Revolucionemos el Movimiento Estudiantil Secundario: debate con la UES y la FES

En todo el mundo se empieza a derribar una falsa narrativa que los medios tradicionales y los analistas del sistema quisieron vendernos: la mentira de que la juventud se había vuelto de derecha. En Europa, el grito de rebelión secundaria incendia las principales capitales. En Francia, tras la histórica jornada del 17 de octubre, con más de 800.000 personas en las calles, los estudiantes de más de 1.800 liceos —encabezados por los jóvenes de los barrios populares de Créteil, Saint-Denis y la periferia de París— bloquearon sus colegios, construyeron barricadas y ganaron las avenidas junto a los sectores más combativos de la clase trabajadora.

Esa chispa contagió a toda Europa bajo la consigna «hacer como en Francia»: tomas de colegios y facultades en Italia contra el Gobierno de Meloni y el rearme militar; huelgas educativas y acampadas por la vivienda en el Estado español tras el desalojo y la muerte de Maricarmen; y bloqueos escolares en Alemania y Albania.

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En Argentina, el pasado 15 de octubre vivimos una gran jornada de lucha en esta misma sintonía. Frente al intento del Gobierno de Milei de sostener el saqueo del DNU 70/2023, vetar el financiamiento universitario y pisotear la emergencia en discapacidad, decenas de miles nos movilizamos masivamente al Congreso. Cuando desataron una feroz represión de más de tres horas con gases y carros hidrantes, miles de jóvenes, estudiantes y trabajadores nos plantamos en la plaza, apagando los gases y defendiendo la permanencia en las calles a pesar de la lluvia.

Esa jornada demostró la enorme voluntad de resistencia que existe por abajo. Sin embargo, mientras los pibes poníamos el cuerpo, las burocracias de la FUA y la CGT se retiraron temprano y tildaron de «infiltrados» y «violentos» a quienes resistieron. La lección es clara: la bronca de la juventud no puede quedar presa de direcciones que dejan pasar todo el ajuste de Milei.

La UES y la FES: adormecen la bronca en Zona Norte

En las escuelas de la Zona Norte del Gran Buenos Aires enfrentamos la misma discusión de fondo. La crisis económica golpea de lleno a nuestras familias, los salarios no alcanzan, la ESI no se cumple y las condiciones de infraestructura edilicia son deplorables. Ante esto, ¿qué rol juegan las federaciones estudiantiles tradicionales, como la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y la Federación de Estudiantes Secundarios (FES)?

Hay que decirlo con todas las letras: la UES y la FES están subordinadas a dos alas distintas del peronismo. La UES responde al gobernador Axel Kicillof y mantiene un silencio cómplice frente al ajuste provincial, que mantiene las escuelas con ratas, aulas heladas y un presupuesto de miseria para el Servicio Alimentario Escolar. Ni que hablar de la persecución a nuestros docentes por reclamar salarios de miseria.

Por otra parte, conocemos muy bien a la FES en San Isidro y Tigre: hoy está ligada al sector más «cristinista» y, en Tigre, al Frente Renovador de Sergio Massa y Sebastián Rovira, que son los primeros en defender la especulación inmobiliaria de los dueños de los countries. La FES suele aparecer solo para las elecciones. Tampoco es una alternativa: presenta proyectos en los que utiliza a los pibes para lavarle la cara a algunos de sus políticos propatronales. El objetivo es claro: usar a los pibes para dirimir las internas que tienen de cara a las elecciones del año que viene. Nada más lejos de la situación que vivimos los estudiantes hoy.

Estas agrupaciones adormecen al movimiento estudiantil secundario. Les dicen a los pibes que no se puede luchar contra el ajuste de Milei porque «la relación de fuerzas no da», que «la próxima elección hay que votar mejor» o meten miedo con la represión para vaciar las calles, como sucedió este 15 de octubre y en cada marcha contra el Gobierno. No les interesa construir centros de estudiantes combativos que defiendan la educación pública; les interesa contener la lucha para no molestar a sus intendentes, a sus gobernadores o a sus candidatos para el año que viene.

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Autoorganización y unidad obrero-estudiantil: las lecciones de la lucha de clases

Frente a la tibieza de estas coordinadoras, la experiencia internacional de los liceístas franceses y la resistencia del 15O en Argentina marcan el verdadero camino: la autoorganización desde abajo, la democracia de asambleas y la alianza estratégica con los trabajadores.

En Francia, la juventud demostró que, cuando los estudiantes se organizan en asambleas y se unen a los sectores obreros y a los docentes, hacen temblar a todos los Gobiernos de Europa. No se trata de esperar pasivamente a las elecciones de 2027 mientras nos roban el futuro, sino de desarrollar la autoorganización y el poder de las bases para derrotar de raíz, mediante la huelga general, el ajuste de Milei, sus cómplices y el FMI.

Centros participativos, democráticos y combativos: la experiencia del CEPASI y el CENSI

Frente al modelo de centro del peronismo, nosotros oponemos un modelo claro que ya venimos impulsando como parte de la conducción en colegios como el Polivalente de San Isidro (CEPASI), con la lista «El Aguante», y en el Ex Nacional de San Isidro (CENSI), con la lista «El Estribillo». Peleamos por centros de estudiantes vivos, combativos y solidarios.

Impulsamos que las decisiones se tomen en las asambleas y en los cuerpos de delegados, garantizando la participación real de los estudiantes y sosteniendo una absoluta independencia política de todos los Gobiernos y partidos patronales, sean municipales, provinciales o nacionales.

Creemos que un centro de estudiantes tiene que ser una herramienta para organizar la resistencia: desde enfrentar la quita de las cajas MESA organizando la solidaridad directa entre compañeros para que nadie se quede atrás, hasta tomar medidas de fuerza, realizar abrazos simbólicos y movilizaciones para frenar el cierre de cursos, exigir calefacción y garantizar las condiciones elementales para estudiar. Creemos que los centros tienen la responsabilidad de salir a la calle y tomar en sus manos las demandas del feminismo, porque no nos da lo mismo.

Nosotres no nos moderamos en nada. Salimos a la calle porque nos llena de bronca cada vez que matan a una piba y cada vez que escuchamos un discurso de odio hacia las diversidades. Desde el CENSI desplegamos nuestra bandera en defensa del aborto legal, seguro y gratuito durante un desfile militar, frente al intendente Ramón Lanús, quien impide la aplicación efectiva de la IVE en San Isidro, el municipio más amigo de la Iglesia católica y del Opus Dei. A ellos también les dijimos que no pasaran por encima de nuestros derechos y que cumplieran la ley que conquistamos en la calle.

Además, entendemos que ningún colegio se salva solo. Por eso impulsamos la coordinación regional en las calles, como lo venimos haciendo junto a otros colegios desde la Coordinadora de Estudiantes Secundarios Combativos (CESC), apostando enérgicamente a la unidad obrero-estudiantil. Si los docentes reclaman por sus salarios, los jubilados defienden sus ingresos o los trabajadores de una fábrica de la zona, como en el conflicto de FATE, pelean contra los despidos, el movimiento estudiantil tiene que estar ahí, marchando codo a codo. Esa es la fuerza real que necesitamos para derrotar el ajuste de Milei y sus colaboradores.

Nuestra propuesta: la coordinación en las calles, revolucionarlo todo

Sabemos que hoy las organizaciones tradicionales no nos plantean ninguna salida para la juventud. Quienes nos organizamos en la agrupación No Pasarán nos proponemos construir una alternativa real para el movimiento estudiantil. Tenemos que unir a los distintos centros de estudiantes, a jóvenes combativxs y a la diversidad sexual para salir a marchar codo a codo en columnas independientes, sin importar de qué colegio vengamos.

Somos parte de una izquierda que no se resigna a colgarse un rosario y vender sus derechos. Por eso nos referenciamos en figuras como Myriam Bregman, no por una cuestión de encuestas, sino porque es la voz que expresa la bronca por abajo, habla de lo que vive la juventud y se planta contra la derecha y los machistas sin titubear. Ella difunde la idea de que es posible pensar en otro tipo de sociedad, en la que las prioridades estén pensadas para la inmensa mayoría. A todos los simpatizantes de La Rusa los invitamos a ser parte del Encuentro de Secundarios de Izquierda para construir una juventud que se proponga no resignarse, enfrentar a la derecha y pelear por un futuro que valga la pena vivir.

El capitalismo no nos deja muchas opciones: o revolucionamos la sociedad o nos resignamos a que la derecha avance mientras los tibios no se enfrentan al poder económico y se dedican a administrar la miseria.

Esta rebeldía no es una utopía: es lo que ya está haciendo la juventud en todo el mundo. Nos llena de orgullo ver la rebelión en Europa, encabezada por los estudiantes franceses que enfrentaron la represión del Gobierno de Macron para exigir y denunciar que la plata de la educación no puede ir a la guerra. Al grito de «hacer como en Francia», la rebelión se contagió a la juventud de Italia, Bélgica, el Estado español y Albania. Esa es la chispa que despierta la rabia contra los capitalistas y contra los tibios que intentan convencernos de que «la relación de fuerzas no da».

Nosotros reivindicamos con fuerza el derecho a la rebelión, como lo hicimos en la jornada del 15 de octubre. El camino no es mirar para otro lado ni esperar pasivamente a las elecciones de 2027. Hay que construir un movimiento estudiantil que esté a la altura de la pelea contra Milei y todos los fachos. Hay que construirlo en cada escuela, en cada barrio, junto a los trabajadores y docentes que luchan.

El futuro llegó hace rato y es momento de que los jóvenes pasemos a la ofensiva. Te invitamos a organizarte contra un sistema que no nos cuida, que prioriza la riqueza para unos pocos mientras otros no tenemos ni las necesidades básicas para estudiar.

Si querés pelear en tu colegio por un centro combativo, podés escribirnos al Instagram de la CECS.

Si querés pelear contra este mundo que nos trae guerra, crisis y cambio climático, organizate junto a No Pasarán y el Encuentro de Secundarios de Izquierda.

Escribinos a nuestro Instagram: @nopasaran_norte.

¡No pasarán!

Redacción

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