Rusia, a la que muchas veces se ha ensalzado como “la gasolinera del mundo” por su enorme capacidad como exportadora de hidrocarburos, tendrá que recurrir a importar combustible para hacer frente a la crisis de la gasolina que en los últimos meses han provocado los continuos y certeros ataques de los drones ucranianos. El Kremlin confirmó este martes que está estudiando esta posibilidad, que las autoridades de Moscú consideran una de las herramientas clave para estabilizar el mercado.
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