Una tarde de furia y descontrol sacudió el casco urbano de General Rodríguez este jueves. Tras protagonizar un choque y emprender una fuga desesperada, un conductor fue interceptado instantes después; tras hacerle el test de alcoholemia y, al advertir que su vehículo iba a ser secuestrado, lo roció con nafta y lo prendió fuego, sufriendo quemaduras.
Según las fuentes consultadas, el test de alcoholemia arrojó un resultado de 2,19 g/l. La locura no terminó con el impacto inicial: frente a la mirada de los inspectores y vecinos que no salían de su asombro el sujeto, oriundo de José C. Paz, decidió prender fuego su propio vehículo, una Renault Kangoo, antes de que se lo llevara la grúa municipal.

El comienzo del caos
Todo empezó con un siniestro vial: el conductor de la Renault Kangoo protagonizó un choque y se dio a la fuga. Sin embargo, fue interceptado en Boulevard Bernardo de Irigoyen y Aristóbulo del Valle por inspectores de la Secretaría General de Inspección, Comercio, Control Urbano y Seguridad de la Comuna.
Se indicó que, al realizarle al conductor al test de alcoholemia, el resultado arrojó una cifra alarmante: 2,19 gramos de alcohol por litro en sangre.

Ante esta falta, los agentes municipales ordenaron el secuestro preventivo del vehículo. Pero la situación escaló súbitamente cuando la grúa municipal llegó para iniciar el acarreo. En una acción inesperada, el automovilista roció la camioneta con combustible y la prendió fuego.
Las llamas se propagaron de forma inmediata, consumiendo por completo la estructura del vehículo. El individuo sufrió lesiones y requirió ser asistido por personal del SAME, que lo trasladó al hospital.

También tomaron intervención los Bomberos Voluntarios y la Policía, tras un episodio que pareció extraído del guión de una película.



