Las mujeres lograron la unidad que no pudieron los varones
Un millar de mujeres, celosamente vigiladas por varones, protagonizaron este fin de semana la primera reunión nacional de todas las tribus del peronismo. Mil mujeres se reunieron en un hotel de Valle Viejo, Catamarca, para mostrar un atisbo de unidad del peronismo del AMBA y el del interior, seguramente buscando la suma de los territorios. Algo que el peronismo logró en 1989 con la fórmula Menem-Duhalde.
No se repitió nunca, y ha sido un cisma que privilegió las candidaturas de hombres del AMBA en las que el peronismo no tuvo la mejor suerte. Esta vez el esfuerzo de las muchachas peronistas de todo el país logró que la sede del debate fuera en el interior.
Para algunos es parte de la serie de encuentros que comenzó con la reunión de La Rioja que convocó Ricardo Quintela para celebrar la memoria del beato Angelelli, y siguió con la reunión del hotel Emperador, en donde hicieron chispa por algunos minutos Axel Kicillof y Máximo Kirchner como vocero de mamá.
En la reunión de Valle Viejo los cierres ante la multitud los hicieron representantes de las diversas tribus del pejotismo nacional. Lucía Corpacci, organizadora del encuentro, cerró en nombre del PJ Nacional donde ejerce la vicepresidencia; por el axelismo futurista lo hizo Magdalena Sierra de Ferraresi, intendenta de Avellaneda; por el massismo cerró Jimena López, diputada a quien le cedió el micrófono la principal enviada de Sergio Massa, Cecilia Moreau; y por el cristinismo, una Cámpora, Lucía, nieta del Tío (Héctor J.).
Entre las asistentes estaban, entre otras, Juliana Di Tullio, Florencia López (precandidata a gobernadora de La Rioja), Teresa García, Paula Penacca y Kelly Olmos, del sector “federal” de Olmos-Michel.
¿Axel-Lucía o Sergio-Lucía?
Miró todo desde el rol de jefe del territorio el gobernador Raúl Jalil. Estuvo en la noche de cierre del sábado en un salón de la capital catamarqueña y parlamentó con tod@s. Jalil integra el grupo de gobernadores del peronismo que colabora en la gestión con el Gobierno nacional. Mantiene su abstención a la reelección, que cree que sí ganará Milei como presidente.
La constitución de Catamarca le permitiría un nuevo mandato, pero cumple un acuerdo interno del peronismo local que le da la candidatura a sucederlo a Gustavo Saadi, hoy intendente de la capital provincial. Este Saadi tiene el respaldo de su tía Lucía Corpacci, que fue dos veces gobernadora de la provincia y se alza ahora como una de las figuras expectantes del peronismo para integrar una fórmula presidencial en representación del interior.
Teje las mejores relaciones con Cristina Kirchner, pero es respetada por todos. Quienes imaginan que el candidato a presidente del PJ saldrá del AMBA -Axel, o Massa o quién sabe quiénes más- imaginan que, como segunda del ticket, Corpacci tiene precedencia por sobre otras figuras. Se levantan apuestas.
Axel ha sido intimado por una liga de intendentes a que busque un acercamiento a Cristina que el gobernador ha rehuido hasta ahora. «No aceptaré condicionamientos», les dijo hace unas semanas cuando fueron a verlo. Este grupo se entrevistó el viernes con José Mayans en la sede del PJ de la calle Matheu para intentar, sin el éxito de las mujeres peronistas, alguna unidad que permita ser competitivos en 2027.
El grupo estaba integrado por Tito Sanzio (Baradero), Marisa Fassi (Cañuelas), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gustavo Menéndez (Merlo), Hernán Arranz (Monte Hermoso), Mariel Fernández (Moreno), Federico Achával (Pilar) y Nicolás Mantegazza (San Vicente). Es una banda que está cerca de Martín Insaurralde y representan a diversos rasgos de acercamiento al cristinismo.
Axel cerca de no desdoblar
El sector de Axel cabalga con plenarios todos los sábados en diferentes secciones electorales. Este sábado fue en la sección 5ª., Mar Chiquita, para armar listas en los 135 distritos de PBA en caso de que haya PASO para presidente y gobernador y haya que enfrentar al cristinismo.
El massismo juega con un pie en cada estribo. Sergio actuó con firmeza para voltear el capítulo Fuego de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad, pero no asoma la cabeza. Todo el peronismo está pendiente del final de la puja en el Congreso por la suspensión de las PASO. El gobierno dice tener votos en el Senado, pero le falta convencer a un número crítico de gobernadores que tienen terminales en las dos cámaras.
De esa suspensión depende de que Axel desdoble o unifique las fechas electorales. Sin PASO tendría las manos libres para elegir otra fecha para provinciales diferente a octubre. En lo personal está más cerca de unificar para obligar a una candidatura a gobernador de Diego Santilli a cargar con la mochila de Milei, que está mal (hoy) en las encuestas.
A él, cree, lo beneficiaría porque está mejor en las encuestas y podría arrastrar adhesiones. Los intendentes, por su lado, prefieren desdoblar, encantados con el triunfo que tuvieron el año pasado por 14 puntos sobre la coalición que representaba al oficialismo nacional.
Macri blindó el respaldo PRO a Lacunza
En política, como en el amor, lo más importante suele ocurrir en los entretiempos. Mientras la platea se entretiene con tuits y retuits, la encuestas o los videoclips de las sesiones del Congreso, lo más interesante ocurrió entre cuatro paredes y cuando todos miraban hacia otro lado.
Mauricio Macri parlamentó con sus íntimos antes de subir al avión para desaparecer de la escena por casi un mes -Estados Unidos en misión FIFA, España, visita familiar y horas cátedra en Bologna-. Sus entornistas más íntimos, a quienes más escucha y que mejor lo escuchan a él, se dedicaron el jueves por la noche a contener y sostener la chance de Hernán Lacunza para competir por el PRO como candidato a presidente de la Nación.
El economista, que tiene juego propio, al menos en la superficie, es ya un punto fuerte de la gestión de Martín Llaryora en Córdoba, como director del banco provincial. Esperaba que Mauricio hiciera algún gesto de soporte de un lanzamiento, hasta ahora una iniciativa por cuenta propia y que estaba colgada de filtraciones del entorno del PRO: no lo reclamaba, pero era necesario para sostener la iniciativa como una de las pinzas de la estrategia de Macri para construir hacia 2027 una escalera al éxito, o una puerta de emergencia para salvarse de un eventual colapso del gobierno de Milei.
Macri y Milei han hecho todo lo posible para que el público y el electorado los confunda y los observe con un origen y un destino común. Mauricio, marginado de las luces del oficialismo por una suerte de perversión parricida de Milei, cree que el último año de la gestión puede tener turbulencias. Sus acólitos formales, Diego Santilli y Cristian Ritondo, han jugado su pellejo a acompañar a Milei más allá del peristilo -si ese fuera el destino final-.
Macri cree que su público no le perdonaría:
1) Si provoca el fracaso de Milei.
2) Si un fracaso de Milei arrastra al PRO y a todo lo que ha significado en el último cuarto de siglo, como la sigla que representó al electorado moderado de centro de los grandes distritos, y se inmola en una bola de fuego que haga regresar al país a brazos del peronismo.
Administrando la ambigüedad
Este dilema es paralizante para cualquier conducta política. Es el destino de quien elige el oficio, un camino de perdición, aunque halague en ese ascenso al cadalso que la condición humana prevé para los políticos. En eso radica el encanto canalla que tiene. Despegar al PRO del destino de Milei lo cree Mauricio algo tan necesario como seguir apoyando el rumbo que comparte con él, pero al que considera equivocado en la forma de gestionar.
Por eso intenta armar una alternativa que le permita salvarse él y a su electorado de un fracaso. Nadie cree que eso vaya a ocurrir, pero Mauricio no está seguro de lo contrario. Por eso dedica estos meses a la administración de la ambigüedad.
En la cena de la noche del jueves en el restaurante Marcelo, los dos principales estrategas de Macri, Jorge Triaca y Humberto Schiavoni, y dos operadores, Paula Bertol y Martín Goerling, persuadieron a Lacunza de la confianza que debe tener en la estrategia de Mauricio para llegar al 2027 con un armado que permita que el PRO, al frente de una coalición, se haga cargo de la herencia de Milei.
Y si no, que el Gobierno cambie, según el mensaje que transmitió a través de sus negociadores formales, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis:
1) El gobierno tiene que relanzar la gestión si quiere ser competitivo en 2027.
2) Ese relanzamiento tiene que despertar áreas de gestión hoy dormidas, porque no se registran realizaciones que justifiquen pedir el voto para la reelección.
3) Ese relanzamiento tiene que incluir también nuevos rostros, ligados a lo que significa el PRO.
Jorge, en el armado federal de Mauricio
La oportunidad de que Lacunza comience un recorrido de candidato surge del testimonio que recibe el PRO y la cúpula del partido de dirigentes del interior advierten que el voto del centro moderado flaquea si se identifica sólo con el mileísmo, que es excluyente en todos sus movimientos.
Hay distritos en donde la polarización entre La Libertad Avanza y el peronismo no deja espacio, y los caciques del mileísmo pelean posiciones legislativas para después de 2027, de manera de salvar su futuro en caso de un cambio del gobierno nacional. Allí es donde le piden a Mauricio que habilite construcciones alternativas también a nivel provincial.
Este lunes, una delegación del partido desembarca en Mendoza, donde tratarán de aglomerar a la dirigencia del PRO para resistir y, en todo caso, beneficiarse del acoso que sufren por parte del gobernador radical Alfredo Cornejo y, enfrente, del neo-mileísta Luis Petri, y alinearlos detrás de sus ambiciones para 2027.
Las actividades en Mendoza seguirán por otras provincias a través de la Fundación Pensar, que hoy maneja Silvia Lospennato, y de la Escuela de Formación Política que coordina Paula Bertol. Participarán también de la misión funcionarios de la gestión de Jorge Macri en CABA como Francisco Quintana, secretario de Justicia, y Sergio Grippo, secretario Legal y Técnico.
Es una novedad más que importante. Participarán dirigentes de toda el área de Cuyo y Centro, provenientes de Mendoza, San Juan, San Luis, Catamarca y La Rioja. Estrellas de la cita serán Dante Sica, ex ministro de Macri, y Rodolfo Vargas Arizu, ministro de la Producción del gobierno de Cornejo. Mantendrán un coloquio público.
Pánico ante las encuestas
La inquietud del voto en todo el país surge de lo que afirman las encuestas sobre la suerte del oficialismo y sus figuras en 2027. Estragados por leer las predicciones de esos sondeos, los políticos entran en pánico. No reparan en la provisoriedad de esos números, y más a casi un año de las elecciones y en un país donde la mayoría de los votantes persisten en bloques compactos sin modificar sus opciones.
El Gobierno, encima, ha desplegado una leyenda de que es muy eficaz manejando la comunicación y especialmente las redes. Presumen, sin mucha razón, que con ese instrumento pueden manipular la opinión de la gente y el voto. Hablando en plata, las redes no han incidido mucho en los votos. No hay resultado electoral de los últimos años que se explique por las redes.
Macri gastó una fortuna en 2015 pero hizo lo mismo Scioli, y sacaron una diferencia mínima que expresó más el humor de las dos coaliciones que una influencia de las redes. Lo mismo hizo Massa en varias elecciones y también Milei. Sergio perdió y Milei sacó 29 puntos.
La mitad eran de la vieja derecha ucedeísta que había sido menemista y después macrista. La otra mitad del 29% de la primera vuelta fueron seguramente votos propios de los indignados de la TV cable, un entramado policlasista que va del lumpenproletariado de los barrios marginales a las cenas bajo las arañas colgantes del hotel Alvear, que alberga las cenas de los plutócratas.
El año pasado las dos coaliciones que concentran la mayoría del voto -no pejotismo y pejotismo- sacaron respectivamente 41% y 34%. Milei, el rey de las redes, perdió casi una veintena de los votos que había sacado en el balotaje de 2023 que había enfrentado a las dos coaliciones.
Las redes son un entretenimiento envuelto en un misterio cazabobos que hace a la riqueza de algunos vivarachos que les sacan plata a las empresas y a los políticos convenciéndolos de que manejan la realidad. Pero cuando la gente vota, clava en la urna lo que vota siempre. Menos mal. Es la prueba de que la inteligencia y la calidad del voto siguen siendo la base del sistema electoral más eficiente de la región. Asegura la alternancia, que es sinónimo de democracia.

