Cansados de los constantes robos que se vienen sucediendo, un grupo de vecinos decidió convocarse espontáneamente y realizar un piquete con quema de neumáticos en la Ruta 7, a la altura de la parada de Bernardo de Irigoyen y Los Pinos, en el barrio Los Pinares –y de zonas aledañas- de General Rodríguez, para hacer visible su reclamo por más de tres horas.
Las consignas que enarbolaron los vecinos en el Kilómetro 58 de la R7 fueron “basta de inseguridad”; el reclamo de “más seguridad para vivir tranquilos”; el pedido por patrullajes preventivos y con mayor frecuencia; Justicia para las víctimas y la colocación de luminarias en los barrios, ya que los hechos delictivos se dan, consideran -no sin poca razón- en la mayoría de los casos por la oscuridad reinante, algo que se repite en varias zonas del distrito. Aunque los robos se dan a cualquier hora del día, constantes.
El testimonio de las víctimas
El corte de la ruta comenzó aproximadamente a las 19 y cerca de las 21 quedaba liberado un solo carril, “turnándose” los vehículos para pasar por la mano que va hacia General Rodríguez y hacia el otro sentido. En el lugar hubo presencia policial, pero no hubo incidentes.
Paradójicamente, uno de los mayores reclamos se relacionaba con la falta de iluminación y justamente en la zona del corte no la hay, dándose este problema –de acuerdo a lo advertido por La Posta en el lugar- en más de seis cuadras desde la zona de la protesta.
Los vecinos de Los Pinares y de los barrios adyacentes están muy preocupados por una seguidilla de robos, los que vienen padeciendo ya desde el año pasado. Hoy robaron a una menor que expresó en el video lo que vivió y también contaron sobre robos de motos a casas, a transeúntes y hasta culatazos y balazos.

En el lugar pudo verse también la presencia de autoridades municipales: del área de Seguridad, de la Secretaría de Inspección dialogando con los vecinos.
Los manifestantes relataron diversos episodios de robos a mano armada; sustracción de motocicletas y violencia física, señalando que los delincuentes actúan con total impunidad a cualquier hora del día.
Entre las quejas principales destacan la falta de patrullaje policial, el abandono de los puestos de vigilancia y una iluminación deficiente que convierte las paradas de colectivo en lugares peligrosos. Tras bloquear ambos sentidos de la ruta, los ciudadanos lograron obtener promesas de las autoridades para reparar luminarias e instalar puestos de control fijos.
Los manifestantes dijeron que al principio cortaron solo un carril y luego ambos, dado que las fuerzas no iban a hablar con ellos. Luego del corte total llegó el diálogo para deponer la situación y aparecieron promesas de iluminación desde mañana mismo y patrullajes.
Sin embargo, los residentes mantienen su preocupación ante el deterioro de las calles y la ausencia de respuestas judiciales efectivas frente a las denuncias presentadas. El testimonio colectivo resalta un sentimiento de abandono estatal en un barrio que consideran una «zona liberada»; más allá de eso, siguen unidos en un solo reclamo: Basta de Inseguridad.



