Una referente de la lucha por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito
El fenómeno de Myriam entre los más jóvenes -incluso entre quienes todavía no votan- no surgió del éxito de alguna fórmula marketinera. Su emergencia política entre lxs estudiantes tiene al menos un punto de referencia más concreto: hay que retroceder hasta las últimas elecciones presidenciales. “Yo la conocí a Myriam Bregman durante los debates presidenciales”, dice una de las estudiantes que vive en Benavídez y se sumó al Encuentro. “Lo que más me llamó la atención de ella fue cómo hablaba de frente, cómo no titubeaba y cómo en ese momento le estaba diciendo las cosas Milei en su cara”. Aquel escenario donde las campañas de los candidatos buscaban “sintonizar” con las demandas de la calle, tratando de no espantar ni perder votos, allí Myriam potenció la lucha de una generación de estudiantes secundarios, especialmente mujeres, que se plantaban por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito y en quienes, como nos contaban, “a muchos de nosotros nos despertó una fuerza, una voz y sensibilidades que todavía no conocíamos”.
Mientras el resto de los candidatos calculaba cada palabra, Myriam participó del debate con audacia, que se tradujo primero en simpatía y después en un reencuentro en las calles: “Me gustó también cómo apoyó al movimiento femenino. Como una dirigente política mujer, me parece muy bueno lo que está haciendo, promoviendo el derecho al aborto legal e intentando, está siempre marchando y en las calles para que no se pierdan los derechos de las mujeres”, se escucha entre las estudiantes de Benavidez que se convocaron al Encuentro. “Yo la conocí cuando salió todo el tema de la campaña por el derecho al aborto”, dice hoy Milena, estudiante que vive en San Martín.
Agui, uno de los jóvenes que llegó desde Tigre, recuerda el momento exacto en que Myriam se convirtió en una referencia cercana. Fue durante la masiva movilización de Ni Una Menos: “Conocí a Myriam Bregman en la marcha del 3 de junio, y también después por redes”, explica Agui de manera directa. “Y lo que más me llamó la atención de ella es la sencillez para decir lo que hay que decir sin necesidad de ofender ni insultar, y decir las cosas claras, hacerlas entender de una forma fácil, cosa que para esta juventud todo lo que es fácil es mejor”.
Los primeros recuerdos sobre Myriam Bregman también se construyen a través de sus intervenciones en el Congreso: “Myriam fue una representante y una movilizadora muy importante de la cuestión. Me ayudó a empezar a cuestionarme mis propias ideas y a participar de esa lucha en su momento”, plantea Milena, “siempre me gustó que haya una mujer luchando por nuestros derechos de manera pública y levantando a la gente, por así decirlo”. Sus denuncias dan fuerza para impulsar los reclamos en las calles, darles visibilidad, sin crear ilusiones de que en el Congreso se puedan ganar esas peleas. Así lo cuenta Lucía de Malvinas: “Me pareció increíble ver a una mujer que levantaba la voz y que se planteaba frente a todas estas personas que están hace muchos años y también que planteaba cosas coherentes. Así fue como conocí a Myriam, empecé a movilizarme y un día en un encuentro conocí a la Agrupación y así empecé a militar”. Cada vez que interviene en el parlamento para defender las tierras de los pueblos originarios, a los jubilados, la protección de los bienes naturales, los derechos de las mujeres, del movimiento LGBTIQ+ o de los trabajadores, todxs reconocen su coherencia.
Efecto contagio
La necesidad de hacer comunidad para sobrevivir o el impulso a ocupar el espacio público no son los únicos territorios que los convocan. También parece claro que los secundarios se siguen organizando en las escuelas y a través del boca a boca de los amigos. Los centros de estudiantes secundarios tienen una larga tradición de lucha y participación en situaciones claves de la historia del país: se remonta a la Reforma Universitaria del ‘18; en las barricadas codo a codo con los obreros que tomaron “el cielo por asalto” en el Cordobazo y Rosariazo y en los setenta, los centros de estudiantes de La Plata, como los del Colegio Nacional y los del Bellas Artes, que se coordinaron y movilizaron masivamente para conseguir el boleto estudiantil para que los hijos de obreros pudieran seguir estudiando.
La escuela sigue siendo territorio de encuentro, de estudio y de impulso para la organización y la resistencia que, aunque por momentos parece silenciosa, sigue firme. “Yo voy notando cada vez más, soy parte del centro de estudiantes de mi colegio”, comparando con lo que muchas veces ocurre fuera de la escuela, “y voy notando que cada vez vamos armando un grupo más grande.” Irupé, egresada de la Escuela Media 1 de El Talar, recuerda con detalles cómo el Centro también fue una vía para conocer a Myriam y a la militancia: “Conocí a Myriam Bregman y al PTS gracias a mi mejor amiga de la secundaria. Ella me integró al Centro de Estudiantes y, poco a poco, me fui acercando y así nos organizamos”. Encontrarse con otros que comparten las mismas preocupaciones, y animarse a participar, organizarse y coordinar.
Las redes sociales se transformaron en un campo en disputa. Un ecosistema donde la derecha oficialista montó una estrategia basada en noticias falsas, provocaciones e insultos; desde la izquierda apostamos a reglas distintas. En este marco, durante la reunión, analizaron el alarmante rol de Peter Thiel y el planteo sobre tecnofeudalismo propuesto por Varoufakis.
Para las nuevas generaciones, ver a una abogada trotskista disputar la centralidad de las redes puede parecer una extrañeza: “Ella está movilizando mucho a la gente a través de los medios, las redes. Habló mucho en las redes sociales y en los medios”, agrega Milena, “eso lo comparto mucho y estoy muy orgullosa de que alguien, una mujer como ella, sea mediática en las redes sociales de hoy en día”. Un desafío que es necesario multiplicar.
La rebeldía no es de derecha
“Empecé a seguir más a Myriam Bregman después de las elecciones, cuando levantó la voz para informar sobre el genocidio que está sufriendo el pueblo palestino”. Su testimonio no es el único; dan una pista a seguir sobre los fenómenos juveniles, “no se puede ser indiferente ante el genocidio en Gaza” y sobre la idea de que la “rebeldía”, contra lo que dictan los grandes medios, no es propiedad exclusiva de la derecha.
La fuerza que genera la organización colectiva para poner en movimiento capaz de dar vuelta al capitalismo de raíz. “Me gusta cómo propone una idea de gobierno distinto, algo que se sale completamente del capitalismo, y me parece que ese es el camino correcto”. En la charla nos recordaban que se necesita un cambio de raíz, algo distinto. “A mí lo que más me moviliza o por ahí me conecta con la “Rusa” y el partido es literalmente el cambio de raíz de en serio. Así como avanza la derecha, avanza la izquierda y avanza la organización. El cambio que Myriam plantea es en serio y tiene en cuenta las necesidades de los trabajadores. Por ejemplo, la propuesta de repartir las horas de trabajo, teniendo en cuenta a quienes no tienen trabajo y cómo se pueden dividir las horas por la semana y tener el tiempo para el ocio, que también es un derecho, tener derechos como la educación, la salud, y ella toma todo eso y lo quiere cambiar en serio; lo que me motiva y me conecta con ella es eso.” En el mismo sentido, decía Milena: “Cuando ella planteó lo de las 6 horas, la llamaron delirante, la criticaron muchísimo, pero cuando Milei sacó las 12 horas, nadie dijo nada”.
Frente a un capitalismo que destruye el planeta a fuerza de desastres ambientales, las demandas del movimiento ambientalista encuentran en Myriam también una referente. “Me identifico o más me representan de Myriam; son sus posturas frente al ambientalismo, el feminismo y todo lo que tiene que ver con los trabajadores”, explica uno de los estudiantes del Encuentro. “Son las ideas con las que más me identifico con Myriam. Me parecen muy importantes.”
Frente al rechazo a las imposiciones de los organismos financieros internacionales, Myriam Bregman se consolidó como la referente de la única fuerza política que se planta y rechaza seguir pagando al FMI: “Creo que lo que más me identifica es que sea la referente de la única fuerza política que está en contra de pagar la deuda con el Fondo Monetario”, dice Lucía, de Malvinas Argentinas. “Porque esa deuda no la pagan los de arriba, sino que la pagamos nosotros con el desfinanciamiento de la educación, cuando se llevan todo. Myriam nos plantea algo nuevo a la juventud, y que seamos parte de eso y que rechacemos al FMI”.
El crecimiento del fenómeno Myriam Bregman, a diferencia de lo que en estas semanas quieren instalar personajes como Pichetto, Lilita Carrió y parte del peronismo en la absurda campaña contra el crecimiento político de la izquierda, no es una “construcción de las encuestas”. Los jóvenes no están menos interesados en la política ni menos ideologizados que otros grupos de la población. Hoy, un sector de estos jóvenes ya integra la clase trabajadora precarizada y feminizada, que es necesario organizar. Como planteaba Manu, del Nacional de San Isidro, “porque con Myriam Bregman sola no alcanza”. Saben que la juventud es el futuro, y por eso los estudiantes secundarios se organizan. Encuentran en el anticapitalismo, en la lucha en defensa de los bienes comunes naturales y el feminismo socialista por el que pelea Myriam Bregman una referente y una salida por izquierda.





