El ascensor económico de los municipios catalanas sube a escasa velocidad. A pesar de los enormes cambios experimentados globalmente por el país en los últimos 25 años, la riqueza hoy sigue concentrándose prácticamente en los mismos lugares que hace un cuarto de siglo. Los municipios que en el año 2000 ocupaban las primeras posiciones del ranking de renta por habitante siguen hoy en lo más alto, y los que viajaban entonces en el furgón de cola siguen haciéndolo cinco lustros después.
El análisis de las series históricas del Institut Català dÉstadística desde el año 2000 hasta el 2023 –los últimos datos disponibles y que se hicieron públicos el pasado 29 de abril– confirman esa dificultad para escalar posiciones en los índices de riqueza, aunque los registros más recientes presentan una novedad. Matadepera, que salvo en alguna excepción, no se había movido de lo más alto de la clasificación ha sido desbancada por Alella. Esta población del Maresme, con una renta familiar disponible bruta por habitante de 35.425 euros ha desbancado a la eterna campeona del Vallès Occidental por una diferencia de 659 euros.
Doce de las 40 localidades con un nivel de renta per cápita más elevado son del Maresme
El caso de Alella es uno de los pocos de un ascenso progresivo, sin grandes acelerones. En las estadísticas de renta per cápita del 2000 apenas se situaba en la séptima posición, por detrás de Matadepera, Sant Cugat del Vallès, Teià, Sant Andreu de Llavaneres, l’Ametlla del Vallès y Sant Just Desvern. Obsérvese que de estos siete primeros escalones de la riqueza han desaparecido dos municipios que ocupaban plaza en el 2000, Sant Andreu de Llavaneres y l’Ametlla del Vallès, sustituidos por dos localidades del Maresme, Cabrils y Tiana.
En el periodo analizado, la del Maresme es la comarca que, año tras año, sitúa un mayor número de municipios en la lista de los que tienen una renta por habitante más elevada. Sin ir más lejos, en la última estadística publicada por el Idescat, con los datos del 2023, 12 de los 40 principales son de esta comarca. Sin embargo, la media comarcal está por debajo de las del Barcelonès y el Baix Llobregat.
A pesar de su gran estabilidad, de vez en cuando las listas de municipios más ricos ofrecen alguna sorpresa. Es lo que sucedió cuando se publicaron los datos de la Agencia Tributaria correspondientes al ejercicio 2020. Riudarenes (la Selva) prácticamente dobló las cifras del año anterior y, de golpe, se convirtió en uno de los municipios más boyantes de toda España, solo superado por el madrileño Pozuelo de Alarcón. En la lista del Idescat también escaló a lo más alto del podio, situándose a una distancia sideral del segundo (Matadepera) y el tercero (Sant Just Desvern) ante la incredulidad de los propios habitantes de Riudarenes, La leyenda urbana atribuyó de manera errónea el salto de este pueblo gerundense a un premio de lotería, pero la explicación a este repentino éxito había que buscarla en los exitosos negocios de una empresa de la industria del cerdo que aprovechó la coyuntura internacional (año de pandemia) para efectuar una fuerte concentración de rentas.
Si resulta difícil modificar la clasificación de los municipios catalanes con la renta per cápita más alta, tampoco parece sencillo que los pueblos y ciudades relegados a las últimas posiciones puedan salir del pozo. Las estadísticas más recientes señalan a Salt como el municipio con la renta por habitante más baja, con 13.633 euros anuales, 35 puntos por debajo de la media catalana. En penúltima posición aparece Lloret de Mar, castigada tradicionalmente en estas clasificaciones por su dependencia de un turismo todavía –aunque cada vez menos– muy estacional y con una bolsa importante de empleos de baja cualificación. En el 200o, en el furgón de cola viajaban Badia del Vallès, Santa Margarida de Montbui y Santa Coloma de Gramenet.

Periodista catalano-brasileño. Redactor jefe de la sección Vivir. Más de media vida en La Vanguardia



