El patrullero oceánico HMS Medway navegó por aguas nacionales a la altura de Santa Cruz y Tierra del Fuego en su rumbo hacia Chile. La oposición presentó un duro pedido de informes en el Congreso exigiendo explicaciones a Cancillería, que optó por el silencio a meses de un viaje presidencial a Londres.
El escenario geopolítico en el extremo sur del país volvió a encender las alarmas tras confirmarse que el patrullero oceánico de la marina británica, el HMS Medway, transitó por aguas jurisdiccionales argentinas sin emitir las notificaciones obligatorias previas. El incidente, ocurrido entre el jueves 2 y el viernes 3 de julio, desató un fuerte repudio de la gobernación de Tierra del Fuego y una inmediata reacción legislativa en el Congreso de la Nación.
La unidad militar inglesa zarpó desde las Islas Malvinas con destino al Estrecho de Magallanes para dirigirse hacia Chile. Durante su trayecto, ingresó en la Zona Económica Exclusiva bajo control argentino frente a las costas de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Si bien las autoridades del Reino Unido alegaron de manera posterior haber informado el paso, trascendidos de las Fuerzas Armadas argentinas confirmaron que la comunicación fue tardía y no previa, violando los protocolos bilaterales de postguerra.
Detección en el radar y monitoreo en el agua
A pesar de la falta de aviso formal, los sistemas de control nacional operaron de inmediato:
- Alerta en la Armada: El buque de guerra fue detectado tempranamente por el comando naval argentino mientras avanzaba en dirección al Estrecho.
- Seguimiento aéreo: Una aeronave de vigilancia Beechcraft B-200M «Cormorán» de la Armada Argentina, equipada con tecnología electroóptica, realizó el seguimiento técnico y visual de la trayectoria del patrullero durante su paso por la región.
La oposición exige respuestas en el Congreso
Ante la gravedad institucional del hecho, un bloque de diputados nacionales del Peronismo Federal, encabezado por Guillermo Michel y acompañado por firmas como las de Victoria Tolosa Paz, Kelly Olmos y Juan Pablo Luque, presentó un proyecto para exigir que el Poder Ejecutivo rinda cuentas detalladas.
Los legisladores apuntan a saber si existió algún tipo de autorización tácita por parte del Gobierno o qué medidas concretas adoptaron el Ministerio de Defensa y la Cancillería una vez consumado el ingreso de la nave. El pedido hace especial hincapié en la ruptura de los Acuerdos de Madrid I y II (firmados tras el conflicto de 1982), los cuales obligan legalmente a ambas naciones a mantener un Sistema de Información y Consulta Recíproca con preavisos estrictos para evitar «errores de cálculo» militares en el Atlántico Sur.
Silencio de Cancillería y la sombra de un viaje oficial
Mientras el gobierno provincial de Tierra del Fuego manifestó un enérgico rechazo, el Palacio San Martín mantuvo un hermético silencio y evitó emitir quejas diplomáticas formales a Londres. En los pasillos políticos el dato no sorprende: la parálisis en los reclamos soberanos coincide con los preparativos de la agenda oficial del presidente Javier Milei, quien planea realizar una visita de Estado a Gran Bretaña durante el próximo mes de octubre. La directiva oficial parecería orientada a enfriar cualquier foco de fricción bilateral.
Por otra parte, analistas de defensa advierten que el HMS Medway tenía como fin participar de ejercicios y reuniones de «colaboración bilateral en seguridad» con la marina de Chile, lo que reaviva la preocupación histórica sobre la utilización de la infraestructura de la Patagonia chilena como soporte logístico para la flota de ocupación británica en nuestras islas.



