«Flamethrower«, como se hace llamar en YouTube el niño español Guillem, quien publica material audiovisual sobre ingeniería, electrónica, robótica y programación, subió un video en el que cuenta una increíble creación.
El pequeño detalla —y muestra— cómo diseñó un cargador de celular que funciona con el movimiento de la rueda de su hámster.
La invención funciona gracias a un complejo sistema eléctrico y a la batería de un monopatín.
¿Cómo se le ocurrió la idea?
En el video que subió a la plataforma, Flamethrower dice que la idea se le vino a la mente luego de escuchar por tantas noches el ruido de la rueda de la jaula de su hámster, que le molestaba a la hora de dormir.
Según especifica, un día determinado, recordó un dibujo animado en el que un hámster «alimentaba a una máquina malvada», y fue entonces cuando imaginó que su mascota podría hacer algo similar.

«Pensé que sería genial, porque podría darle un propósito a la energía que gastaba mi hámster. Por ejemplo, usándolo para cargar mi teléfono», explica.
Las dificultades del invento y el resultado final
A pesar del plan del youtuber, diseñar un motor impulsado por un hámster no le resultó una tarea fácil. Como él mismo cuenta, un motor de corriente continua (CC) de 5 voltios (V) tendría que girar a más de 10.000 RPM para alcanzar la velocidad de carga estándar de 15 vatios de un teléfono inteligente.
Para solucionar esto, el niño adoptó un dispositivo conocido como módulo de recolección de energía, que toma voltajes bajos y los amplifica a un nivel aceptable para una batería. Pero el problema es que la cantidad de voltaje requerida aumenta en proporción directa a la energía que se almacena.
Con el objetivo de contrarrestar esto último, recurrió a un sistema llamado seguimiento del punto de máxima potencia (MPPT), que mide cuánta energía produce el motor y ajusta el circuito para obtener la mayor potencia posible.

Finalmente, para la batería del invento, Flamethrower utilizó celdas de iones de litio recuperadas de un monopatín eléctrico averiado que estaba en su casa.
Una vez culminada la creación, dejó que transcurriera una noche para que el movimiento del animal alimentara el aparato. Luego, conectó su celular mediante un puerto de carga USB para probar el sistema por primera vez.
Para su alegría, el cargador funcionó bien, aunque su ritmo era lentísimo.
En busca de una solución, y a través de una cámara térmica, el niño investigó posibles fallos en el sistema. Tras ello, se dio cuenta de que el problema no tenía nada que ver con el cargador en sí, sino con su cable USB obsoleto. Luego de sustituirlo por uno nuevo, la carga del teléfono se aceleró drásticamente, lo que demostró que la invención funciona a la perfección.

