Científicos españoles lograron por primera vez el nacimiento de tres cabras montesas mediante la fecundación in vitro. Para ello utilizaron ovocitos y espermatozoides de ejemplares muertos transferidos a hembras receptoras, una técnica que podría ayudar a conservar esta especie propia de la Península Ibérica.
El trabajo fue dirigido por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.
Desafortunadamente una de las tres crías falleció luego del parto, ocurrido en una granja a las afueras de Madrid. Mientras tanto, el par de machos fue fotografiado en perfecto estado de salud entre adultos de su misma especie.
El nacimiento de los tres cabritos
El equipo español extrajo los gametos (ovocitos y espermatozoides) de ovarios y testículos de animales muertos en la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz, ubicada en la capital española, y en la Reserva Andaluza de Caza de las Sierras de Tejeda y Almijara, en Málaga.

A partir de ahí se aplicaron distintas técnicas de reproducción asistida que derivaron en el mencionado nacimiento, producido a mediados de mayo 2026.
Inicialmente se criopreservaron los espermatozoides de ejemplares fallecidos en nitrógeno líquido a temperaturas cercanas a los -200 grados. De esta manera, conservaron y almacenaron el semen para posteriormente inseminarlo en hembras.
«Es importante que los espermatozoides se recojan en las primeras ocho horas tras la muerte del animal para que mantengan su capacidad fecundante», destacó el investigador del INIA-CSIC Julián Santiago Moreno.
Mientras tanto en los laboratorios extrajeron los ovocitos (gameto femenino inmaduro que se desarrolla en los ovarios) de ovarios recogidos postmortem. Los maduraron in vitro y los fecundaron con los espermatozoides descongelados en un medio de cultivo llamado TALP, desarrollado originalmente para la reproducción bovina.
El equipo transfirió los embriones vitrificados a cinco hembras receptoras y el procedimiento culminó con el desarrollo completo de las gestaciones y el nacimiento de tres cabritos.
«Dos de las tres crías, ambos machos, se encuentran en perfecto estado de salud y continúan su desarrollo con normalidad. La tercera falleció tras el parto por falta de calostro -primera secreción de la glándula mamaria- de la hembra receptora», anotició parte del equipo.
La posibilidad de reconstruir una población entera desde cero
Tras la fecundación, los cigotos se cultivaron en un entorno controlado que simula las condiciones del aparato reproductor hasta que se desarrollaron y alcanzaron el estadio de blastocisto; luego fueron criopreservados a la espera de ser transferidos a una hembra receptora.
🐐Nacen las primeras cabras monteses del mundo por fecundación ‘in vitro’
👩🔬El @INIA_es ha logrado el nacimiento de tres ejemplares de ‘Capra pyrenaica’ a partir de ovocitos y espermatozoides de ejemplares fallecidos
⛰️Un avance para su conservación
— CSIC (@CSIC) June 23, 2026
Para ello, el equipo optimizó técnicas de fecundación in vitro «de un estudio previo en el que se emplearon espermatozoides de macho montés para fecundar ovocitos de cabras domésticas (Capra hircus)», explicó la investigadora Nuria Martínez de Los Reyes.
Hasta el año 2006, las técnicas de criopreservación disponibles presentaban una limitación insalvable: solo permitían almacenar el semen de los machos.
La posibilidad de reconstruir una población entera desde cero
La técnica actual permite desarrollar una reserva genética completa, de machos y hembras. Al poder madurar ovocitos postmortem y congelar los embriones resultantes, es posible salvaguardar el legado genético de ambos sexos, lo que permite reconstruir una población entera desde cero.
Una vez obtenidos los embriones, estos se congelan mediante un proceso llamado vitrificación, una técnica de congelación ultrarrápida que protege las células al evitar la formación de cristales de hielo.
Así se abre la puerta a la creación de bancos de embriones criopreservados obtenidos mediante fecundación in vitro a partir de gametos de animales muertos.
«Estos bancos podrían emplearse para recuperar ecotipos en caso de catástrofes naturales o de brotes infecciosos. Además, podríamos aplicar la técnica para conservar otros ungulados de montaña en peligro de extinción», dijo con entusiasmo a la agencia EFE el investigador Pablo Bermejo Álvarez.
Por lo pronto, en caso de catástrofes o epidemias, los espermatozoides y embriones que se encuentran actualmente en los sótanos del INIA -congelados a casi 200 grados bajo cero- pueden salvar a una población de animales salvaje.
“Tenemos la máquina preparada para poder reintroducir poblaciones si pasa algo grave”, sentenció Bermejo a El País.
Un símbolo de la Península Ibérica
La cabra montés es un símbolo de la biodiversidad ibérica y, aunque es relativamente frecuente en ciertas regiones, el aislamiento de algunos núcleos las hace extremadamente vulnerables a brotes epidémicos, consanguinidad y desastres ambientales.

Las técnicas desarrolladas en este trabajo suponen una herramienta clave para prevenir la extinción de subespecies como la cabra montés lusitánica de la Península Ibérica o el bucardo (de los Pirineos), cuyo último ejemplar murió en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido hace 26 años.
«Esta tecnología, que hasta el momento no se había aplicado con éxito a ninguna especie de íbice, podría emplearse en programas de conservación ex situ de otras especies de ungulados de montaña amenazadas como el íbice etíope, el íbice nubio, o el arruí del Sáhara y egipcio», concluyen los autores.
Con información de EFE

