vez, exigimos que sea realmente universal, cubriendo todos los viajes necesarios, y que se extienda a docentes y no docentes, que también están siendo afectados por el aumento del transporte mientras sus salarios siguen congelados. En este posteo explicamos la iniciativa:
Al mismo tiempo, es importante señalar que el boleto educativo no surgió de la nada ni es una concesión de ningún gobierno o gestión universitaria. Es una conquista histórica del movimiento estudiantil, arrancada a partir de años de organización, lucha y movilización. Sin embargo, desde El Puente —que se autoproclaman conducción del centro de estudiantes pero en realidad gestionan nuestro centro de facto tras una reforma estatutaria fraudulenta e ilegal— intentan presentarlo como un logro propio, adjudicándose su existencia de manera completamente descarada. Esta operación no es menor: borrar el origen colectivo de esta conquista busca desarmar la idea de que los derechos se consiguen luchando y que, por lo tanto, también se pueden defender y ampliar con organización.
Proy. Resol Por Boleto Concejo Superior UNGS. by luciano.altamirano1794
En ese sentido, tanto el rectorado como los consejeros de El Puente intentaron instalar que esta situación es “normal”. Pero no hay nada de normal en que durante más de un mes los estudiantes tengamos que financiar lo que debería ser un derecho garantizado. Naturalizar estos recortes es convalidar el ajuste. Como se explica acá:

