Atrás quedaron esos trajes grises, lisos y aburridos que definían el clásico armario para ir a la oficina. Con la llegada del teletrabajo y el cambio hacia un modelo más híbrido, los códigos de vestimenta se han relajado, y la ropa de oficina ha dejado de parecer un uniforme sin personalidad. El próximo otoño, las colecciones de moda recuperan la sastrería, pero lo hacen alejadas de la rigidez. Las americanas se construyen sobre hombros definidos, cinturas marcadas y proporciones más escultóricas, mientras que los pantalones recuperan las pinzas, pero con un corte ancho.
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