Pedro Sánchez tiene razón cuando afirma que las causas judiciales que se siguen contra su hermano y su esposa son más que discutibles y que, si no fueran parientes suyos, no estarían seguramente cada día en las páginas de los periódicos. Pero los escándalos de sus dos secretarios de organización y que todo un director general de la SEPI, el organismo que se cuida de las participaciones empresariales del Estado en empresas públicas, esté acusado de comisionista son faltas graves –lean el reportaje que hoy publica Carlota Guindal sobre el personaje–. Si además el expresidente y faro ético del socialismo José Luis Rodríguez Zapatero está siendo acusado de múltiples delitos, el balance es forzosamente muy negativo. ¿Todo esto es suficiente para que Sánchez convoque elecciones como le pide ya la mayoría del Congreso? Pues dependerá de la opinión de cada ciudadano, que podrá emitir su juicio cuando se celebren.
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