Mujer bebiendo agua. Foto: Pixabay
Beber agua antes de acostarse es una práctica habitual cuyo impacto en la salud ha sido analizado por distintas entidades médicas. Los efectos, coinciden los especialistas, dependen en gran medida de la cantidad ingerida y del estado general de cada persona, ya que puede contribuir a la hidratación pero también interferir en la calidad del sueño.
Desde la Clínica Mayo señalan que consumir líquidos en la noche puede ayudar a mantener niveles adecuados de hidratación y favorecer procesos como la digestión. Sin embargo, advierten sobre la posibilidad de desarrollar nicturia, una condición que implica despertarse durante la noche para orinar y que puede interrumpir el descanso.
En la misma línea, la Escuela de Salud Pública de Harvard indica que un consumo moderado antes de dormir puede resultar beneficioso, siempre que no se excedan las cantidades. La National Sleep Foundation, por su parte, establece que ingerir más de 90 mililitros justo antes de acostarse aumenta la probabilidad de despertares nocturnos.
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El rol de la hidratación en el organismo
La hidratación es un factor clave para el funcionamiento del cuerpo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una proporción importante de la población no alcanza la ingesta diaria recomendada de agua. Durante la noche, el organismo continúa necesitando líquidos, por lo que quienes no lograron cubrir sus requerimientos durante el día pueden beneficiarse de pequeñas cantidades antes de dormir.
Diversos estudios respaldan estos efectos. De acuerdo con la revista médica The Lancet, mantener una hidratación adecuada contribuye a regular los ciclos de sueño, facilita la digestión y puede disminuir el hambre nocturna, evitando la ingesta de alimentos antes de acostarse.
Además, el consumo suficiente de agua favorece la función renal y la eliminación de desechos acumulados durante el día, interviene en la regulación de la temperatura corporal y puede prevenir molestias leves asociadas a la deshidratación, como calambres musculares o dolores de cabeza.
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Datos de la Fundación Española del Corazón indican que cerca del 78% de las personas no alcanza el consumo ideal de agua, lo que puede derivar en problemas digestivos como el estreñimiento y afectar el descanso nocturno.
El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos vincula niveles adecuados de hidratación con una mejor función cognitiva y mayor capacidad de concentración al día siguiente. A su vez, investigaciones publicadas en la Journal of Affective Disorders asocian el consumo regular de agua con mejoras en síntomas de ansiedad y depresión.
Efectos adversos y factores a considerar
El principal riesgo de beber agua justo antes de dormir es la nicturia. Según la National Sleep Foundation, aproximadamente un tercio de los adultos mayores de 30 años se despierta al menos dos veces durante la noche para orinar, lo que impacta en la calidad del sueño.
Este fenómeno puede verse agravado por factores como el consumo de cafeína o alcohol, el estrés vinculado al insomnio y ciertas condiciones médicas. Entre ellas, la Clínica Mayo menciona el agrandamiento prostático en hombres.
En personas con reflujo ácido, ingerir grandes cantidades de agua antes de acostarse puede intensificar los síntomas. No obstante, la Asociación Americana de Gastroenterología indica que pequeñas cantidades, consumidas al menos 30 minutos antes de dormir, podrían ayudar a aliviar algunas molestias.
Recomendaciones para una hidratación equilibrada
Los especialistas coinciden en que el consumo de agua en la noche debe ser moderado y adaptado a cada caso. La National Sleep Foundation sugiere limitar la ingesta a unos 90 mililitros justo antes de acostarse y reducir el consumo general de líquidos entre dos y cuatro horas previas al descanso.
También recomiendan evaluar de forma individual cómo responde el organismo, especialmente en personas con insomnio, reflujo ácido, ansiedad, depresión o problemas prostáticos. Ante síntomas persistentes, como la necesidad frecuente de orinar durante la noche, la indicación es consultar a un profesional de la salud.
En base a El Universal/GDA



