Los 70 años de Norberto Baccón, una leyenda del folklore: su historia de amor con Maia Sasovsky y por qué la Sole es su gran debilidad

«Un balance debería iniciarse por los agradecimientos, ¿no? -pregunta Norberto Horacio Baccón desde su sonrisa contagiosa, y sin esperar respuesta continúa-. Porque cumplir 70 años merece un balance y merece agradecimientos, ¿cierto? -vuelve a preguntar el legendario manager y productor del folckore nacional, antes de avanzar por tercera vez-. ¿Te parece que empiece por los agradecimientos?

-¿No se va a aburrir el lector?

-(Lanza una estruendosa carcajada).

-¿Y si mejor le mencionamos temas de su historia para que desarrolle, y luego vamos viendo?

-¿Hagamos algo? -intenta ganar tiempo, mientras empieza a jugar el juego que mejor juega y más le gusta: convencer, entusiasmar al prójimo-… Yo me tomo seis, siete líneas para agradecer a gente que no debería olvidar y después vos después me tirás los temas que quieras y yo le pongo toda la garra del mundo.

-Okey, aún a riesgo de un arranque demasiado manso, lo escuchamos: al fin, es un invitado de GENTE.

-Perfecto. un lujo. Así que si me permitís decirlo, no puedo terminar esta nota (o empezarla, para el caso -guiña el ojo-) sin agradecer las enseñanzas y ayuda que a lo largo de mi trayectoria me brindaron Julio Mahárbiz, Palito Ortega, al productor Franco Giorgutti, Nito Artaza, Daniel Hadad y su mujer Viviana Zocco, Nacha Guevara y por supuesto a mi querida familia y a mi mujer Maia, sin quien no hubiese hecho muchas de las cosas que hice en el último cuarto de siglo. Listo.

-¿Listo?

-Listo. Vos cumpliste tu palabra, yo ahora voy a cumplir la mía: tirame temas y preparate, porque vas a tener que desgrabar y editar durante bastante tiempo -anuncia, permitiendo ser abordado desde todos los ángulos para brindar una especie de biografía abundante en vivencias y anécdotas imperdibles que replicaremos a través de bloques narrados por él, sí, tras desgrabar y editar durante bastantes tiempo…

«MI PROFESOR DE GUITARRA DIJO QUE YO TENÍA BUEN OÍDO, Y ME SUGIRIÓ APRENDER FOLKLORE DESDE CHICO”

Norberto Baccon
Junto a su mujer, la querida animadora Maia Sasovsky, exhibiendo un antiguo disco de cuando Norberto bailaba en el programa Argentina canta así (Canal 13; 1972), producido por Phonogram Philips -en la actualidad Universal-. «Me habían elegido para ilustrar la portada», recuerda Baccón.

«Nací el 22 de marzo de 1956 en el porteño barrio de Liniers. Provengo de una clase media. Mi madre (Nelly Elisa Torneiro) era concertista -en casa había un piano- y papá (Horacio Gualberto), contador: trabajaba en la Caja Nacional de Ahorro y Seguro. Me crié en una familia que amaba la música. Mi abuelo materno (Francisco), que había escapado de España en 1920, durante la Primera Guerra Mundial, nos legó la sangre. De chico me llevaban al Teatro Avenida para ver zarzuelas, lo que también influyó en mi beta musical. Cuando en los Setenta apareció el boom del folklore, yo transitaba los 4, 5, 6 años. Mamá me llevó a estudiar guitarra. Recuerdo que debí esperar seis meses para hacerme de una porque las fábricas de la época no daba abasto con los encargos. En esa época, como regla para tocar un instrumento había que aprender teoría y solfeo. Estudié, y me recibí de profesor en la materia. A los 12, en 1968, ya había cursado tres años de guitarra y de piano. En un momento, recuerdo, la profesora de música dijo que yo tenía muy buen oído y que me convenía aprender folklore desde chico, porque el género experimentaba un boom».

«EL CHUCARO Y NORMA VIOLA ME HICIERON DESCUBRIR EL GRAN POTENCIAL DEL GÉNERO”

GENTE-LOS 70 AÑOS DE NORBERTO BACCON
El último domingo 22 de marzo, cuando celebró sus 70 años en la Estancia El Cencerro, en Capilla del Señor, con más de 150 invitados. Allí, nada menos que al compás de Mora Godoy, Baccon le dio lugar al baile, una de sus debilidades.

«Tal cual: en Buenos Aires el folklore era un suceso. Había peñas por todos lados. Boca, River, Vélez, los clubes de barrio, las asociaciones de fomento, todos tenían sus peñas los fines de semana. Una de las formas de acercarse al ambiente era aprendiendo a bailarlo. Así que mi madre me llevó a la Asociación José Hernández, de Mataderos, para tomar clases. Pronto me enamoré de la actividad de la mano de notables. Dos de ellos fueron El Chúcaro (Santiago Ayala) y Norma Viola, grandes maestros de la danza, la disciplina y el respeto por lo que se debe mostrar en un espectáculo. Me fascinaron por lo que producían con su ballet en la televisión y en las películas. Pronto se disparó mi pasión. Entonces empecé a ir a bailar folklore con mis amigos, siempre rodeado de gente mucho más grande. Así nació aquella vocación que me llevó a perfeccionarme, a recibirme de profesor de danzas nativas y a sumarme a distintos ballets profesionales de danza clásica, moderna y contemporánea, siempre absorbiendo el conocimiento de El Chúcaro y Norma y su capacidad para transportar escenas de campo a un escenario. La vida quiso que a partir de allí formara ‘Argentina hoy’, mi propia compañía de ballet, y empezara a incursionar en festivales y en la tevé, por ejemplo desde el programa Argentina canta así, que conducían César Isella y Luis Landriscina y significó mi primer gran acercamiento a figuras como Ariel Ramírez, Jaime Torres, Horacio Guarany, Jorge Cafrune, Los Tucu Tucu… Luego llegarían otros ciclos de la pantalla chica y la radio -con público en vivo-, y los años Setenta con Julio Mahárbiz y el rebote de toda aquella explosión folklórica federal que nunca cesó«.

«LA PIEL FORMA PARTE DE NUESTRA IDENTIDAD, DE LA MISMA FORMA QUE LAS COMIDAS, LOS PAISAJES Y EL CLIMA»

Norberto Baccon
Algunos de los numerosos e irrepetibles discos de oro, plata y platino que conserva de sus logros como manager y productor de artistas. Entre otros, de la gran Soledad Pastorutti.

«El folklore ocupa un lugar relevante en la comunidad porque representa la raíz nativa de donde nacimos. Tiene base en la música autóctona de las comunidades aborígenes que poblaban Argentina, y recibió influencia española y luego de diversas corrientes de inmigrantes que llegaron a Argentina en los años 1500, 1600, 1700 y 1800: italianos, ucranianos, alemanes, franceses, ingleses, etcétera. Aquella fusión de culturas y ritmos dieron origen a nuestro folklore nativo autóctono. Tal cual alguna vez me enseñó Antonio Tarragó Ros, ‘el folklore es nuestra piel’. Claro, podemos cambiar de ropa, teñirnos el pelo, cortarlo, pero lo que no podemos es sacarnos la piel. La piel forma parte de nuestra identidad, de la misma manera que las comidas, los paisajes y climas que nos acompañan; cómo nos vestimos en el norte y en el sur, la manera en que vemos la realidad, son nuestra identidad. Todo eso es el folklore, no sólo la música y la danza, sino cuanto acompaña el vivir de la comunidad. Por eso el folklore está formado por dos lenguas sajonas, ‘folk’ (‘pueblo o gente’) y ‘lore’ (‘saber’), es decir ‘lo que el pueblo sabe’. El folklore es eso, un conjunto de manifestaciones que se transmite de generación en generación y no tiene un autor especial. Nadie sabe quién fue el autor de la primera empanada, pero la empanada ¡se esparció por toda la geografía de nuestro país! Y así con la bombacha del campo, el poncho y demás: nadie saben quiénes son sus autores. Bueno, ése es el folklore. Y el folklore somos nosotros y lo que tuvimos que atravesar en 400, 500 años de historia hasta hoy. Por eso se encuentra presente en cada una de las de las celebraciones de cualquier pueblo o comunidad».

«SIN DUDAS EL FOLKLORE ES EL GÉNERO MUSICAL PREFERIDO DE LOS ARGENTINOS»

GENTE-LOS 70 AÑOS DE NORBERTO BACCON
Norberto con Ariel Báez, de Los Alonsitos, recorriendo su propia historia desde las fotos.

«Hay un estudio de la empresa Gallup efectuado especialmente para el diario La Nación hace un tiempo según el cual para el 46 por ciento de los encuestados el folklore es el género musical preferido por los argentinos, desplazando a la música latina, a la bailanta o la cumbia, al tango y el rock, que se ubicaba en el quinto lugar de las preferencias. Esto indicaba la preponderancia, una preeminencia del folklore en todas las regiones del país. Lo cierto, y resulta difícil negarlo, es que cuando suena una chacarera, un chamamé, una cueca, todos sentimos algo que nos moviliza, ¿o no? Mucha gente que he llevado por primera vez al Festival de Cosquín, cuando ve lo que pasa alrededor, descubre un mundo que no pensaban que existía. Creía que el folklore era un nicho chiquito, y se sorprendía. Es que el folklore es un género que se encuentra en todo el país y aglutina a la familia completa. No distingue jóvenes, adultos, chicos y grandes: todos se reúnen a su alrededor. Después de recorrer el país durante cuatro décadas y a lo largo y ancho de sus cuatro puntos cardinales, puedo suscribir que la familia completa es la que va a ver y escuchar folklore. En un mismo salón puede haber un niño de 11 tarareándolo mientras su abuelo de 83 lo baila. Y no pasa nada, se siente natural. El folklore universaliza a la población. Nos atraviesa a todos, sin distinción de edad, de clase social, de educación. Por lo tanto, sin dudas, lo sigo ubicando en primer lugar dentro de las preferencias musicales de la población nacional».

«NO RECUERDO HABER PERDIDO NINGÚN CONCURSO DE BAILE DE ZAMBA EN TODA EN MI VIDA»

Norberto Baccon
Baccón y Maia recorriendo algunas de las fotos de la historia del bonaerense que acompañan a la presente nota.

«Me resulta complicado decidir cuál es el género folklórico que más me gusta, así que voy a resolverlo según mi baile preferido. Y me inclino por la zamba, porque guarda esa magia de la conquista y el enamoramiento del hombre a la mujer y viceversa. En cada arresto, en cada movimiento, en cada evolución con los pañuelos hay una cuestión de atracción: el hombre siempre está buscando conquistar a la dama, y ahí radica un poco la esencia de la vida. Si bien todos nuestros bailes tienen como un sentido de conquista, la zamba, sin dudas, es la danza de amor por excelencia, ya que la conquista gira alrededor de movimientos coreográficos, no de zapateos masculinos ni zarandeos femeninos, que son las dos figuras comunes, donde cada uno muestra sus habilidades, sus destrezas. En la zamba el pañuelo juega un papel fundamental puesto que busca acercar a la pareja. Yo adopté esta danza como propia, y me siento libre de crear en el momento de acuerdo a la compañera. Porque ni todas las mujeres ni todos los hombres bailan igual la zamba, como ningún hombre ni ninguna mujer hacen igual el amor. Como te comenté hace un ratito, yo arranqué bailando de muy chico. A mis 14, 15, 16 años habían muchos concursos de zamba y siempre se elegía la reina del estilo. No quiero darme corte, pero cuando yo participaba varios se borraban argumentando: ‘Paso, porque por más que la chica no sea muy buena, Norberto la va a hacer ganar’. Y la verdad ocurría eso. Pasa que, por encima de las aptitudes, yo hacía todo para que se luciera mi bailarina. No recuerdo haber perdido ningún concurso de zamba en toda mi vida. Por esas razones es mi género preferido dentro del folklore».

«DE LOS CHALCHALEROS A LOS NOCHEROS, ESTOS SON MIS DISCOS FAVORITOS DE FOLKLORE»

Norberto Baccon
A los 52 años, en el Festival de Cosquín 2008, con Horacio Guarany y Maia Sasovsky, de 27.

«Indudablemente son muchos los discos de folklore que marcaron un antes y un después. Yo me crié escuchando desde un Wincofon aquellos que compraban en casa. De arranque, los editados por Los Chalchaleros entre 1962 y 1964 (¡Incomparables!: alma salteña, ¡Adentro!, Los Chalchaleros 4 saludos y Chalchaleros for export). También, los tres volúmenes de Nuestras danzas, por Los Hermanos Ábalos, con los que aprendí a bailar. Luego ellos fueron artistas míos y nos convertimos en muy amigos. Hasta llevé a los cinco a su última incursión en el Festival de Cosquín (1997). Tocados por la varita mágica, habían viajado en barco a Nueva York en los Cuarenta, estrenado Carnavalito quedradeño en el filme La guerra gaucha, fundado academias de danzas en Japón y difundido el folklore por el mundo… No dejaría de incluir en mi lista algún trabajo de Hernán Figueroa Reyes, la voz romántica de los Sesenta. A Jorge Cafrune con su álbum La Independencia, de canciones dedicadas a los próceres de nuestra historia: hoy debería estar sonando en los actos de todas las escuelas. Por supuesto a Mercedes Sosa con Mujeres argentinas, junto a Ariel Ramírez. La Misa Criolla, irrepetible obra que nos representó tanto también de la mano del propio Ramírez, Los Fronterizos, Eduardo Falú, Jaime Torres y demás. Los temas de amor, lucha y compromiso social de Guarany, sin dudas, y el mítico Argentinísima presenta: recital de poesía y canto popular que Horacio protagonizó con Ginamaría Hidalgo e incluyó canciones como Amar amando, No quisiera quererte, Memorias de una vieja canción y Puerto de Santa Cruz. No puedo olvidarme de Atahualpa Yupanqui, obvio, con su obra cumbre El payador perseguido y tantas otras que cimentaron la base de un folklore más moderno. Tampoco de Ahora, el primer disco de Cuti y Roberto Carabajal, cuyo arte y tesón marcaron un antes y un después para mí. Ni dejar de mencionar Con el alma, por Los Nocheros, y Poncho al viento, por Sole Pastorutti, que revolucionaron al género en los Noventa«.

«SI TUVIERA QUE ELEGIR MIS 11 CANCIONES IMPRESCINDIBLES, NO ME OLVIDARÍA DE LAS SIGUIENTES…»

Norberto Baccon
Parte de su colección de compactos. Desde los Ochenta ha representado y producido a decenas de artistas.

«Arranco desde el pasado y avanzo hacia acá: El Rancho e’la Cambicha (Antonio Tormo), Zamba de mi esperanza (Los Chalchaleros), Añoranzas (Los Manseros Santiagueños) y Si se calla el cantor (Horacio Guarany). Canción con todos (Mercedes Sosa) y La vestido celeste (Ramona Galarza), quien impuso el chamamé en Buenos Aires durante los difíciles años Cincuenta y Sesenta. Canción de las simples cosas (César Isella) y, un poco más acá, Pedro Canoero (Teresa Parodi), María va (Antonio Tarragó Ros) y Entre la tierra y el cielo (Los Nocheros). También Amor salvaje (Chaqueño Palavecino). Se trata de hits folklóricos que están en cada festival, en cada en cada encuentro. Son canciones imprescindibles, hitos».

«LOS FOLKLORISTAS MÁS IMPORTANTE DEL PAÍS Y POR QUÉ»

GENTE-LOS 70 AÑOS DE NORBERTO BACCON
Aquellos artistas que se dieron cita para saludar a Norberto Baccón el día que cambió de década hace dos meses.

«Empezaría por Andrés Chazarreta, que siempre tuvo poca prensa pero es el patriarca del folklore: como maestro e inspector de escuela santiagueño, durante sus recorridas por el interior reunió información en los bailes populares, la transcribió y se convirtió en el primer recopilador de nuestras danzas folklóricas. Así, en 1921 acercó su compañía al Teatro Politeama, convirtiéndose en el primer artista que ponía un pie en Buenos Aires acercando los ritmos del interior. Resulta inevitable mencionar también a Atahualpa Yupanqui: un gran escritor federal de canciones que describían al hombre de campo, el trabajador, los paisajes de la Argentina menos conocida. Añadiría, como imprescindibles, a Los Chalchaleros, Los Hermanos Ábalos, Horacio Guarany, Mercedes Sosa y a Jorge Cafrune. A Mario del Tránsito Cocomarola -patriarca de la música correntina y el chamamé-, a Tarragó Ros padre e hijo, a Ernesto Montiel, también representante de la música litoraleña, y a Teresa Parodi. Agregaría a intérpretes que aparecieron en los Setenta y los Ochenta, como Carlos Torres Vila, Daniel Toro y Daniel Altamirano, los románticos del folklore. También a Ariel Ramírez, a Jaime Torres y a Hugo Díaz (‘la mayor armónica del mundo’) y su esposa Victoria Díaz, una gran maestra de baile y cantante santiagueña. Y, desde ya, a Soledad Pastorutti, Chaqueño Palavecino y Los Nocheros, tres de las figuras nacionales más trascendentales de los últimos años«.

«LA SOLE SIEMPRE FUE MI DEBILIDAD»

Norberto Baccon
Baccón con Natalia y Soledad Pastorutti delante de las Cataratas Del Niagara, de gira por Canadá, en 2002.

«Fue un poco una hija mía. Tomé a mi relación con Sole por encima del trabajo, ya que era una responsabilidad: yo viajaba con ella, con la hermana, con los padres, había toda una contención familiar y debía explicarles que esto era un trabajo y tenían que asumirlo como tal, durmiendo y comiendo a deshoras y compartiendo largas horas en la ruta. Me siento parte de su crecimiento como persona y artista. Cosechó sus mayores logros profesionales al lado mío. Desde la venta de discos, los 30 Grand Rex, sus inolvidables Luna Park junto a Guarany, la película, publicidades, el contrato de exclusividad con Canal 13, una serie de experiencias que vivimos de 1996 a 2004, cargadas de estadios llenos, viajes al exterior, un disco con Emilio Estefan en Miami, muchos logros. Con ella no podíamos salir de los de los festivales porque tanto los chicos, jóvenes como padres y abuelos rodeaban su camioneta. Pasábamos largos momentos buscando la ayuda de la policía para poder partir. Lo gracioso era que la propia policía también quería su autógrafo, su beso, su foto. ¡Entonces era tremendo, tremendo!: no sabíamos si la policía nos ayudaba a salir o nos entorpecía para que nos quedáramos ahí, jajajá. Por todo eso y mucho más, siento que la Sole siempre fue mi debilidad».

«A MAIA Y A MÍ NOS UNE MUCHO MÁS QUE EL AMOR POR EL FOLKLORE»

Norberto Baccon
Con la chaqueña Sasovsky, «sin quien no hubiese hecho muchas de las cosas que hice en los últimos verinticinco años. La compañía de la persona amada es el cincuenta por ciento de lo que uno hace. Sin duda debo agradecércelo», concede Norberto.

«Mi relación con Maia nació en 2003. Recuerdo que viajé a la Fiesta Nacional del Algodón de Roque San Peña, Chaco, llevando a Cacho Castaña, pero por un incidente en su salud no podía asistir y debí convocar a Los Tekis. Lo cierto fue que Maia conducía ese encuentro. La conocí sobre ese escenario. No sólo me deslumbró como mujer, sino que me movilizó por su manera de moverse arriba de un ámbito siempre dominado por hombres. Entonces le entregué mi tarjeta: ‘Si viajás a Buenos Aires, acercame tu currículum’. Al poco tiempo visitó mis oficinas. La presenté a CM, en ese momento El canal de la música, y a Canal 7. Pocos meses después entró en el programa Verano en el 7 y en CM, para hacer notas. Pronto nació el amor. No hubo ni hay ciencia: entre otros aspectos, a nosotros nos une la pasión por lo que hacemos, por comunicar, por decir, por contar, de algún modo por enseñar, por ser ejemplo de algo sin apartarnos de una premisa: ofrecer un trabajo honesto. Como le sugirió Julio Mahárbiz a Maia cuando ella iba a entrar al Festival de Cosquín y lo llamó para pedirle un consejo: ‘Nunca le mientas a la gente’. Lo tomó como un sendero a recorrer, de la misma manera que yo lo entendía ante mis artistas. Siempre les dije las cosas como las sentía, jamás les mentí ni miento. El tiempo le dio la razón, porque Maia ocupó el lugar que había dejado vacante Julio, aportando su verdad, y a la vez siendo disruptiva, sumando condimentos propios como una vestimenta de gala para la conducción de los festivales, un mayor glamour sobre los escenarios, un discurso menos ceremonioso y más coloquial, llano y proclive a las nuevas generaciones, abriéndole paso a un montón de mujeres que hoy conducen otros festivales en diversos puntos del país… Creo que lo único que no nos une a Maia y a mí es una cosa trivial: a ella no le gusta tanto el asado, pero a mí me encanta. El amor por nuestro hogar, nuestras plantas, por la música folklórica, todo eso sí nos une al cien por ciento».

«QUIZÁ MI VIRTUD FUE SIEMPRE MIRAR AL MAÑANA SIN DETENERME EN EL HOY»

GENTE-LOS 70 AÑOS DE NORBERTO BACCON
Celebró sus siete décadas con un festejo que combinó intimidad, tradición y una fuerte impronta artística, pero sin dejar de lado su fanatismo por Boca Juniors, tal pudo verse en los colores elegidos para la decoración.

«Acabo de cumplir los 70 años. Aunque las décadas suelen generar balances, resulta difícil hablar de uno. Yo me miro y me parece que no hice todo lo que hice. Buscando fotos para esta nota y para armar unos murales de mi cumpleaños no podía creer la impresionante cantidad que me aparecieron, el abanico de cosas que generé y atravesé. Quizá una de mis virtudes fue mirar siempre al mañana. Nunca me detuve en el hoy. Ni como bailarín, profesor, representante, manager o productor. Desde que los hermanos Carabajal hicieron llegar a mis manos un ensayo novedoso, fresco, de lo que venían generando a fines de 1987, principios de 1988, supe cuál era mi camino: ‘Esto era lo que estaba faltando en el folklore para volver a enamorar otra generación’, pensé. Y ahí se volvió a encender la llama de mi profesión. Fue clave mostrarme atento a las apariciones de aquellos jóvenes inquietos que venían del interior buscando un futuro artístico desde su mensaje. En los Noventa comencé a abrirles la puerta a todos ellos, como lo sigo haciendo hoy. Digo ‘hoy’ pensando, por ejemplo, en el formoseño Lázaro Caballero, un chico criado en una provincia postergada, pero con un caudal de sapiencia, inquietudes musicales y respeto por sus tradiciones, que parece llevarlo a levantar aquella lámpara de la que hablaba Yupanqui cuando afirmaba que ‘la tierra señala a sus elegidos’. ¡Y como él hay más, seguro! Por eso, más que nunca, siento que mi tarea sigue siendo apostar en los que vienen al futuro, sin olvidar el pasado, lo que nos construyó. Sí, la piel, nuestra identidad”.

Fotos: Cortesía de Raúl Gibelli (@fotoslarie) y gentileza de la familia Baccón Sasovsky
Vestuario de Maia: @casona.home
Make up: Joaquín Moreno
Agradecemos a Gabriela Guerrero Marthineitz (PR & Comunicación)

y Repostería Noelia Mansilla

Redacción

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