Ayer se iba a tratar en el recinto del Senado el avance con respecto a los escándalos de Adorni y, además, se iban a abordar reformas en el proyecto de propiedad privada que facilita desalojos y compra de tierras por parte de extranjeros.
El oficialismo y la oposición dialoguista repitieron una escena ya conocida: no brindar quórum para tratar temas poco convenientes para la agenda libertaria.
Los escándalos de corrupción por parte de Manuel Adorni iban a tratarse el martes 23 del mes corriente en la Cámara de Diputados. Pero los bloques de La Libertad Avanza, el Pro, la UCR, el MID, Por Santa Cruz (José Luis Garrido) y ocho de nueve miembros de Innovación Federal (Misiones, Salta y exlibertarios) parecen haberse coordinado para impedir que se realice la sesión.
Nuevamente, ayer tampoco habilitaron el número de bancas necesarias en la Cámara de Senadores para abordar tanto el caso de Adorni como modificaciones en la ley de inviolabilidad privada impulsada por el gobierno.
Dicha ley tiene como objetivo eliminar todas las restricciones a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros, facilitando desalojos y desprotegiendo la soberanía territorial y ambiental.1

Recintos con precinto
Al mismo tiempo, el proyecto viene acompañado de la resolución (ya vigente) 191/2026, la cual produce un desmantelamiento hacia los guardaparques para »alcanzar una gestión pública transparente, ágil, eficaz y de calidad».
No hace falta ser adivinos para concluir qué pasará si se recorta – aún más – el cuidado de zonas protegidas. La combinación de resoluciones y proyectos que atentan contra la integridad territorial y soberana no son mera casualidad: son parte de un proyecto de país que busca la rentabilidad en manos de la propiedad privada a toda costa.
Es por esto que impedir que se aborden modificaciones frente a esta ley de propiedad privada (las cuales buscan limitar la adquisición de tierras por parte de extranjeros y suavizar los desalojos)2 y, a su vez, obstaculizar el tratamiento del caso Adorni por parte del Senado pone sobre la mesa una situación imposible de negar: la agenda oficialista está dominando los recintos a gusto y piacere.

