La Academia Nacional de Medicina recomienda prohibir razas de perros “particularmente agresoras” en Uruguay porque “la tenencia responsable de razas potencialmente peligrosas y sus cruzas implica la necesidad de su urgente consideración y de tomar medidas legislativas tendentes a su control”.
“Abordar el tema del elevado número de perros por habitante, la cantidad de perros vagabundos así como la tenencia responsable de razas potencialmente peligrosas y sus cruzas, implica la necesidad de su urgente consideración y de tomar medidas legislativas tendientes a su control. Cada día que se tarda implica graves riesgos para la salud de todos y el bienestar de los animales”, señaló la academia de médicos en una declaración tras un congreso celebrado en octubre.
En el censo del año 2023 se contabilizaron 1.448.224 perros con dueño, lo que significa un perro cada 2.41 personas. Si se consideran los perros sin dueño la relación pasa a un perro cada dos personas, destacó la institución. Recordó que la denuncia por mordedura de perro es obligatoria, aunque estiman que no todas llegan a ser tramitadas, por lo que hay un subregistro.
“Teniendo en cuenta dos estudios nacionales en el primero entre 2010 y 2020 se produjeron 82 mordeduras cada 100 mil habitantes por año, y en el otro entre 2018 y 2023 las mordeduras fueron 67 cada 100 mil habitantes”, detalló el comunicado.
Muertes por mordeduras de perros
El comunicado señaló que Uruguay ocupa el segundo lugar en el mundo de muertes por cada 100 mil habitantes por año con 1.2 muertes anuales en el período de 5 años (2018-2023). Esto significa una relación de 0.034 por cada 100 mil habitantes por año. Además, desde 2012 a la fecha, 9 de 12 casos de muerte fueron por mordeduras de perros de la raza Pitbull.
La Academia Nacional de Medicina abordó la relación entre los perros peligrosos y la salud humana y destacó los “beneficios” de la tenencia de perros, pero precisó que “nos exponen a múltiples riesgos”.
“El perro como ninguna otra especie es capaz de reconocer a su amo, se comunica con él, le expresa sus sentimientos, hasta dialoga con él y lo acompaña sin pedirle nada a cambio, tan es así que para algunos llega a ser parte de su familia”, señaló la institución.
Entre los riesgos la academia detalla que los perros transmiten enfermedades, algunas graves, como hidatidosis, toxoplasmosis, leptospirosis, leishmaniasis, sarna, toxocariasis o síndrome de Larva Migrans Visceral (LMV ) o el riesgo siempre latente de la rabia.

A esto se agregan “muy especialmente la de ataques y mordeduras capaces de producir lesiones de distinta gravedad con importantes secuelas, incluyendo la muerte y en la mayor de las veces a niños, afectándoles con frecuencia los brazos o la cara. No menos importantes son las lesiones por accidentes personales por caída, los accidentes de tránsito de autos o birrodados, conflictos interpersonales, agresión a otros animales, etc”.
Las prohibiciones
En ese marco, la institución médica considera una “necesidad” prohibir algunas razas y puso como ejemplo a 74 países que tienen leyes que inhabilitan tanto el ingreso como la tenencia de algunos casos.
“De las disposiciones particulares de 21 países estudiados en todos se prohíbe la raza Pitbull y en 16 el Dogo argentino, el Fila brasilero y algunas variedades de Terrier y en 13 los Tosa japoneses”, señalan los médicos.

Además, cuestionaron un acuerdo de la Facultad de Veterinaria, la Sociedad de Medicina de Veterinaria y la Academia Nacional de Veterinaria que en 2018 indicaba que “‘si bien existen diferencias en la frecuencia de razas implicadas en eventos de agresividad canina, la raza no es un factor determinante de la misma y que participan otros elementos por lo que no se debería prohibir ninguna raza”.
Los médicos recordaron que atienden las lesiones producidas por los animales agresores y sus consecuencias desde punto de vista funcional, cosmético y psicológico y en algunos casos la muerte.
Por esta razón, consideran que “impedir la presencia de algunas razas que han demostrado, en nuestro medio y en otros, ser particularmente agresoras, incluso mortales, e impedir la reproducción de las ya existentes en el país, podría incidir en la conciencia colectiva del riesgo que ellas implican y disminuir los altos índices de morbimortalidad existentes”.



