Un 18 de junio de 1982, en el Estadio José Rico Pérez de Alicante, el mundo entero fue testigo del nacimiento de una leyenda en la máxima cita del fútbol. Tras una dura derrota en el debut ante Bélgica, la Selección Argentina necesitaba recuperarse, y fue Diego Armando Maradona quien se cargó el equipo al hombro frente a Hungría.

Aquella tarde, el «Diez» no solo convirtió su primer gol en una Copa del Mundo, sino que se despachó con un doblete inolvidable para sellar una contundente victoria por 4 a 1. El primero llegó a los 28 minutos del primer tiempo, tras capturar un rebote del arquero húngaro, desatando el grito sagrado que tanto había esperado.
Aunque el Mundial de España ’82 no terminó de la mejor manera para el seleccionado nacional, ese partido quedó marcado a fuego en los libros de historia: fue el bautismo de gol mundialista para el hombre que, cuatro años más tarde, tocaría el cielo con las manos en México.
A 44 años de aquella tarde en Alicante, recordamos el inicio del romance más hermoso de la historia del fútbol: Diego y la Copa del Mundo.




