Algún tiempo atrás, mientras muchas personas se preparaban para celebrar la Pascua en sus casas, otras tantas decidieron viajar, aprovechando el fin de semana largo.
En este sentido, varias puertorriqueñas abordaron un vuelo con destino a los Estados Unidos.
Sin embargo, lejos de tener unos días de disfrute, serían protagonistas de un accidente que, por la fecha en la que ocurrió, pasaría a la historia como «Tragedia del Viernes Santo».
Al mediodía del 11 de abril de 1952, un Douglas DC-4, conocido como «Clipper Endeavor», se dispuso a iniciar el vuelo 526A de la aerolínea PanAm.
Desde San Juan, Puerto Rico, con 64 pasajeros y 5 tripulantes, partió hacia su destino, el aeropuerto internacional de Idlewild (actual JFK) de Nueva York.

Sin embargo, muy poco tiempo después del despegue, tuvo un fallo en su motor número 3. Ante ello, el piloto decidió regresar a San Juan, pero durante la maniobra de aproximación, a 350 pies de altura, el motor número 4 también comenzó a experimentar problemas.
Al estar lejos de tierra, el conductor quiso elevarlo utilizando toda la potencia de emergencia, lo que resultó en que, al intentar ganar altura, perdiera sustentación y se hiciera imposible la recuperación del control.
Tan solo nueve minutos después del despegue, la aeronave amerizó en aguas turbulentas a 18 kilómetros al noroeste del aeropuerto de San Juan, se partió y, segundos después, comenzó a hundirse.
Un rescate incompleto, 52 muertes y un hallazgo reciente
Tras recibir la transmisión de emergencia del piloto, el centro de rescate de la Guardia Costera de los Estados Unidos (USCG, por su sigla en inglés) envió al lugar del hecho el hidroavión PBY-5A Catalina. El segundo PBY que debía acudir al rescate estaba en mantenimiento rutinario, pero, debido a la gravedad del accidente, fue retirado y también acudió al rescate.
Para el trabajo en superficie, se envió el buque balizador Bramble de la USCG, con personal médico a bordo. Además, se pusieron a disposición dos aeronaves anfibias SA-16 de la Base Aérea Ramey, ubicada en el extremo noroeste de Puerto Rico.
Juntos, estos vehículos lograron rescatar a 12 pasajeros y a los 5 miembros de la tripulación del mar embravecido.
Sin embargo, 52 personas no salieron del interior del avión a tiempo. Se estima que algunas de ellas intentaron hacerlo, pero no pudieron, mientras que otras directamente decidieron quedarse por temor al mar y a los tiburones.

Los cadáveres de estos fallecidos no fueron rescatados sino que se hundieron junto a los restos del avión.
En junio de 2026, 74 años después del accidente, la Air/Sea Heritage Foundation, en colaboración con otras entidades, incluido el programa “Expedition Unknown” de Discovery Channel, encontró los restos del Clipper Endeavor en el fondo del mar, a 600 metros de profundidad. Sin embargo, se informó que los cuerpos no serán rescatados.

