Un hallazgo que desafía al olvido
En la sala del Concejo Municipal de Chillán, a 400 kilómetros al sur de Santiago de Chile, un pequeño cuadrado de dos por dos centímetros bastó para cambiar la historia del arte contemporáneo chileno. Tras remover doce capas de pintura blanca, emergió el naranja intenso de un haz de fuego: la primera pista de que el mural «Principio y Fin», del destacado artista Julio Escámez (1925-2015), no había sido destruido por la dictadura de Augusto Pinochet, sino cuidadosamente ocultado.
Durante más de medio siglo, el mito popular afirmaba que las fuerzas militares habían destruido la obra a picotazos y alquitrán tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Sin embargo, los trabajos iniciados en 2021 por la Unidad de Patrimonio Municipal y el Centro Nacional de Conservación y Restauración demostraron lo contrario: la memoria colectiva supo encontrar la manera de proteger la obra de las bayonetas cubriéndola, sin dejar rastros de vandalismo destructivo.
Tragedia, arte y política
El mural, una monumental pieza de unos 42 metros cuadrados pintada entre 1969 y 1971 que retrata la lucha de clases y la historia social, posee un valor simbólico e histórico único:
- Encargo e inauguración: Fue encargado por el entonces edil Eduardo Contreras Mella e inaugurado en junio de 1972 por el alcalde socialista Ricardo Lagos Reyes. Apenas tres días después del golpe de 1973, Lagos Reyes fue ejecutado en su domicilio junto a su esposa embarazada y su hijo.
- El respaldo de los grandes: Durante su presentación, el Premio Nobel Pablo Neruda definió la obra de Escámez como «un lujo para Chile». Además, en agosto de 1972, el presidente Salvador Allende posó junto al mural al ser nombrado Hijo Ilustre de la ciudad.
Una herida que empieza a cerrar

Julio Escámez debió exiliarse tras el golpe de Estado y falleció en Costa Rica en 2015, convencido de que su gran mural había desaparecido para siempre. Aunque en los años noventa ofreció volver a pintarlo, murió sin saber que su creación seguía intacta bajo la cal.
Actualmente, un equipo de restauradores especializados trabaja milímetro a milímetro en la recuperación definitiva de «Principio y Fin», un proceso proyectado hasta 2027. Más que un trabajo técnico sobre la pared, la reaparición del mural representa la restitución de una pieza fundamental del patrimonio chileno y la prueba de que, aun bajo décadas de censura y silencio, el arte y la memoria siempre encuentran el modo de volver a la luz.



