La película «Los Nadadores», del grupo de cine con el mismo nombre, muestra cómo unos jóvenes atraviesan un apocalipsis climático nadando y recorriendo las mansiones de la ciudad
Mientras hace más de 10 días no hay sol en la Ciudad de Buenos Aires, en Los Nadadores, una película de Sol Iglesias SK, el sol no se oculta hace tres días y la gente huye de la urbe para resguardarse de un calor insoportable, con temperaturas cercanas a los 48 grados.
En el film, que se estrena este sábado 22 de agosto en el Cine Arte Cacodelphia, cuatro jóvenes se enfrentan a lo que la directora llama “el fin del mundo más probable”, donde es verano hace 368 días. Con una ciudad casi desierta por un plan de evacuaciones y exilios voluntarios, los amigos recorren las calles porteñas, de un barrio a otro, hasta que deciden entrar a las casas con pileta para refrescarse.
No buscan comida, ni agua, ni robar objetos de las propiedades de las familias que escaparon de la ciudad, solo quieren tirarse al agua para bajar la temperatura corporal y divertirse un rato. Toman coca cola, casi siempre caliente y buscan cigarrillos en los locales vacíos, en la vereda y entre las macetas.
La propuesta artística surgió del grupo de productores de cine Los Nadadores y como un trabajo práctico de estudiantes de cine. Dura 76 minutos y se puede ver los próximos 4 sábados (por ahora) a las 21 en Av Roque Saenz Peña 1150, CABA; aunque las primeras dos funciones están agotadas.
El elenco principal son los propios alumnos de cine que interpretan al grupo de amigos atrapados en el delirio de un verano sofocante, son Joaquín Fretes, Tobías Reizes, Sol Iglesias SK, Valentina D’Emilio e Iván Ursul, que aparece más adelante en la historia.
Apocalipsis tercermundista
Los nadadores funciona como un retrato generacional, el de una juventud tercermundista que no tiene esperanza por el mundo. De veinteañeros que viven el apocalipsis sin desesperarse y sin querer ser héroes. Lo ven con un poco de indiferencia, como algo que pasa mientras ellos siguen habitando la tierra.
Sol Iglesias SK, directora y una de las protagonistas, en diálogo con Anccom, cuenta que la película muestra “a una juventud nihilista a la que no le importa que se acabe el mundo, a la que ni siquiera le interesa sobrevivir”. En ese sentido, buscaban contar una historia y hacer una crítica a una juventud individualista, que hasta en el apocalipsis sostiene sus modos de vida de autopreservación y que no le da importancia a nada porque “no ve la oportunidad de tener un sueño”.
El fin del mundo que propone el largometraje es factible porque es una consecuencia del calentamiento global y de que las temperaturas medias a nivel global suban todos los años por la actividad humana y los gases de efecto invernadero. Sol Iglesias tomó estos datos reales para “pensar al apocalipsis como un puente entre hoy y pasado mañana y desde una mirada antiépica, que no quiera resaltar el heroísmo y el trabajo en comunidad que se suele ver en las películas, sino que muestre cómo respondería la juventud actual”.
La película utiliza el elemento del agua, que para el grupo de cine incorpora a dos conceptos contrapuestos: la quietud y el movimiento, y da la sensación de lo que sería vivir el fin del mundo sin morirse. Iglesias explica que el agua también pone en palabras “la volatilidad de los principios y la lealtad que exhiben los jóvenes hoy”.
A diferencia del modelo de vida que cuestiona la película, su producción fue un proyecto colaborativo, que quería que la película prospere más allá de la falta de recursos. La actriz y productora Valentina D’Emilio lo explica así: “La idea era filmarla, no tenerla en un cajón, entonces lo hicimos como pudimos. Una de las locaciones es mi casa, también filmamos en la casa de la psicóloga de Martín (uno de los productores). Nos tiramos a la pileta”.
Hasta ahora, les viene funcionando: ganaron la Mención Especial del Jurado en el Festival de cine de Málaga 2026 (ZonaZine), el Premio del Jurado Joven en el Filmfest München, y las distinciones a Mejor Colorización, Mejores Locaciones y Mención Especial a Mejor Dirección Femenina en la Competencia Nacional del BAFICI 2026. Además, la película se estrena comercialmente en el cine arte Cacodelphia está semana y planea proyectarse en otros eventos a nivel nacional.



