La empresa finlandesa UPM busca aumentar la producción de celulosa de su planta de Fray Bentos, en Río Negro, de 1,3 a 1,5 millones de toneladas anuales, mediante mejoras tecnológicas y de eficiencia operativa.
Según el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, la optimización no requerirá una nueva autorización ambiental porque la compañía no plantea modificar los permisos vigentes ni aumentar los caudales ambientales establecidos.
El tema fue analizado durante una reunión del grupo de trabajo creado en el marco del contrato de inversión entre Uruguay y UPM, realizada en las instalaciones de la empresa sobre el río Uruguay. Sánchez encabezó la delegación del gobierno junto al ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, y participaron la vicecanciller, Valeria Csukasi, autoridades del Ministerio de Industria, Energía y Minería, y el intendente de Río Negro, Guillermo Levratto.
Sánchez sostuvo que la planta, que lleva dos décadas de funcionamiento, necesita actualizaciones para mejorar su operativa y aprovechar mejor los recursos. Afirmó que a Uruguay le interesa que las empresas aumenten su productividad y competitividad, siempre que respeten las condiciones ambientales bajo las que fueron autorizadas.
El aumento de producción y los límites ambientales
«Toda su optimización de la planta está basada en que no solicita modificar sus autorizaciones ambientales», afirmó Sánchez, según consignó el Portal Medios Públicos. El jerarca agregó que la propuesta no implica modificar los parámetros establecidos previamente ni requiere aumentar los caudales ambientales.
El planteo de UPM apunta a elevar el volumen producido sin modificar los umbrales de contaminación autorizados. En ese sentido, el gobierno sostiene que la mejora de la eficiencia industrial permitiría obtener una mayor producción dentro del marco ambiental vigente.
Sin embargo, el aumento todavía debe atravesar la evaluación correspondiente. El Ministerio de Ambiente, a través de la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental (Dinacea), viene analizando la propuesta y los aspectos técnicos vinculados a su implementación. La cartera había informado que existían intercambios con la empresa para estudiar las condiciones del proyecto.
La diferencia entre aumentar la producción y modificar los permisos ambientales es central en la discusión: el gobierno sostiene que la solicitud no contempla cambios en los parámetros autorizados, mientras que la concreción del incremento depende del análisis técnico y administrativo correspondiente.
HIF Global: el precio de la energía sigue en negociación
Durante la reunión, Sánchez también se refirió al proyecto de HIF Global para instalar una planta de combustibles sintéticos e hidrógeno verde en Paysandú. La iniciativa continúa sin un acuerdo definitivo, principalmente por diferencias en torno al precio de la energía.
El secretario de Presidencia calificó la instalación como estratégica para Uruguay, pero remarcó que el gobierno busca evitar condiciones diferenciadas en el suministro energético para grandes proyectos industriales.
«Es estratégico que se instale», señaló sobre HIF Global, aunque advirtió que todavía no existe acuerdo sobre el precio de la energía. «No podemos subsidiar la energía a una planta y a otra no», sostuvo.
La posición del Ejecutivo, según explicó Sánchez, es avanzar hacia condiciones de precio equivalentes para los proyectos que demanden grandes cantidades de energía. La definición es relevante tanto para la negociación con HIF Global como para la política de atracción de inversiones industriales del país.
Dos grandes inversiones con desafíos diferentes
Los casos de UPM y HIF Global reflejan dos tipos de desafíos para el gobierno uruguayo. En Fray Bentos, la discusión se concentra en la optimización de una planta de celulosa que ya está operativa y en las condiciones ambientales para elevar su producción. En Paysandú, en cambio, las negociaciones todavía deben resolver aspectos económicos vinculados al suministro de energía para una inversión que no tiene acuerdo definitivo.
Para UPM, el objetivo es pasar de 1,3 a 1,5 millones de toneladas anuales sin modificar las autorizaciones ambientales existentes. Para HIF Global, el precio de la energía permanece como uno de los principales puntos pendientes antes de alcanzar un entendimiento.
El gobierno busca sostener el desarrollo de grandes inversiones y mejorar la competitividad industrial, pero las próximas definiciones dependerán de la evaluación técnica de la propuesta de UPM y de los avances en las negociaciones con la empresa de hidrógeno verde.



