En una casa real de Villa del Parque, una familia se sienta a cenar y el público se cuela en esa intimidad como quien entra sin invitación. Te reciben con una copa de vino de cortesía y algo para picar mientras te explican la dinámica y te asignan un personaje al azar sacando una carta.
Por: Galo Maíl
¿Qué se siente llegar al teatro y que el teatro sea una casa?

Sobre la calle Biarritz, en ese borde difuso donde Villa del Parque se toca con La Paternal, la función empieza con una mesa puesta y una indicación precisa: hoy no sos un simple espectador, sos una pieza más en un engranaje familiar. Al asignarte un personaje, la obra te obliga a mirar desde una perspectiva íntima, parcial e inevitablemente voyeurista.
En base a tu personaje tenés lugares asignados donde te metés de lleno en la intimidad de una familia argentina de clase media. Desde ahí, ese personaje es tu brújula: vas reconociendo espacios y descubriendo secretos familiares, mientras todo lo que no pase cerca tuyo queda en el terreno de lo que se intuye.
¿Qué ves cuando no lo ves todo?

En física existe una idea inquietante: el acto de observar modifica lo observado, y la realidad, hasta que alguien la mira, es apenas un abanico de posibilidades. Una casa en Biarritz funciona un poco así. Mientras vos estás en la cocina escuchando una confesión a media voz, en el quincho está pasando otra cosa, y la historia que te llevás a tu casa no es la historia, es tu versión. Por momentos te sentís parte de la familia y dejás de verlo como una obra: vas empatizando con situaciones cotidianas y te descubrís siendo ellos en más de una oportunidad.
Una familia, cuatro versiones

Hay humor, drama e intriga alrededor de una cena que se va enrareciendo de a poco. La obra se mete con los vínculos, las lealtades y esas pequeñas mentiras que sostienen la convivencia. Catherine Biquard, Wenceslao Blanco, Hernán Herrera Nobile y Maxi Sarramone sostienen sus personajes con una precisión tremenda, actuando con el público respirándoles en la nuca, abriendo puertas y siguiéndolos por las habitaciones sin salirse nunca de rol.
El truco: ir en grupo o en pareja (y separarse)

Es una experiencia ideal para ir en grupo o en pareja, pero con un consejo clave: no sigan al mismo personaje. Cada uno recorre su propio camino y, al terminar, empieza el verdadero segundo acto: juntarse a poner las cartas sobre la mesa y contarse todo lo que el otro no pudo ver. Armar el rompecabezas, discutir quién mintió y quién sabía qué. Además, al finalizar el elenco se queda a charlar y responder dudas en una especie de sobremesa compartida.
Cuatro temporadas a casa llena
La idea nació de la propia casa: Biarritz pensó la obra a partir de sus espacios, y la dramaturgia de Agustín León Pruzzo aprovecha cada rincón con una lógica casi arquitectónica. Desde 2023 lleva más de 300 funciones a sala llena, cientos de opiniones del público y este año forma parte del FIBA y del Festival Llegás. Con esos números, el consejo es simple: si te quedó picando, no la dejes para diciembre.

Lo que tenés que saber
📍 Espacio Biarritz, Biarritz 2334, Villa del Parque (CABA)
🗓️ Sábados 19:30 y 21:30 hs (hasta el 19/12) 🗓️ Domingos 18:30 y 20:30 hs (hasta el 4/10); desde el 11/10, domingos 19 y 21 hs (hasta el 20/12)
🎭 Función especial: jueves 15/10, 19 y 21 hs
⏱️ Duración: 80 minutos · Para adultos · Vas a moverte por la casa
🎟️ Entradas: Alternativa Teatral 📲 Instagram: @unacasaenbiarritz



