Dana White, jefe de la UFC.
Tras la aplastante derrota del oficialismo en las elecciones legislativas de medio término, Donald Trump quiere recurrir casi a cualquier salvavidas para recobrar algo de su alicaída imagen, cuando todavía parece no haber tocado fondo.
Ahora busca dar un giro inesperado a la comunicación de la Casa Blanca al ofrecer el cargo de secretario de prensa a Dana White, director ejecutivo de la organización de artes marciales mixtas UFC (Ultimate Fighting Championship), principal organización global de artes marciales mixtas (MMA).
White mantiene desde hace años una estrecha relación con Trump, vínculo que se remonta a comienzos de la década de 2000, cuando los eventos de la UFC tenían dificultades para encontrar sedes y Trump permitió que la organización realizara funciones en algunos de sus casinos.
En la última campaña presidencial que llevó al republicano a la Casa Blanca y durante distintos actos políticos, respaldó públicamente al magnate neoyorquino y participó como orador en eventos republicanos.
Su figura, no obstante, suele generar controversias: admirado por muchos por el crecimiento económico y mediático de la UFC, también es cuestionado por su estilo confrontativo, sus declaraciones públicas y algunas decisiones empresariales dentro de la organización deportiva.
Las versiones sobre la respuesta del jefe de la UFC

Dana White junto a Donald Trump en un acto republicano.
La oferta fue revelada por el propio mandatario a través de su red Truth Social, donde definió a White como un “luchador implacable” y sostuvo que sería un portavoz diferente a cualquier otro.
En el mensaje, Trump argumentó que necesitaba figuras vinculadas al mundo de las artes marciales mixtas para defender políticamente a su gobierno frente a sus adversarios, a quienes volvió a dirigir duras críticas.
Sin embargo, según reportes citados por medios estadounidenses, el empresario deportivo habría rechazado inicialmente la propuesta; pero otras versiones indican que White, actualmente en Londres por un evento de boxeo, tiene previsto reunirse con Trump la semana próxima para analizarla.
Como se sabe, el puesto de secretario de Prensa de la Casa Blanca permanece vacante desde el 16 de octubre pasado, cuando Katie Zacharia abandonó el cargo apenas cinco días después de haber asumido y tras ofrecer una única conferencia de prensa que recibió numerosos cuestionamientos.
Esta semana, además, Trump anunció el nombramiento de Stephen Miller, uno de sus asesores más influyentes en materia migratoria, como nuevo jefe de gabinete de la Casa Blanca, en reemplazo de Susie Wiles.


