Dos potentes terremotos con magnitudes de 7,2 y 7,5, respectivamente, impactaron Venezuela en la tarde del miércoles 24 de junio, con un saldo de 188 muertos, 1.500 heridos y más de 30.000 desaparecidos en diversas ciudades del país por el colapso de edificios y viviendas.
El estado de La Guaira, ubicado a 30 kilómetros de la capital Caracas, es la región más afectada, ya que la secuencia sísmica impactó fuertemente en las localidades de Caraballeda y Playa Grande. Asimismo, un total de 138 réplicas se registraron en el país caribeño hasta el mediodía del jueves 25 de junio, e incluso se sintieron en ciudades de Colombia.
Debido a la magnitud de los daños, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, declaró a las localidades afectadas como zonas de desastre natural. Entre edificios colapsados, calles destruidas y tareas de rescate constantes, miles de familias continúan buscando a sus seres queridos entre los escombros y se activaron diversas páginas web para reportar a las personas desaparecidas.


Sobre los terremotos
Un terremoto es un temblor repentino del suelo provocado por el desplazamiento de rocas subterráneas que se encuentran muchos metros bajo tierra. Si bien los térmicos sismo y temblor son sinónimos, se suelen usar de manera distinta según los efectos que producen y cómo se perciben.
Por un lado, sismo es el término general para cualquier movimiento, mientras que temblor se usa para movimientos leves y sin daños. En tanto, terremoto se reserva para los sismos más fuertes que suceden en la tierra y provocan destrucción y víctimas a su paso.
Como consecuencia, los terremotos pueden causar destrozos en las ciudades, incendios, tsunamis o maremotos, avalanchas y hasta ha sucedido que volcanes entren en erupción. En el caso de Venezuela, cerca del 80 por ciento de sus habitantes se encuentran en áreas de vulnerabilidad ante movimientos de la corteza terrestre.

Cronología de los terremotos
Los terremotos suelen medirse en una escala Richter. Esta herramienta de la sismología, creada por Charles Richter en 1935, tiene el propósito de proporcionar una medida matemática para comparar la magnitud de los terremotos. En esencia, evalúa la amplitud de las ondas sísmicas registradas.
En Venezuela, el primer movimiento telúrico fue de una magnitud de 7,2 y tuvo su epicentro a 21 kilómetros de profundidad, cerca de la ciudad de San Felipe, en el estado de Yaracuy, a 200 kilómetros de Caracas. Según los datos preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), se registró a las 18.04 en Venezuela.
El segundo ocurrió en la misma zona y a diez kilómetros de profundidad, apenas 39 segundos después del primero, con una magnitud de 7,5. Ambos temblores conformaron un “doblete sísmico”, un fenómeno en el que dos terremotos de gran magnitud ocurren con pocos segundos de diferencia en la misma zona.
La zona sísmica de Venezuela
El país caribeño está en una zona de alta amenaza sísmica debido a su estructura geológica que favorece una mayor actividad. El país se encuentra sobre el límite entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, dos grandes bloques rígidos de la corteza terrestre conocidos como placas tectónicas.
La Placa del Caribe se extiende bajo gran parte del mar Caribe y abarca el norte de Venezuela, mientras que la Placa Sudamericana comprende todo el continente sudamericano hacia el sur. El límite entre ambas atraviesa el norte del país, desde la frontera con Colombia hasta el litoral central, pasando por el occidente venezolano. Es precisamente en esa franja donde la fricción y el desplazamiento de las placas generan una actividad sísmica constante.
De acuerdo con la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), los eventos sísmicos representan uno de los mayores riesgos para la población venezolana, debido a la cantidad de habitantes asentados sobre zonas inestables, el crecimiento urbano y el desarrollo de infraestructura en áreas críticas. A esto se suma el aumento demográfico y la expansión de ciudades en regiones vulnerables.



