Misma gestión, distintas caras: el reciclaje de una conducción monárquica
Desde el año 2004 que la actual gestión de la Facultad de Artes renueva su mandato (más de 6 períodos consecutivos), cambiando algún que otro nombre, pero manteniendo lo esencial: año tras año sostuvieron la precarización de lxs trabajadores universitarios y el trabajo gratuito o “ad honorem” de cientos de docentes, bajo la promesa de obtener en algún momento el pase a planta. Hacia los estudiantes, una batería de políticas de exclusión. Todo esto sumado a una falta de transparencia sobre los concursos, los regímenes de las cursadas, estatutos y otras decisiones que las autoridades definen entre cuatro paredes. Estas decisiones políticas son consecuencia de aceptar los presupuestos de ajustes nacionales de todos los gobiernos. Sólo por nombrar algunos de los hechos acontecidos durante los últimos años -los peores en términos de partidas presupuestarias para las universidades- se pueden señalar ataques como: la eliminación de la cursada condicional, que permitía que estudiantes cursen materias mientras esperaban cerrar la nota de la correspondiente correlativa (2022); la modificación, el recorte y la eliminación de materias de formación política centrales tales como Identidad Sociedad y Estado o Historia Social General (2023); la renovación completa de los planes de estudio de gran parte de las carreras de la facultad, sin ningún tipo de consulta hacia los estudiantes y docentes (2023).
Pero como si eso no fuera poco, las autoridades avanzaron en una privatización en cuotas de la facultad, a través de convenios con empresas para alquilar el set de cine, la apertura de una productora en manos privadas, la abundancia de cursos de extensión pagos que suplantan los contenidos que deberían estar en las carreras o los cursos de posgrado pagos hacia estudiantes de la UNLP. Además, en el año 2024 frente al problema presupuestario, el decano saliente -Daniel Belinche- tuvo la brillante idea de plantear que “había que sostener las clases a la luz de las velas”, mientras los docentes, no docentes y estudiantes veníamos de hacer las movilizaciones más grandes del país en defensa de la educación pública. Todo esto es parte de una orientación mercantilista de la educación y la cultura, que recorta contenidos críticos y las materias sociales.
En un cumple: bombos y platillos para la asunción de las autoridades
En el auditorio de Sede Central con bombos y platillos -hasta una torta de cumpleaños- las autoridades salientes y las agrupaciones peronistas (Cronopios, De Sol a Sol y Martí) consagraron al nuevo decano Fernández. Un escenario que poco tiene que ver con la realidad que atraviesan lxs trabajadores universitarixs y de lxs estudiantes: los salarios de miseria que no permiten llegar a fin de mes, el aumento del transporte y los alquileres, la falta de herramientas para estudiar, los tiempos cada vez más ajustados por la necesidad de trabajar en condiciones precarias, hacen que sostenerse en la universidad sea cada vez más difícil. En el caso de Artes, esto se agrava, ya que se trata de un campo históricamente precarizado y uno de los blancos de ataque predilectos por las políticas del gobierno de Javier Milei. Mientras que dentro del auditorio se aplaudían así mismos, afuera en cada aula se debate sobre la situación de los docentes y la Universidad.
Lejos de cualquier gesto de crítica a estas políticas, tanto Cronopios como De Sol a Sol, argumentaron su voto a Fernández mediante un “pliego de demandas”, es decir, un listado de promesas históricas incumplidas que además omite lo central: cómo se enfrentan las políticas de ajuste en curso. El apoyo a las autoridades no es ninguna novedad para De Sol a Sol y Martí, quienes durante todos los años que fueron conducción del CEFA fueron los hijos predilectos de Belinche y de Ciafardo. Cronopios en su momento se abstuvo a votar a quienes hoy conforman la gestión, sin embargo hoy en día son los primeros en festejar a las “nuevas” autoridades. ¿Qué pasó en el medio? Es una gestión con la que debatimos en cada aula ya que dicen defender la universidad, pero se oponen y deslegitiman a las medidas de lucha organizadas desde abajo como las tomas, las asambleas o incluso con el mismo paro docente. Cuya respuesta ante el desfinanciamiento y el ataque a la universidad es esperar a las elecciones 2027, mientras Milei avanza y planteando una salida mesiánica y por arriba ante un proyecto amplio de peronistas como Pichetto, los cuales muchos son aliados fundamentales de este gobierno.
Cronopios, que llegó al centro prometiendo “algo distinto”, hoy no sólo acompaña a las mismas autoridades, sino que las votan y les garantizan que la facultad funcione con “normalidad” mientras nuestros docentes cobran una miseria . El balance es claro: en estas dos décadas se consolidó un modelo basado en el recorte y la precarización. ¿Qué es lo que cambió para apoyar a las autoridades? La conducción del Centro de Estudiantes se ata aún más de pies y manos a las autoridades en el peor momento, cuando los docentes cobran salarios de pobreza, los no docentes enfrentan condiciones cada vez más precarias y las autoridades buscan disciplinar los paros, las acciones independientes y los espacios de autoorganización. Sin embargo, la respuesta de Cronopios se limita a una política de servicios bajo la campaña de permanencia estudiantil, que esquiva deliberadamente el problema de fondo: Defender la educación pública no puede ser compatible con votar y sostener a las mismas autoridades que durante más de veinte años administraron el ajuste.
Esta orientación no se limita a la facultad. En la asamblea universitaria del sábado 11/4, mientras el gobierno nacional incumple el financiamiento universitario y se negocian reformas que dejan de lado el salario docente y no docente, estas mismas agrupaciones que integran la Federación Universitaria de La Plata (Cronopios/Patria Grande, De Sol a So/La Cámpora y la Martí/Miles) junto a la Franja Morada, acompañan la reelección del rector Fernando Tauber, un visto bueno para esas autoridades que siguen en silencio frente a la Ley de Financiamiento Universitario que lleva más de 170 días sin aplicarse. Las que hacen un silencio que aturde frente a la negociación en curso de los rectores con Milei. No se puede estar con los docentes en lucha y al mismo tiempo con las autoridades que negocian sus salarios y condiciones de vida.
Por una universidad de lxs trabajadores
Desde nuestra posición, la salida es otra. Lejos de lavarle la cara a las autoridades, apostamos a la organización independiente de estudiantes, artistas, docentes y no docentes. A la construcción de espacios reales de debate y decisión, con asambleas interclaustro, clases públicas, debates en cada cursada y comisiones por carrera. Es ahí donde se puede discutir un verdadero plan de lucha para enfrentar el ajuste y defender la educación pública.
Por eso cientos de compañerxs en las aulas dejaron su firma a la campaña que impulsamos para que Cronopios convoque a asamblea, para discutir y debatir entre estudiantes, docentes y no docentes como defender la educación pública y organizar una nueva marcha nacional educativa para golpear al gobierno y que se aplique efectivamente la ley de financiamiento. Para eso es necesario prepararla de la mejor manera, con clases públicas, tomas y espacios de debate en las cursadas. Porque las decisiones no pueden seguir tomándose a espaldas de la mayoría entre cuatro paredes con la gestión. Porque la universidad no es de quienes negocian a nuestras espaldas: es de quienes la sostienen todos los días. Después de más de veinte años de continuidad, queda claro que no hay nada que esperar de quienes ya gobernaron. La defensa de la educación y la cultura no va a venir de acuerdos por arriba, la vamos a construir con organización desde abajo de forma independiente. Así conquistamos nuestros derechos en las calles y así vamos a defender la educacion y la cultura.


