Luis Caputo no estuvo en la reunión de Gabinete del lunes en la Casa Rosada que encabezó Javier Milei. Funcionarios que participaron del encuentro sostuvieron que “Toto” estaba enfermo. A pesar del faltazo del ministro, que en París volvió a pedir a viva voz un acuerdo político con los gobernadores, hubo otros economista presente, además del Presidente, como el vocero Adrián Ravier y el presidente del Banco Central Santiago Bausili.
Se trata de Alberto Ades, doctorado en la Universidad de Harvard, que se sumó al segundo tramo de la reunión. Según la gacetilla oficial, Ades presentó ante el Gabinete su último trabajo, El mundo que ya llegó. Geopolítica, deuda y mercados: el cambio de régimen ya se puede medir.
El economista expuso sobre cómo impactará la situación económica global y las oportunidades y riesgos que abren esa coyuntura para la Argentina.
El vocero presidencial justificó la presencia de Ades en la reunión de gabinete. «La presentación que ofreció esta persona realmente nos sumó valor al gabinete. El Presidente había tenido un contacto previo con esta persona, que es muy prestigiosa, que tiene una mirada de las relaciones internacionales, de todo lo que está pasando en el mundo desde todo punto de vista: económico, político, conflictos, shocks externos, y cómo todas estas cosas podrían impactar en Argentina, y nos trajo un poco esa mirada. En lugar de recibirla solo él, él quiso compartirla con los ministros (…) No tiene nada que ver con la ausencia de ‘Toto’ Caputo. El ministro no se sentía bien y simplemente no asistió por eso,«, justificó. En el Palacio de Hacienda dieron por válida esa explicación.
El lunes, con algunas diapositivas, Ades destacó ante Milei y los ministros entre los factores favorables el aumento del precio de la energía, que encuentra al país con exportaciones por US$ 16 mil millones entre enero y agosto y un superávit sectorial de casi US$ 8 mil millones.
Según el economista, el reordenamiento de las cadenas de suministro de Estados Unidos y Europa, podría favorecer a proveedores de energía y minerales críticos. Como un punto negativo analizó las tasas internacionales elevadas y el riesgo país, que encarecen el acceso al crédito, que calculó en 11.6%.
Otro punto crítico que Ades expuso ante el gabinete es el supuesto descalce temporal: los proyectos de inversión, que madurarían entre 2028 y 2030, mientras que la fuerte carga de vencimientos aparece ya en 2027 con más de US$ 20 mil millones, entre pagos al FMI y a privados.
“Hubo comentarios de refuerzo del gabinete. Yo dije: ´No está claro cómo se resuelve el déficit fiscal en Estados Unidos´. Bessent dijo hace dos semanas: ´Salimos creciendo´, y Trump dijo: ´Podemos inflar un poquito y licuar deuda´´”, relató el propio Ades a Clarín.
En otra de las diapositivas, que Ades mostró en la reunión de gabinete aparecían como ruidos económicos las dudas sobre la reelección del Presidente, pero el economista se las salteó. “Fue muy razonable, habló de la crisis internacional, de Rusia y de Irán y de otra presentación en la UBA, pero no marcó matices”, contó un participante de la reunión.
Sin embargo y a pesar de que explicita su apoyo al rumbo general de la economía, Ades viene planteando en distintas entrevistas las dudas que genera el plan económico. En una entrevista en Ahora Play el mismo lunes sugirió que la política monetaria no es comprendida en Wall Street. “Bajar la inflación de 300 a 30 con superávit fiscal es relativamente sencillo, pero pasar de 30 a 3 exige una institucionalidad y claridad monetaria que hoy el mercado no ve”, sostuvo.
La objeción del economista pareció menor, pero es una opinión mucho más divergente que las de otros economistas que fueron calificados por el Presidente como “econochantas”. “La economía está prácticamente planchada. Está creciendo a una tasa menor de la que el Gobierno querría e imaginó”, dijo la semana pasada el radio Mitre. Hace cinco días en Radio Con Vos, Ades reconoció que los primeros años del kirchnerismo «fueron buenos». Difícilmente, Caputo y Milei aceptarían en boca de otros economistas o en otros momentos diagnósticos parecidos.
A las críticas técnicas se sumaron también ruidos políticos dentro del propio espacio. Patricia Bullrich, que aprovecha cada vez que puede para diferenciarse de la Casa Rosada. “Una se da cuenta cuándo la situación económica está peor. Si uno lo compara a cómo estábamos en 2023, con 211% de inflación, estamos infinitamente mejor. Si nos comparamos con nosotros mismos, falta darle velocidad para que los cambios lleguen a todas las casas, para que la gente sienta que los cambios no son estructurales solamente sino que llegan a cada familia”, expuso la ex ministra de Seguridad en un streaming. No es la primera vez que la senadora se diferencia del ministro.
Otros referentes del gabinete, más cercanos a Karina Milei, destacan que -cuando Caputo pide acelerar acuerdos políticos para despejar las dudas sobre la economía- es porque «la economía no termina de arrancar«.
Caputo, en tanto, se recuperó de su su malestar a la noche y acudió a La Misa, el programa de Daniel Parisini, “el Gordo Dan”, principal influencer libertario y referente de Las Fuerzas del Cielo, que reportan a Santiago Caputo, sobrino del ministro.
Tras calificar a Axel Kicillof como “el anticristo” la semana pasada, el jefe del Palacio de Hacienda sugirió que no imagina un escenario de derrota electoral para el oficialismo. “Van a perder por paliza igual (…) Les vamos a arrancar la cabeza como en octubre del año pasado”, pronosticó “Toto”. “Hay un montón de dólares que se vienen”, sugirió el ministro que contestó así -sin proponérselo- a las dudas por «el puente» que planteó su colega Ades en el gabinete donde no estuvo.
Los cortocircuitos entre el ministro y el liderazgo de Karina Milei sobre la mesa política alimentaron el morbo por lo sucedido en el gabinete. El ministro de Economía, que había pedido antes apurar acuerdos y se molestó porque trascendieron sus opiniones a la prensa, se mostró alineado con agosto pasado con la hermanísima. Hizo campaña y dejó en claro que los acuerdos políticos los define Karina.
Disciplinado, Caputo volvió a ratificarle a Parisini que la que ordena el espacio es la hermana del Presidente. «Perdonen que hable tanto de política. Soy un atrevido. Lo que pienso en la mesa política se lo transmito a Karina y ya», dijo.

