El evento de ciclogénesis que se desarrolla frente a la costa sur de la provincia de Buenos Aires genera vientos muy fuertes, que en algunos sectores superan los 100 kilómetros por hora, y provoca un marcado impacto sobre el mar y las playas de la región.
Así lo explicó el doctor bahiense Gerardo Perillo, investigador superior ad honorem del Conicet en el IADO y especialista en Oceanografía Física y Geología, quien advirtió que este tipo de fenómenos no solo produce ráfagas intensas, sino también oleaje, sobrelevación de la marea y fuerte erosión costera.
Según detalló a la redacción de La Brújula 24, los vientos registrados frente a la costa dan lugar a olas de más de 7 u 8 metros en esa zona marítima. Sin embargo, cuando llegan a la costa, las olas significativas no suelen superar los 2,5 o 3 metros. De todos modos, aclaró que son muy erosivas porque suelen tener períodos cortos, de entre 3 y 6 segundos.
En el caso de Pehuen Co y Monte Hermoso, Perillo indicó que los vientos del cuadrante sur alcanzaron un máximo de 80 kilómetros por hora, pero se mantuvieron durante casi 24 horas por encima de los 50 kilómetros por hora, desde el mediodía del 7 de mayo hasta cerca de las 13 del 8 de mayo.
El especialista recordó que el 26 de abril pasado los vientos alcanzaron los 120 kilómetros por hora y que el 2 de mayo también se registraron valores de 80 kilómetros por hora. En ese sentido, remarcó que estos sucesos intensos “se están convirtiendo en algo cada vez más frecuente”, tal como él y la doctora María Cintia Piccolo vienen advirtiendo desde hace tiempo.
Perillo explicó que cuando los vientos fuertes se mantienen durante muchas horas desde una misma dirección, su influencia sobre la marea se vuelve significativa. Esto ocurre especialmente en condiciones de sicigia, como en esta ocasión, cuando las mareas suelen ser más pronunciadas.
“El efecto del viento genera una sobrelevación de la marea que, en las condiciones que se están dando, puede ser de más de 1 y hasta 3 metros por encima de los valores pronosticados”, señaló. Esa situación provoca que el nivel del agua, especialmente durante la pleamar, llegue directamente hasta los médanos y la rambla.
A ese escenario se suma el impacto de las olas, que avanzan por encima de la marea con una fuerte capacidad destructiva. El resultado es una erosión marcada de la playa: la arena es arrastrada hacia el mar, acumulada en barras sumergidas o desplazada a lo largo de la costa por las corrientes litorales.
El investigador sostuvo que el problema se agrava en los sectores donde se cortó la conexión natural entre el médano y la playa. Según indicó, eso ocurre en la zona donde se está construyendo una defensa en Pehuen Co y en casi todo el frente costero de Monte Hermoso, donde el médano fue eliminado, aunque aclaró que el municipio realiza esfuerzos importantes para recuperarlos.
Cuando esa conexión se interrumpe, la playa no puede retroalimentarse con la arena del médano. Como consecuencia, pierde volúmenes muy grandes de arena que luego resultan prácticamente irrecuperables.
Perillo precisó que en eventos similares se llegaron a medir pérdidas del orden de los 45.000 metros cúbicos, una cantidad equivalente a unos 4.500 camiones de arena retirados de la playa.
También marcó una diferencia importante entre Monte Hermoso y Pehuen Co. En el primer caso, la playa cuenta con un espesor de arena mucho mayor, por lo que el impacto, aunque visible, resulta menos severo. En Pehuen Co, en cambio, el espesor de arena no supera en muchos sectores los 50 centímetros.
“Cuando se saca tanta arena de la playa, las rocas que subyacen toda la playa quedan al descubierto”, explicó. Si bien en Pehuen Co es habitual ver rocas aflorando en la parte baja de la playa, el especialista advirtió que no es frecuente observar esos afloramientos en la parte alta.
En ese punto, cuestionó la obra que se desarrolla en un sector de Pehuen Co, al señalar que produce un efecto de reflexión de las olas que aumenta todavía más la erosión sobre la parte alta de la playa. Según recordó, en la tormenta del 3 de mayo las rocas ya habían quedado expuestas y no hubo tiempo suficiente para que el sistema costero recuperara arena antes del nuevo evento.
“Me imagino que esta tormenta está generando una pérdida de arena aún mayor”, planteó.
Perillo advirtió que, si se continúa con una obra que calificó como “totalmente desaconsejada”, incluso por el estudio de impacto ambiental encargado por la propia Provincia, Pehuen Co podría terminar con rocas expuestas en casi toda la playa.
Además, señaló otro posible efecto ambiental no deseado: la proliferación de ostras sobre esas rocas. Hasta ahora, las ostras que invadieron Arroyo Pareja no lograron asentarse de manera sostenida en Pehuen Co porque las rocas suelen quedar cubiertas periódicamente por arena. Sin embargo, si esas superficies permanecen expuestas en la parte alta de la playa, la falta de arena impediría volver a cubrirlas.
“Eso va a hacer que tengamos una situación poco deseada”, concluyó el especialista, al advertir sobre el impacto acumulado de estos eventos extremos en una costa cada vez más vulnerable.



