En diálogo con Agrovalle, la CEO de Bodega Malma, la Dra. Ana Viola, expone una mirada estratégica que trasciende el evento: identidad regional, construcción de marca, vínculo con el consumidor y una cosecha 2026 que promete calidad excepcional.
Audio de la entrevista a la Dra. Ana Viola. CEO de la bodega Malma.
En el corazón de San Patricio del Chañar, donde el paisaje patagónico se funde con la arquitectura del vino, la vendimia dejó de ser únicamente un hito productivo para convertirse en una narrativa cultural en expansión. Allí, Bodega Malma decidió dar un paso más: transformar el cierre de cosecha en una experiencia integral que combina música, gastronomía y vino, pero, sobre todo, sentido de pertenencia.
La Dra. Ana Viola, CEO de la firma, lo define con claridad conceptual: no se trata solo de celebrar, sino de otorgarle visibilidad y entidad a la vendimia patagónica, en un contexto donde la región representa apenas el 2% de la superficie vitivinícola nacional. Esa condición periférica, lejos de ser una limitante, se convierte en motor.
“Es un desafío mayor producir vino en la Patagonia, pero también una oportunidad para reforzar nuestra identidad”, sostiene, al tiempo que subraya un objetivo estratégico: acercar la bodega al consumidor local y convertirla en parte de su propio patrimonio simbólico.
Del vino como producto al vino como experiencia
La propuesta de sunsets que Malma desarrolló durante el verano fue el punto de inflexión. Lo que comenzó como una iniciativa recreativa evolucionó hacia una plataforma de conexión con nuevas audiencias. El cierre de vendimia, previsto como el evento más ambicioso del ciclo, cristaliza esa visión.
Viola lo explica en términos contemporáneos: el mercado del vino ya no puede pensarse únicamente desde el producto. La experiencia adquiere centralidad.
“El vino está profundamente ligado a los momentos. Cuando se lo asocia a experiencias placenteras, su percepción cambia radicalmente”, señala.
Bajo esa lógica, Malma despliega una estrategia que integra degustaciones, actividades en el viñedo, propuestas gastronómicas y música en vivo. La ecuación es precisa: emoción, consumo y pertenencia.
Una estrategia que combina rentabilidad y posicionamiento
Lejos de ser un gasto de marketing, la CEO es categórica: los eventos constituyen una unidad de negocio en sí misma. Generan ingresos directos venta de vino, gastronomía y experiencias pero, además, cumplen una función más sofisticada: construyen valor de marca.
“El vino es mucho más que un líquido. Todo lo que lo rodea contribuye a su valor percibido”, afirma.
Esta doble dimensión —rentabilidad y posicionamiento— permite entender por qué el modelo no solo continuará, sino que proyecta nuevas ediciones.
Impacto territorial: mucho más que una fiesta
El evento no se agota en la bodega. Su alcance se extiende a la economía regional: transporte, gastronomía, servicios, emprendedores locales y artistas forman parte de un entramado que se activa alrededor de la vendimia.
“Se genera un movimiento que va más allá de nuestro negocio núcleo”, explica Viola, destacando el efecto multiplicador de este tipo de iniciativas.
En ese sentido, Malma no solo produce vino: articula territorio, dinamiza economía y fortalece la identidad regional.
Una vendimia desafiante que deja vinos prometedores
En el plano estrictamente productivo, la campaña 2026 presentó complejidades climáticas: heladas primaverales y episodios de granizo en la región. Sin embargo, la bodega logró sortear los obstáculos y alcanzar resultados sobresalientes.
“La calidad de la uva fue excepcional, con una acidez natural muy marcada, característica de la Patagonia”, detalla.
La cosecha fue temprana y breve, pero altamente eficiente. El diagnóstico es contundente: se proyecta una añada de gran nivel, con vinos que prometen destacarse en el mercado.
El vino como puente cultural
Hay, en el trasfondo de todo esto, una redefinición profunda: el vino deja de ser un producto distante para convertirse en un vehículo de encuentro.
Malma apuesta a que el consumidor local no solo consuma vino patagónico, sino que lo sienta propio, lo recomiende y lo integre a su identidad.
En definitiva, el cierre de vendimia no es únicamente un evento. Es una declaración de principios: la Patagonia vitivinícola busca su lugar, no desde la imitación, sino desde una propuesta auténtica, sensorial y profundamente arraigada en su territorio.
La entrevista a la Dra. Ana Viola se encuentra disponible en todas nuestras plataformas de audio
Datos del evento:
La jornada se desarrollará de las 15 hs, tanto en los jardines como en el interior de la bodega, en uno de los polos vitivinícolas más importantes de la Patagonia.
El evento contará con un line up que mezcla figuras nacionales y artistas regionales:
Estelares, Emma Horvilleur, Manu Martínez, Catalina Jaz, Dj Abril, Darío Arcas
La conducción estará a cargo de Bebe Contepomi.
Las entradas son limitadas y se encuentran disponibles de manera online en el sitio oficial de la bodega.
Los valores se dividen en tres sectores:
Generales: Desde $80.000 a $100.000
VIP Campo: Desde $130.000 a $150.000
VIP Restaurante: Desde $160.000 a $180.000
Cada opción incluye beneficios como copas de vino, consumiciones y acceso a sectores diferenciados, según la categoría elegida.
Además, se ofrecen traslados opcionales para facilitar el acceso al predio.
Qué incluye la experiencia:El evento propone mucho más que música en vivo. La jornada está pensada como una experiencia integral de vendimia, con distintas actividades: Recorridos guiados por la bodega. Gastronomía patagónica con foodtrucks y cocinas en vivo. Coctelería y propuestas sin alcohol
La oferta gastronómica incluirá carnes regionales, opciones de mar, pizzas, propuestas gourmet y productos elaborados con vinos de la bodega.




