Cindy Mora es una vecina de Costa Rica que convirtió el sueño de la casa propia en una realidad gracias a un innovador método de construcción sustentable. La vivienda, edificada con 850 bloques fabricados a partir de plástico reciclado, representa un ejemplo pionero en la región de cómo reutilizar residuos para resolver necesidades habitacionales.

La historia comenzó con un ahorro constante durante nueve años, que le permitió a Mora adquirir un terreno donde planeaba construir su hogar junto a su hijo. Sin embargo, tras comprar el lote, sus recursos económicos se agotaron y el proyecto quedó frenado.
Una alianza estratégica hizo posible la obra
Para concretar la edificación, Mora recurrió a un programa social y ambiental impulsado por un consorcio de organizaciones. Participaron Hábitat para la Humanidad, Procter & Gamble, Urbarium y Ekojunto, que se encargaron de coordinar la recolección de residuos plásticos y la fabricación de los bloques.
El resultado fue una vivienda construida con 850 ladrillos elaborados a partir de 7,5 toneladas de plástico recuperado. Botellas, bolsas, envases y empaques descartados fueron procesados para darles una nueva vida como materiales de construcción, evitando que terminaran en vertederos o en el medio ambiente.
Un sistema de bloques encastrables que simplificó el trabajo
El diseño de los bloques permitió un armado por encastre, similar a un juego de piezas, lo que facilitó el ensamblaje sin necesidad de mezclas complejas. El trabajo fue realizado por un equipo de voluntarios y trabajadores de la construcción, que dedicaron más de 800 horas de labor para levantar los muros y completar la infraestructura.
Aunque los bloques reciclados fueron el soporte principal, la casa también requirió cimientos de hormigón, instalación de techo, conexiones eléctricas y sanitarias, además de aberturas y terminaciones tradicionales. Luego, las paredes fueron pintadas, otorgando a la propiedad un aspecto similar al de cualquier vivienda construida con materiales convencionales.
Un sueño cumplido después de casi una década
Finalmente, en mayo de 2018, Mora y su hijo pudieron mudarse a su nuevo hogar, cerrando así un proceso que demandó casi diez años de esfuerzo. La experiencia se convirtió en un caso de referencia para la construcción sustentable en Latinoamérica, demostrando que es posible combinar el ahorro personal con la cooperación de organizaciones y el uso de tecnologías ecológicas para dar respuesta a la crisis habitacional.
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