Llevaba casi un año sin competir. Casi un año en la sombra. Casi un año sin dar señales de vida con un dorsal y sobre una pista de tartán. Un tiempo eterno desde el fiasco en los Mundiales de Tokio, donde había sufrido de lo lindo por sus problemas físicos. Después paró y se operó del tendón de Aquiles. Llegó el momento de recogerse, de dejarse de bravuconerías y de recuperarse para entrenar. Hace dos meses, en junio, se le vio en la pista barcelonesa de la Mar Bella haciendo series, sin camiseta, casi como un atleta amateur más. Pero no era ni es un cualquiera. Se trata del noruego Jakob Ingebrigtsen, que este lunes en Birmingham se coronó por cuarta vez consecutiva como campeón de Europa de los 5.000 metros. Nadie tiene tantos títulos en el continente en la distancia.
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