En las elecciones de la UNTREF, este 13 y 14 de mayo, la oposición a La Cámpora – Unión Universitaria quedó dividida en dos listas. Por un lado, la lista «Brasa» que impulsa la agrupación de «Autoconvocadxs» y, por otro lado, la lista 18-FEL, que unificó a parte del activismo de las asambleas, estudiantes independientes y a los estudiantes agrupados en En Clave Roja.
Entender el contexto es necesario. El Centro está conducido por la misma fuerza peronista hace 15 años. Las elecciones son cada dos años. Y el cuatrimestre empezó con asambleas autoorganizadas sin apoyo del Centro, ante los recortes salariales y los despidos docentes. En el marco del ajuste de Milei y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento, para nosotres fue un error dividir la oposición y regalarle dos años la conducción a la burocracia estudiantil peronista. Es en este contexto de gravedad y horizonte de nuevos ataques que se da un debate sobre la organización, la militancia y la independencia de clase.
Ahora bien, ¿Milei y Bregman son lo mismo?
El viernes, la agrupación de Autoconvocadxs de la lista «Brasa» estuvieron pasando por aulas bajo el discurso de que no están ni con Milei ni con Bregman, como tampoco bajo estructuras verticales de partidos. ¿Milei y Bregman son lo mismo? ¿Los programas de los partidos patronales, proempresariales son igual que la izquierda troskista que lucha?
Y un detalle no menor ¿El peronismo que conduce el Centro de Estudiantes, el Consejo Superior y hasta el rectorado, que da gobernabilidad a Milei, votos en el Congreso y administra el ajuste en la UNTREF despidiendo docentes no tenía relevancia? ¿Ni una palabra?
Un debate necesario: Una cuestión de clase.
Llama la atención que luego de compartir la construcción de las asambleas en común y de manera democratica y horizontal juntes, la lista Brasa decida ir contra la izquierda en estas elecciones (y en este contexto) y no contra el peronismo que congela y contiene una respuesta a la altura de los ataques que vivimos. Puede ser parte de cierto oportunismo electoral, o ¿realmente creen que es todo igual?
En toda lista puede haber convergencias. Eso no te vuelve sin ideologías. ¿No estamos ambas listas por enfrentar a Milei? Demostrando que estamos en pie de lucha por lxs docentes y en la defensa de la universidad.
Por lo menos en el FEL entendemos la necesidad de unidad y de acordar puntos nodales para recuperar el centro como herramienta de organización y de lucha. Sin necesidad de acordar en todo, ni de toda una cosmovisión de ideas entre los activistas independientes no agrupados, los estudiantes agrupados en En Clave Roja y los estudiantes que militan en el PTS.
Pero esto va más allá. El planteo de la lista Brasa en su idea de despegarse de la izquierda que lucha y se organiza, en un momento en que las ideas de la derecha encuentran alto desgaste social y las de la izquierda mayor imagen positiva, llega a poner a Milei y a Bregman en el mismo nivel.
Acorde a varios planteos posmodernos donde la lucha de clases deja de ser el motor de la historia, y por lo tanto la negación de la cuestión de clase como un eje central en el análisis de la realidad, la idea de igualar a Milei y a Bregman sin ningún prisma de clase puede tomarse como una concesión del materialismo al posmodernismo que impulsa la academia, con lecturas acríticas de autores centrales como Foucault, Laclau, Deleuze. La idea de que un representante radicalizado de los planes maximalistas de la burguesía y el capital financiero internacional como Milei puede tener algo que ver con la referente del trotskismo Myriam Bregman, argentina abogada de derechos humanos en la causa del genocidio de clase del ’76, una feministra socialista planteadose firme con Pan y Rosas contra una derecha misogina y patriarcal. Una impulsora de un modelo de sociedad donde los desposeídos tomen las riendas del país frente a los megaricos que deciden sobre nuestras vidas, contiene mucha ceguera de los límites de clase.
¿Qué puntos en común pueden encontrar en el ultracapitalista Milei y la referente de un partido de trabajadores como Bregman? Ambos son humanos. Ambos nacieron en Argentina. Ambos son parte de un partido. No más. Pero… ¿todos los partidos son iguales? Los dueños del país, como Paolo Rocca o Bulgheroni, siempre han tenido representantes políticos en los diferentes partidos tradicionales y gobiernos. Desde la «CEOcracia» de Macri a los lobistas de Techint bajo Alberto Fernández o el presente de saqueo donde se evidencia la democracia de los ricos, las mineras, las petroleras, las cerealeras exportadoras, las tabacaleras, y los sojeros, al punto de votar en común el saqueo de nuestros glaciares y contra las mayorías.
Nada de eso tiene que ver con la izquierda clasista de la cual surge Myriam Bregman como referente, que mantiene un horizonte de clase. Por eso es la única fuerza que no le dio ni un solo voto a este gobierno. Una izquierda que gana referencia por mantenerse coherente, siempre en la calle alentando todas las luchas, combatiendo las burocracias y llamando a construir un partido de la nueva clase trabajadora.
La independencia política es un valor progresivo de Autoconvocadxs, en el sentido de estudiantes que luchan, pelean por auto organización y democracia de base, pero desde el lugar en el que critican a las organizaciones se puede caer en un discurso funcional a quienes ocultan su política. Se puede no estar agrupado en un partido y ser un difusor de las ideas más reaccionarias y de derecha de Cuneo, Moreno y Baby Etchecopar. Más bien es una campaña funcional a las ideas de derecha que atacan a la militancia en general. La misma estrategia que usa La Cámpora, escondidos detrás de «Unión Universitaria» con banderas poco claras como «estudiantes por los estudiantes» para luego ser el aparato de contención cuándo el rectorado aplica el ajuste de Milei contra nuestros docentes. De igual manera se ubica la Franja Morada, la pata radical en las universidades cuándo se esconden en el rol de «estudiantes sólo por la universidad» sin pertenencia política ni compromiso alguno, pero fortalecen a las autoridades que negocian con Milei recortar la ley de Financiamiento Universitario y hasta son parte de la fuerza política que le vota los vetos y las leyes de contra reformas como la ley de esclavitud laboral.
Parte más de un oportunismo electoral que de una lucha consecuente. ¿O en autoconvocadxs no votan partidos en las elecciones? ¿Cuántos de ellos han votado a Bregman, a Massa o a Grabois en el pasado? Correrse en el antipartidismo cuando la democracia de los ricos nos convoca a votar cada cuatro años, pero evitar y atacar toda confluencia con la militancia real de base con valores en común para la lucha por ser partidos, es una contradicción existencial o es simplemente antimilitancia de izquierda.
Macri hablaba de la «grasa militante», Milei de los «zurdos de mierda». Patricia Bullrich llegó a justificar el disparo a Pablo Grillo por ser de una familia de militantes peronistas. Adorni y Sturzenegger justifican los despidos en el sector público bajo la idea de que son militantes y no laburantes, como si la militancia no se hiciera de estudiantes y trabajadores con ideas en común.
¿Autoconvocadxs y la lista Brasa también piensan que las clases subalternas, los desposeídos, los pobres, los rebeldes, los afectados por este ajuste no tenemos derecho a organizarnos para poner en pie un partido propio?
Ante la miseria planificada de los dueños del país y el FMI, ellos se organizan en partidos, nosotros también, de forma independiente como clase, trabajadores en organizaciones sin burócratas ni empresarios.
Reivindicamos a los estudiantes comprometidos con otro proyecto de país, agrupados en la lucha por el fin de la opresión y la explotación de una clase sobre otra y la adhesión a valores de libertad, emancipación en un contexto de saqueo imperialista, deshumanización y genocisios.
Destacamos la capacidad de la lista FEL de lograr unificar a los estudiantes que luchan en la universidad por recuperar el centro sin caer en los sentidos comunes que implanta la derecha ni las nociones posmodernas de la academia que iguala todo para que nunca cambie nada.
Estamos muy orgullosos que los valores de la izquierda que encarna Myriam lleguen a todos lados, en la Argentina dónde se replicaba que «la rebeldía y la juventud se habían vuelto de derecha», y que hoy incomoda a la burocracia estudiantil y al Rector que intenta evitar que denunciemos los despidos.
Somos muchos dando esta pelea. Es el momento sumar fuerzas, pelear por nuestro derecho a rebelarnos y construir una fuerza politica propia, de nuestra clase.
Como sucedió en la toma de la universidad, en las asambleas y en las medidas de lucha vamos a seguir intentando confluir en unidad con la agrupación Autoconvocadxs y todo el activismo que quiera enfrentar este ajuste, sin ocultar las diferencias pero haciendo siempre hincapie en las peleas que tenemos en común frente a las mismas burocracias y el poder de turno. Invitamos a todes a sumarse a dar esta pelea con En Clave Roja Untref, a marchar este 12 de mayo por la aplicación de la ley de financiamiento universitario y contra el ajuste de Milei, y a votar la lista 18 FEL el 13 y 14 de mayo.

