Se multiplican el endeudamiento y la sobreexplotación laboral en hogares cordobeses

Sobrecarga laboral, pluriempleo y endeudamiento familiar son las claves que surgen como algunos de los principales problemas que aquejan a los hogares cordobeses, según  el informe «Trabajar más, llegar menos: nuevas dinámicas de la crisis actual en Córdoba», publicado por el Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible de la UNC.

El documento, realizado por una multiplicidad de investigadores de distintas ciencias sociales, resume en siete problemas fundamentales las conclusiones sobre la situación de emergencia social.

Dividen a la sociedad cordobesa en cinco posiciones socioeconómicas: Clase Media A, Clase Media B, Clase Trabajadora, Precariado A y Precariado B. Analizando la dinámica laboral de estas clases, concluyen que hoy en la Argentina se vive una crisis que no es solo de desempleo y que «cambió las reglas de juego sobre cómo sobrevivir». El desempleo osciló entre 6,4% y 7,9% entre el cuarto trimestre de 2024 y el cuarto trimestre de 2025. En contraste, en 2004, período inmediatamente posterior a la crisis de 2001-2002, esa tasa alcanzaba el 14,4%. La nueva variable es el pluriempleo y la sobrecarga laboral: entre el 25 y el 30% de los hogares de Clase Media y Clase Trabajadora registran tasas de sobreocupación de entre el 25 y el 30%. 1 de cada 3 familias de posiciones intermedias y altas del espectro social trabajan más de 45 horas semanales para mantener su nivel de vida.

«El pluriempleo tampoco se concentra en las posiciones más precarias del espacio social», apunta el documento. En hogares pequeños o unipersonales de clase media, con presencia significativa de mujeres y jóvenes como principales sostenes del hogar (Clase Media B), la tasa de pluriempleo llega al 27%, lo que los lleva a poner en debate la idea de que las personas de estas clases están llegando a fin de mes «cómodamente».

«Trabajamos más, el sueldo nos alcanza menos, y estamos todo el tiempo haciendo malabares.  No solo para ganar unos pesos: también tenemos que trabajar para que esos pesos se estiren como un chicle y rindan contra una economía que avanza a toda velocidad, mientras nosotros corremos con un agotamiento constante, siempre desde atrás», indica el informe.

En este marco, la cuestión de la financiarización de la economía hogareña se volvió central. Entre 2021 y 2025, la proporción de hogares cordobeses que realizaron compras en cuotas o al fiado aumentó del 51% al 61,9%. En 2004 el porcentaje era del 32%. «El crédito ya no lo usamos para gastos extraordinarios, sino para “cositas” de todos los días. La forma en la que podemos usar la tarjeta de crédito, el fiado y los préstamos se volvió parte fundamental de las desigualdades contemporáneas. Las finanzas ya no son patrimonio y preocupación de la elite: todos los hogares estamos financiarizados», es el tercer punto central del informe.

Entre 2021 y 2025, la proporción de hogares que solicitó préstamos a bancos o instituciones financieras se duplicó: aumentó del 8,3% al 16,8%. En 2025, el nivel promedio de financiarización/endeudamiento del consumo en los hogares cordobeses —un índice que comprende el uso de ahorros para gastos corrientes, la venta de pertenencias para gastos corrientes, la solicitud de préstamos y la compra en cuotas— duplicó el valor registrado en 2004. 
Pero el informe advierte que «todos los hogares están financiarizados, pero desde posiciones y con condiciones y efectos desiguales». En hogares de clases medias con sostenes jóvenes (Clase Media B) el 74% compró en cuotas o al fiado. En hogares del precariado con sostenes mujeres de mayor edad (Precariato A), la cifra desciende a 50%. «Esto muestra que los medios y las finalidades del endeudamiento pueden significar situaciones muy diversas entre sí», dice este apartado.

El quinto eje tiene que ver con que «los hogares económicamente vulnerables y con mayor presión sobre su estructura de gastos viven más condicionados por su endeudamiento y por las políticas económicas vigentes». Es que la proporción de hogares que recurrió a sus ahorros para cubrir gastos mensuales aumentó del 34,1% en 2023 al 39,6% en 2025, pero en los hogares con sostenes jóvenes, la proporción de familias que recurrió a sus ahorros para cubrir gastos mensuales en 2025 es más elevada: alcanza el 55% en la CM B y el 42% en el Pre B (frente a cifras del 29% al 36% en Clase Media A y Precariato A, con sostenes de mayor edad).

El 32,2% de los hogares del Gran Córdoba recibe ingresos provenientes de la seguridad social (jubilaciones o pensiones). La cifra alcanza el 64% en hogares del precariado con sostenes mujeres de mayor edad (Precariado A). Entre el 17% y el 18% de los hogares del mundo popular (Clase Trabajadora, Precariado A y Precariado B) reciben ingresos por la Asignación Universal por Hijo (AUH), mientras que en los hogares de clase media su presencia es estadísticamente nula. «Los hogares con menos recursos económicos son aquellos en los que más pesan los ingresos por transferencias condicionadas de ingresos (como la AUH) o ingresos por jubilaciones y pensiones», es la explicación.

Propietarios e inquilinos

Una variable central de diferenciación dentro de las clases sociales en Córdoba es la condición de propietario o inquilino. El 18% de los hogares de clase media con sostenes de mayor edad recibe ingresos por alquileres (Clase Media A). La condición de inquilinos, por su parte, predomina en los hogares de las clases medias y de precariado con sostenes jóvenes: alcanza el 61% en la Clase Media B y el 44% en el Precariato B.
En hogares de clases medias con sostenes de mayor edad (Clase Media A) el 17% pidió préstamos a familiares. En hogares del precariado con sostenes mujeres jóvenes (Precariado B), la cifra asciende a 35% (el doble). «La edad y la forma de tenencia de la vivienda son factores determinantes para entender la presión económica que están viviendo los hogares», señala el documento.

Economistas todos

La última conclusión del informe tiene que ver con cómo el problema económico crece entre las preocupaciones argentinas: «La crisis no solo ha transformado nuestro modo de sostener la vida. También ha vuelto problemáticamente insostenible la gestión de nuestra economía, y nos expone desigualmente a agotar los medios disponibles para existir».

El planteo de fondo es que la sobreexplotación, los malabares financieros a nivel de las familias y el endeudamiento, reemplazan a la provisión pública de bienes como la educación, la salud o la vivienda.

«El avance de las finanzas en nuestro presente no es señal de progreso, sino de una desigualdad dinamizada, reorganizada, acelerada y de una supervivencia que está llegando a su límite», finaliza el informe.

Redacción

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