Benjamín Daniel, conocido popularmente como «Ben Dancer», es un bailarín nigeriano de 33 años.
Recientemente, saltó a la fama por haber bailado, casi sin parar, durante 7 días, con el objetivo de visibilizar los estilos de música y la cultura de su país natal.
Hasta ahora, el récord Guinness de horas consecutivas bailadas es de 127, por lo que Daniel lo superó con creces.
Dos años de preparación y cinco minutos de descanso: así fue el récord de Benjamín Daniel
En el Freedom Park de Lagos, Daniel llevó su cuerpo al límite, pues bailó durante 168 horas seguidas.
Más allá del desafío físico, que le exigió más de dos años de entrenamiento y un cambio de dieta, el nigeriano concibió este reto como un escaparate global para su cultura. Acompañado por miles de jóvenes que convirtieron el evento en una fiesta, el bailarín se movió al ritmo de afrobeats, fuji y jazz, luciendo en varias ocasiones trajes tradicionales nigerianos.

Daniel decidió ajustarse a las reglas que impone Guinness World Records para este tipo de desafío. Entre ellas, la organización establece que el participante tiene derecho a un descanso de 5 minutos por cada hora continua de actividad, los cuales se pueden acumular si no se toman.
De acuerdo con la BBC, Daniel usó el tiempo de pausa para comer ligero e hidratarse. No está claro en qué momento durmió.
Con esta gesta, el artista busca atraer la mirada internacional hacia los bailarines indígenas africanos. «La idea del Guinness nunca fue el récord en sí mismo, sino atrapar la atención global para que se aprenda más de danza indígena africana», sostuvo el bailarín en un video recogido por la BBC.

Si bien el nigeriano superó holgadamente el récord Guinness de 127 horas, establecido por la india Srushti Sudhir Jagtap, la organización todavía no ha verificado el logro.
A mediados de 2023, tras bailar más de 5 días seguidos, Srushti Sudhir Jagtap, una estudiante india de 16 años, batió el récord de la maratón de baile individual más larga, que poco tiempo después le reconoció Guinness.
El baile de Jagtap tuvo lugar en el auditorio de su escuela, que estaba «abarrotado de seguidores», según lo describió el juez oficial de Guinness, Swapnil Dangarikar.
“Hubo momentos en que estaba demasiado cansada, pero sus padres estuvieron a su lado todo el tiempo, rociándole la cara con agua para que se mantuviera fresca”, dijo Dangarjkar.
El intento de Srushti comenzó la mañana del 29 de mayo y se prolongó por 127 horas, hasta la tarde del 3 de junio. Luego, la adolescente durmió durante todo un día.
Jagtap interpretó el estilo de danza Kathak, que es una de las ocho formas principales de danza clásica india. Al igual que Daniel, su objetivo era visibilizar las costumbres de su país. “Quería promover nuestra cultura india”, explicó a Guinness.

La mujer se preparó para su intento de récord durante 15 meses. Fue entrenada por su abuelo, Baban Mane, quien le enseñó Yoga Nidra, una forma de meditación guiada también conocida como «sueño yóguico».
El objetivo del Yoga Nidra es activar las ondas cerebrales delta —asociadas con la curación y la recuperación del cuerpo durante el sueño profundo— mientras la persona está despierta. Srushti afirmó que esto le permitía tener “control sobre el sueño”.
La rutina diaria de entrenamiento de la india incluía hasta cuatro horas de meditación guiada, seis horas de práctica de danza y tres horas de otros ejercicios. Se acostaba a las 10 de la noche y se despertaba a las 3 de la madrugada.
Sorprendentemente, como parte de la preparación, Jagtap realizó dos maratones de baile de 126 horas en su casa. Por ello, afirmó que su intento oficial «no fue muy difícil».
Además del café, no tomó ningún estimulante durante la hazaña récord. Bebió agua de coco y comió chocolate para «mantenerse fresca».
A pesar de todo, dijo que el último día le resultó complejo de soportar. «Mi cuerpo no respondía. Sentía todo el cuerpo congelado y dolorido. Pero mentalmente estaba concentrada en mi objetivo”, sostuvo.
“Gracias a mi amplia práctica, estaba familiarizada con todos los cambios que se producían en mi mente y mi cuerpo, así que me mantuve tranquila y serena hasta el final», argumentó.
Srushti tomó sus descansos «principalmente a medianoche», aprovechando el tiempo para dormir una siesta o hablar con sus padres «para despejar la mente». La adolescente dijo que, sin el gran apoyo de sus papás, Sudhir y Sanjivani Jagptap, probablemente no lo hubiera logrado.

