La Secretaría de Cultura es conducida por la agrupación estudiantil Lillo a la Izquierda-Juventud del PTS y convoca a estudiantes, docentes, no docentes e investigadores a conformar un espacio de coordinación de estos distintos sectores que vienen sufriendo el ajuste sobre la educación pública y el sector científico.
La educación y la ciencia tampoco se venden
Venimos de una masiva movilización en todo el país el pasado 6 de agosto contra la Ley de Extranjerización de Tierras. Ese día fuimos miles en las calles y conquistamos algo muy importante: una derrota política para los planes de Milei, Trump y el FMI. Esa misma fuerza que recorrió las calles de cada plaza del país gritando “la tierra no se vende” entendía muy bien que la lucha en las calles era en defensa de la soberanía nacional. Por eso mismo es igual de importante volver a poner en agenda la defensa de la educación pública y el sector científico, porque defenderlos también implica no renunciar a dicha soberanía.
Desde inicios del gobierno de Javier Milei, su discurso político estuvo marcado por un constante ataque a dos conquistas muy importantes en Argentina: la educación pública y los avances científicos producidos por organismos como el CONICET, CNEA, INTI, INTA, entre otros. En la universidad, desde el año 2023, ya comenzamos a percibir estos ataques con el congelamiento del presupuesto universitario. Esa medida llevó a que en estos casi 3 años no solo empeoren las condiciones de cursado para lxs estudiantes, sino que también implicó una abrumadora pérdida salarial docente y no docente. Sin plata para el salario, para las becas estudiantiles y para sostener la calidad educativa, lo que ganó el gobierno en “déficit cero”, lo perdió la educación pública con tasas cada vez mayores de deserción.
Lxs docentes y no docentes universitarios vienen enfrentando estos durísimos ataques con consecuencias importantes. Producto de la caída salarial, muchxs de nuestrxs profes deben tener, al menos, 3 laburos para sobrevivir. En la Facultad de Psicología, por dar solo un ejemplo, hay docentes que además de enseñar, trabajan como psicoterapeutas en clínica y tienen que hacer Uber o Rappi para llegar a fin de mes. A la larga, esta situación se vuelve insostenible con la precarización propia que el sector viene denunciando hace muchos gobiernos atrás. El resultado: una fuga de cerebros que, según el propio Consejo Interuniversitario Nacional, llevó a que 10.000 docentes dejaran el sistema universitario.
Las escuelas secundarias también vienen poniendo en agenda sus demandas y reclamos. Hace unas semanas vimos a lxs estudiantes de la Escuela Normal enfrentando a la Ministra de Educación del gobierno de Jaldo, Susana Montaldo, denunciando las condiciones edilicias en las que cursan. Por su parte, lxs estudiantes de la Escuela Superior de Educación Artística tomaron la escuela y realizaron una concentración en sus afueras para visibilizar casos de violencia de género y acoso contra compañeras. Todas estas situaciones son consecuencia del ajuste que vivimos en la educación pública.
Por su lado, el sector científico viene de recibir y enfrentar duros ataques. El CONICET viene siendo un punto específico de ese ataque, con un desfinanciamiento que implicó un recorte de becas para estudiantes y egresadxs, así como la pérdida de obra social para quienes integran el organismo como becarixs. Hace unos días asistimos a una jornada nacional de lucha impulsada por lxs científicos, denunciando más de 400 becarixs despedidxs dentro del CONICET a fines de julio, siendo 14 de ellxs tucumanxs.
Recientemente también pudimos ver la política del gobierno sobre el CNEA, con cientos de despidos de personal altamente calificado en uno de los organismos más importantes a nivel nacional y regional por sus investigaciones en el área de la energía nuclear.
Todo ataque tiene su respuesta
Sin embargo, el gobierno de Milei nunca la sacó barata. Cada vez que intentó avanzar sobre la educación pública y la ciencia, se encontró con cientos de miles en las calles. Porque hay conquistas populares que ningún decreto, discurso o ley pueden borrar de las memorias de lxs laburantes y lxs estudiantes. Así lo demostramos en las distintas marchas federales en defensa de la educación pública, llegando a ser más de un millón en las calles aquel 23 de abril.
Y aunque a Milei y sus cómplices, como Jaldo acá en Tucumán, no les guste, la misma presión popular que llevó a tirar abajo el capítulo de tierras de la Ley de Extranjerización, llevó a que muchos legisladores “dialoguistas” tuvieran que votar a favor de la Ley de Financiamiento Universitario. Sin embargo, a pesar de que se votó (y aprobó) 6 veces ya, Milei sigue sin aplicar dicha ley.
Los responsables de esto son claros. Por un lado, las autoridades universitarias, que estaban en primera fila para sacarse una foto con la consigna “Universidad de lxs Trabajadores” y, terminada la sesión, pactaron un aumento salarial de miseria para nuestros docentes. Las autoridades de la UNT, el ex rector Sergio Pagani y su vice Mercedes Leal, forman parte de esa casta universitaria que quiere apoyar la crisis económica sobre las espaldas de quienes cursamos y laburamos todos los días.
Por otro lado, los centros de estudiantes conducidos por el peronismo y el radicalismo que responden a ese mismo esquema universitario impulsado por las autoridades. En la UNT lo vemos con el MPE y la Franja Morada, que dirigen la mayoría de los centros de estudiantes y en la marcha del 6 de agosto no se animaron ni siquiera a sacar sus banderas y paraguas. Aliarse a la casta universitaria que sostiene negociados con la megaminería contaminante en Catamarca tiene sus costos. Y quien no defiende el agua, la tierra y nuestro territorio, tampoco puede defender la universidad. Se ve que la patria que se “defiende” es selectiva.
Tanto el MPE, como la Franja Morada tienen Consejerxs Superiores en la Asamblea Universitaria, que se reunirá el próximo 3 de septiembre y elegirá las nuevas autoridades de la UNT. El MPE dice haberle “puesto fin a la hegemonía radical en la UNT”, pero la realidad es que en la Asamblea Universitaria del 2022 que puso a la fórmula Sergio Pagani-Mercedes Leal a la cabeza, radicales y peronistas festejaron y votaron sin chistar al rector de la Franja Morada.
Además, la Franja Morada conduce hace años la Federación Universitaria de Tucumán. Lo hace de forma antidemocrática y sin transparencia, como también lo hacía en la Facultad de Derecho, lo que le costó perder ese bastión histórico para el radicalismo universitario. Es normal que muchxs estudiantes no sepan de la existencia de esta Federación, porque la orientación de la Franja Morada no es usar ese organismo para poner la fuerza del movimiento estudiantil en las calles y derrotar a Milei. Son radicales, es decir, colaboradores por excelencia del gobierno, dejando pasar sus leyes y ataques en el Congreso, y dejando pasar el ajuste en la universidad.
Coordinar lo que Milei quiere dividir
La Secretaría de Cultura es un espacio conquistado el año pasado en las elecciones de Centro de Estudiantes en la facultad por la agrupación Lillo a la Izquierda-Juventud del PTS. Junto a estudiantes independientes, se propone ser una secretaría que funcione de manera democrática con reuniones abiertas. Pero también se propone organizar a todo aquel que quiera enfrentar de verdad los ataques de Milei y sus cómplices.
Por eso, desde la secretaría se convoca a una reunión abierta con docentes, estudiantes, no docentes, graduados e investigadores: con todxs aquellxs que vienen siendo el blanco de ataque de este gobierno reaccionario, que tienen bronca contra las traiciones de las autoridades y la inacción de los centros, pero que no quieren mirar para otro lado.
De esta forma, la Secretaría de Cultura se propone poner en pie un espacio de coordinación para organizar la lucha en defensa de la educación pública y el sector científico. Porque aunque Milei trate a través de maniobras dividir las diferentes luchas y que cada sector pelee por su lado, estos años de ajuste y palo también trajeron organización. Volvieron a enseñarnos que nadie se salva solo y que la unidad se tiene que expresar en las calles, enfrentando todos y cada uno de los planes de este gobierno.


