Luego de los tensos momentos vividos durante la madrugada del domingo en la sala de guardia de adultos del hospital, las autoridades médicas rompieron el silencio. En diálogo exclusivo con 24, el Dr. Pablo Corniglia y la Dra. Emma Elizalde detallaron el escenario con el que lidia el personal sanitario y manifestaron su profunda preocupación ante el incremento de los episodios de violencia en el ámbito público, reconociendo que lo sucedido este fin de semana revistió una complejidad mayor a la habitual.
El hecho fue provocado por un sujeto en evidente estado de ebriedad que alteró el orden del sector de urgencias. Si bien el Dr. Corniglia aclaró que los daños materiales dentro de la sala fueron «insignificantes» y no se registraron roturas de elementos de valor, el foco de la alerta oficial no está en lo material, sino en la seguridad física y emocional de los trabajadores y pacientes.

Una madrugada crítica en la guardia
Para contextualizar el nivel de tensión con el que se trabaja, Corniglia reveló que durante esa misma madrugada el equipo médico debió atender alrededor de ocho casos críticos de manera simultánea, en una jornada marcada por accidentes de tránsito, personas alcoholizadas e incidentes en la vía pública.
«Estos hechos de violencia, que lamentablemente son cada vez más frecuentes, se pueden relacionar directamente con la crítica situación social que se vive hoy en el país», reflexionó.
Seguridad y protocolos de contención
Ante la inquietud de la comunidad sobre la protección del establecimiento, las autoridades aseguraron que el hospital cuenta de forma permanente con custodia policial, destinada tanto a la guardia pediátrica como al área de adultos.
Asimismo, Corniglia se refirió a los primeros segundos del altercado del domingo y explicó el motivo por el cual la primera reacción para intentar controlar al agresor provino de un empleado de la guardia antes de la intervención policial. Según indicó el directivo, este tipo de respuestas iniciales forman parte de los intentos de desescalar la situación de manera inmediata por el personal que se encuentra en la primera línea de contacto, antes de que el personal de seguridad tome el control absoluto de la situación para evitar males mayores.
La comunidad médica permanece en alerta, exigiendo que el respeto y la seguridad vuelvan a ser la norma dentro de un espacio clave para la atención de la salud pública.



