La revisión responde, según BMI, a las “persistentes interrupciones en el suministro y una demanda sólida, especialmente del sector del almacenamiento de energía”. Sin embargo, la mejora de las previsiones no implica que BMI espere una continuidad del rally.
El carbonato de litio al contado en China promedió u$s22.941 por tonelada en lo que va del año, por encima del nuevo pronóstico anual de la consultora. Esto implica que BMI espera una caída significativa durante los últimos meses de 2026.
Para el tercer trimestre proyecta un precio promedio de u$s17.200 por tonelada, mientras que para el cuarto trimestre estima u$s16.800.
En otras palabras, la consultora considera que los valores actuales ya están por encima de lo que justificarían por sí solos los fundamentos de oferta y demanda.
El mercado seguiría en superávit hasta 2030
La visión bajista se extiende más allá de 2026.
BMI proyecta un precio promedio del carbonato de litio de u$s16.500 por tonelada en 2027 y estima que tocará un piso de u$s14.500 en 2028. Luego prevé una recuperación gradual hasta u$s17.500 en 2029 y u$s18.500 en 2030.
El escenario planteado por la consultora supone que el mercado mundial continuará en superávit hasta finales de la década y recién ingresaría en una etapa de déficit entre 2031 y 2035.
Según BMI, la falta de inversiones y los retrasos en nuevos proyectos durante el período de precios bajos de 2024 y 2025 terminarán afectando el crecimiento de la oferta, pero recién en la próxima década.
La oferta mundial volverá a crecer
BMI estima que la producción global de litio crecerá 13% este año, con Australia y China como principales motores. La recuperación de los precios también podría incentivar el regreso de operaciones de mayores costos que habían sido paralizadas durante el período de precios deprimidos.
Entre los proyectos que podrían aportar nueva oferta aparecen Bald Hill, de Mineral Resources; Finniss, de Core Lithium; y nuevamente Jianxiawo.
El regreso de la mina de CATL constituye, sin embargo, una de las principales variables de incertidumbre para el mercado.
Según la información citada por The Northern Miner, la oficina ambiental local confirmó a comienzos de agosto que en Jianxiawo no se estaban realizando tareas de carga ni trituración de mineral, mientras que su evaluación de impacto ambiental todavía esperaba aprobación.
Benchmark Mineral Intelligence había advertido que una demora prolongada podría poner en riesgo cerca del 4% de la oferta mundial y eliminar por completo el superávit previsto para este año.
Argentina también sufrió interrupciones en la oferta
El escenario de restricciones de suministro tuvo además un episodio en la región. A fines de julio, una fuerte tormenta de nieve afectó la provincia de Catamarca y provocó interrupciones en las operaciones de Fénix, el proyecto de Rio Tinto ubicado en el Salar del Hombre Muerto, con una capacidad de producción de 32.000 toneladas. También se vieron afectadas las operaciones de litio de POSCO y de Zijin-LIEX, en el proyecto Tres Quebradas.
Uno de los episodios que conmovió al sector fue la aparición con vida de cuatro trabajadores mineros que permanecieron desaparecidos durante tres noches en el Salar del Hombre Muerto, en Catamarca.

Al clima expremo en la Puna y la Cordillera de los Andes se sumó a las dificultades de oferta que BMI considera entre los factores que explicaron la recuperación de los precios durante 2026. A pesar de la expectativa de corrección, BMI no anticipa un desplome más profundo del mercado. Uno de los principales respaldos para la demanda será el crecimiento del almacenamiento de energía.
La producción china de baterías destinadas a energía y almacenamiento alcanzó 191,7 GWh en mayo, un incremento del 55% interanual. El equipo de energía y renovables de BMI proyecta que la capacidad mundial de almacenamiento con baterías prácticamente se cuadruplicará, desde unos 325 GW este año hasta 1.270 GW en 2035. En ese sentido, vale recordar que China y Estados Unidos concentran actualmente más de tres cuartas partes de las instalaciones.
El avance de las baterías de litio-hierro-fosfato (LFP) también constituye un factor de respaldo para el carbonato de litio. Según la Agencia Internacional de Energía, esta química alimenta más de la mitad de los vehículos eléctricos y más del 90% de los sistemas de almacenamiento de baterías a nivel global.
En junio, las baterías LFP representaron el 83% de las instalaciones de baterías en China, un récord que contribuye a sostener una prima del carbonato frente al hidróxido.
La demanda de litio empieza a desacelerarse
El principal contrapunto para el mercado es la velocidad de crecimiento de la demanda. En este aspecto, BMI proyecta un aumento de la demanda mundial de litio de apenas 5,8% este año, frente al 19% registrado en 2025.
La desaceleración está vinculada, entre otros factores, a un menor crecimiento de las ventas globales de vehículos eléctricos, que la consultora estima en 3,9%. China también atraviesa, según BMI, una “desaceleración estructural” de su mercado de vehículos eléctricos. Aun así, los vehículos de nueva energía ya representan un 59% de las ventas de automóviles nuevos en China, mientras que las exportaciones mensuales superaron por primera vez las 500.000 unidades en junio.
El conflicto en Medio Oriente y el consecuente aumento de los precios de los combustibles representan, según la consultora, una variable que podría acelerar nuevamente la transición hacia vehículos electrificados si los consumidores buscan reducir su exposición al costo de los combustibles.
El avance del sodio amenaza al litio a largo plazo
Más allá del ciclo de oferta y demanda, BMI identifica otro riesgo estructural, un verdadero «Cuco» para el mercado: la evolución de tecnologías alternativas.
Las baterías de iones de sodio aparecen como uno de los principales desafíos para el litio. CATL ya presentó su batería Naxtra de sodio, que alcanzaría una densidad energética comparable a la de las celdas LFP.

A esto se suma el anuncio de Changan de desarrollar un vehículo de pasajeros propulsado por baterías de sodio, mientras que CATL espera que hasta 20.000 vehículos eléctricos utilicen esta tecnología durante este año. La expansión de estas baterías podría reducir parte de la demanda futura de litio, especialmente si su desarrollo continúa acelerándose.
BMI también identifica como riesgo adicional los avances más rápidos de lo previsto en el reciclaje de baterías, que podrían generar una fuente adicional de materias primas y reducir la necesidad de nueva producción minera.
Un mercado con precios altos, pero con superávit
El escenario que plantea BMI combina dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, las interrupciones de suministro, el crecimiento del almacenamiento energético y el avance de las baterías LFP sostienen los precios en el corto plazo.
Por otro, el crecimiento de la oferta, la desaceleración de la demanda de vehículos eléctricos, el desarrollo de baterías de sodio y la expansión del reciclaje podrían generar presión bajista durante los próximos años.
Para la consultora, el actual nivel de precios no resulta sostenible durante todo el período proyectado. El mercado podría permanecer en superávit hasta 2030 y recién entrar en déficit entre 2031 y 2035, cuando las restricciones de inversión y los retrasos acumulados durante la última crisis de precios comiencen a limitar el crecimiento de la oferta.
Para el mercado del litio, por lo tanto, el desafío no pasa solamente por determinar hasta dónde puede llegar el actual repunte, sino por identificar cuánto de esta recuperación responde a fundamentos estructurales y cuánto está explicado por interrupciones puntuales de oferta.

