Cinco astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI) tuvieron que refugiarse este viernes en una cápsula acoplada Dragon para que dos colegas rusos pudieran reparar fugas de aire en un módulo, informó la NASA.
Un portavoz de la Agencia dijo a la AFP que los cosmonautas de la agencia espacial rusa Roscosmos tomaron mediciones de las fugas y estaban evaluando los datos. Poco después, la NASA dio luz verde y los astronautas pudieron regresar a sus puestos.
«Con las operaciones de hoy querían ser extremadamente cuidadosos, tomar medidas de precaución adicionales y hacer que la tripulación siguiera el procedimiento de refugio seguro», señaló el portavoz.
¿Qué pasó en la EEI?
En un comunicado citado por medios estatales rusos, Roscosmos indicó que al presurizar el túnel de transferencia, conocido como PrK, se registró una fuga.

«Durante una inspección del PrK, los cosmonautas descubrieron dos posibles puntos de fuga de aire. El primero fue sellado de inmediato mediante la aplicación de la primera capa del sellador bicomponente Germetall-1. El segundo punto se encuentra en la parte cónica del PrK. Se está trabajando en la preparación para su sellado», indicó el texto.
La portavoz de la NASA, Bethany Stevens, había adelantado antes en X que el túnel había “sufrido grietas y filtraciones desde hace algún tiempo» y «tras detectarse nuevas fugas», la agencia espacial rusa «decidió llevar a cabo una operación de reparación más extensa» este viernes.
Qué riesgo suponen las fugas de aire para los astronautas
Los propios informes técnicos de la NASA compartieron en 2024 un informe de la Oficina del Inspector General sobre los riesgos para sostener las operaciones en la EEI hasta 2030.
En ese informe, la NASA explica que las grietas y fugas en el túnel del módulo ruso Zvezda son de riesgo “máximo” para la seguridad de la estación. Se llegó a esta determinación porque em los últimos tiempos la tasa de fuga aumentó y no hay acuerdo pleno sobre cuándo una fuga se vuelve insostenible.
En otro informe, pero de 2021, la NASA explica que la principal preocupación de una fuga de aire es que la estación pueda mantener una atmósfera habitable para proteger a la tripulación. El peligro central de una fuga en la EEI es la pérdida de presión y de atmósfera respirable, y el módulo ruso acumula años de grietas y filtraciones.

La cápsula en donde se refugiaron los astronautas funciona como una especie de bote salvavidas en caso de que sea necesaria una evacuación.
La NASA y Roscosmos son dos de los principales operadores de la EEI, un laboratorio espacial que orbita a 400 kilómetros sobre la Tierra, donde astronautas de distintos países viven y trabajan durante meses.

Habitada de forma permanente desde 2000, la EEI (ISS por sus siglas del inglés) está ya en su ocaso y su fin está programado para 2030.
Del tamaño de un campo de fútbol, la estación es uno de los pocos ámbitos en los que se mantiene la cooperación entre los países occidentales y Rusia desde que Moscú invadió Ucrania en 2022.

