29 de septiembre de 2026 a la – 19:26
Araico proyecta invertir US$ 12.000 millones durante los primeros tres años para desarrollar Iguazú AI City en Alto Paraná. El proyecto apunta a instalar el mayor centro de datos de América Latina y transformar energía renovable paraguaya en capacidad de cómputo para inteligencia artificial.
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La que podría convertirse en la mayor inversión privada de la historia del Paraguay ya estaría en marcha. Araico Corporation, plataforma latinoamericana especializada en infraestructura para inteligencia artificial, anunció el desarrollo de Iguazú AI City, un megaproyecto tecnológico que prevé movilizar US$ 12.000 millones durante sus primeros tres años y convertir al país en proveedor de capacidad de cómputo para una industria cuya demanda crece aceleradamente a escala global.
El complejo —ya en proceso— será instalado en Yguazú, departamento de Alto Paraná, y fue concebido alrededor de una ventaja que Paraguay posee en abundancia: energía renovable. La apuesta consiste en utilizarla dentro del territorio para alimentar infraestructura tecnológica de gran escala y agregar valor a un esquema de electricidad que históricamente también fue exportada como materia prima.
La tesis detrás del proyecto es directa, ya que si la energía puede convertirse localmente en capacidad de procesamiento para inteligencia artificial, el valor económico generado por cada megavatio puede multiplicarse. “Paraguay tiene lo que el mundo entero está buscando: energía limpia, abundante y confiable. Hasta hoy la vendíamos como materia prima; a partir de ahora la vamos a transformar aquí”, señalaron desde Araico.

Energía con valor
Desde la compañía sostienen que Iguazú AI City no solamente demandará una gran cantidad de electricidad, sino que esa misma demanda puede convertirse en un incentivo para nuevas inversiones en generación. En proyectos energéticos de largo plazo como este, contar previamente con grandes consumidores permite dar previsibilidad a quienes deben colocar capital para ampliar la oferta.
Araico plantea así al campus (complejo físico completo donde estará instalado el megaproyecto) como un potencial cliente ancla para el sistema eléctrico, capaz de justificar inversiones privadas en nueva generación, modernización de redes y una mayor capacidad energética. “Ningún inversor construye una central sin saber quién le va a comprar la energía. Hasta hoy, Paraguay no tenía ese cliente. Iguazú AI City lo es”, señalaron los voceros del proyecto.
La escala prevista también obliga a mirar más allá del propio desarrollo, ya que según la compañía, una demanda tecnológica de esta magnitud puede elevar los estándares de confiabilidad y capacidad de toda la red eléctrica, al tiempo de impulsar una infraestructura que posteriormente permanecerá instalada en el país. Araico identifica además un gran potencial para desarrollar nuevas fuentes hidroeléctricas, solares y otras alternativas a medida que aumente el consumo.

Un nuevo polo
Por otro lado, el proyecto tampoco se limita a la construcción de servidores y centros de datos. Alrededor de una infraestructura de esta escala se necesita una cadena amplia de proveedores, que incluye constructoras, ingeniería eléctrica, sistemas de refrigeración, fibra óptica, telecomunicaciones, mantenimiento especializado, logística, seguridad y diferentes servicios.
La expectativa de Araico es que, con el tiempo, esa concentración de infraestructura también pueda atraer empresas tecnológicas, startups, universidades y centros de investigación interesados en operar cerca de una capacidad de cómputo que la compañía proyecta como la más importante de la región.
Uno de los componentes que la empresa busca destacar es justamente el impacto sobre el capital humano. Paraguay cuenta con una población joven y, para los impulsores del proyecto, la instalación de una industria tecnológica de gran escala puede abrir nuevas oportunidades para ingenieros, programadores y técnicos que actualmente encuentran buena parte de las posiciones más especializadas fuera del país.
“No estamos construyendo solo un centro de datos. Estamos sembrando una industria. Dentro de diez años, queremos que un joven paraguayo que sueñe con trabajar en inteligencia artificial no tenga que mirar hacia afuera, sino hacia Paraguay”, señalaron los fundadores de Araico.

Capital internacional
Detrás del proyecto también aparece una estructura de capital internacional de peso. Según Araico, entre los actores vinculados a la iniciativa se encuentra Founders Fund, fondo de Silicon Valley que anteriormente invirtió en compañías como Facebook, Spotify, SpaceX, Airbnb y Nubank.
A este esquema se suman instituciones como BID Invest y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (DFC), además de empresarios e inversores de la región. Para Araico, atraer este tipo de capital fue posible a partir de la combinación entre disponibilidad energética, estabilidad económica y las condiciones que ofrece hoy el Paraguay para inversiones de largo plazo.
La compañía sostiene además que fue estructurada desde el inicio bajo estándares de transparencia y gobierno corporativo compatibles con las exigencias de los más grandes inversores a nivel internacional, un aspecto particularmente relevante para una iniciativa que requerirá movilizar miles de millones de dólares durante varias etapas.
Dos paraguayos
Detrás de Araico Corporation están los empresarios paraguayos Alejandro Zuccolillo y Nicolás Arréllaga, quienes decidieron desarrollar en el país el proyecto que presentan como su apuesta empresarial de mayor escala. La visión compartida es que Paraguay puede dejar de ser únicamente proveedor de energía y utilizar esa ventaja para participar directamente de una de las industrias tecnológicas de mayor crecimiento mundial.
“Durante años escuchamos que proyectos de esta magnitud solo eran posibles en Estados Unidos, Europa o Asia. Nosotros creemos lo contrario: que Paraguay tiene hoy una oportunidad que se presenta una vez por generación, y que nos toca a los paraguayos aprovecharla”, afirmaron los fundadores.
En conversación con ABC Negocios, Zuccolillo confirmó además que el proyecto ya arrancó y explicó que su desarrollo se encuentra dividido en tres etapas. La primera estaría activa en diciembre de 2026, antes del cierre del año, mientras que la siguiente fase tendría un horizonte aproximado de un año.
El empresario también adelantó cómo comenzará a estructurarse uno de los componentes centrales del megaproyecto: su abastecimiento eléctrico. Durante la primera etapa, el contrato de energía será con la ANDE. Posteriormente, a medida que Iguazú AI City avance y aumente su escala, el esquema contempla trabajar también con generadores privados para acompañar el crecimiento de la demanda energética.



