El paseante, el ciudadano, registra en la memoria de sus recorridos urbanos nuevos establecimientos. Y difícilmente reconoce dónde estaban ubicados los que ahora se definen como “comercios de proximidad”. A este paso la ciudad pronto se echará de menos a sí misma. Como una epidemia se extienden los súpers 24 horas, regentados, en general, por personas orientales y los ya muy populares bazares chinos. Sí “los chinos”, sustitutos de los precursores “todo a cien”, que el euro acabó con ellos.
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