El almuerzo central de la tradicional Fiesta del Caballo en Bragado fue el escenario de un emotivo reencuentro que trasciende la celebración festiva. Alberto Óscar González, cariñosamente conocido como «Bachicha», regresó a la ciudad para expresar su más profundo agradecimiento a toda la comunidad tras haber atravesado una tragedia que casi le cuesta la vida y la de sus seres queridos.
El pasado 19 de enero, la vida de «Bachicha» dio un vuelco drástico e irreparable. Mientras viajaba junto a su familia desde Jesús María (Córdoba) rumbo a Benito Juárez —acompañados por su yerno Aarón y su hija en dos vehículos separados—, un terrible accidente en la ruta sacudió a la familia. El peor saldo fue la pérdida física de su esposa en el trágico episodio.

Ante la magnitud de la tragedia, la respuesta comunitaria e institucional de Bragado fue inmediata y ejemplar. Gracias a las gestiones coordinadas con el intendente local y la intervención de figuras entrañables como Alexis Camús, Beto Ponce, Fernando Ben y José Luis Ciparelli, se desplegó un operativo solidario sin precedentes.
El intendente de Benito Juárez envió rápidamente una ambulancia para coordinar el traslado de su hija hacia Ayacucho, mientras que desde Bragado se movilizó otra unidad para asistir a Aarón. No solo colaboraron con los trámites y la logística, sino que también les brindaron una casa para hospedarse durante los trece días críticos de internación y rehabilitación.

El motivo de su regreso: una promesa de fe y amor
Diez meses después de aquel fatídico enero, «Bachicha» decidió cambiar sus planes de visitar otras fiestas zonales para estar presente en Bragado. Aunque tenía una celebración muy cerca de su hogar en La Pampa, su corazón le dictaba una sola misión: «Preferí venir acá porque había dado la palabra de que iba a venir a agradecerle a esta gente».
Hoy, rodeado de amigos, de la calidez de los vecinos y con su hija recuperándose favorablemente de las secuelas, la historia de «Bachicha» González se convierte en un símbolo luminoso de resiliencia y de la verdadera amistad que florece, con más fuerza que nunca, en los momentos más oscuros.



