Con el uso diario, las pavas eléctricas acumulan sarro en su interior, un problema que puede afectar su rendimiento si no se elimina a tiempo.
Con ingredientes que suelen estar en cualquier cocina, se pueden limpiar estos depósitos minerales, cuidar el electrodoméstico y prolongar su vida útil.
Cómo limpiar profundamente la pava eléctrica
Antes de comenzar la limpieza, es importante apagar y desenchufar la pava, además de vaciar el agua que haya quedado en el interior. Luego, hay que llenarla con una mezcla de partes iguales de agua y de vinagre blanco o de jugo de limón, y dejar actuar la preparación entre 20 minutos y una hora para que los ácidos ayuden a desprender el sarro acumulado.
Después, hay que hervir la mezcla dentro de la pava durante unos minutos. Una vez apagado el aparato, se debe esperar a que la preparación se enfríe y, si es necesario, frotar el interior con una esponja o un cepillo suave, sin utilizar elementos abrasivos.
Por último, es necesario enjuagar varias veces la pava para eliminar cualquier resto de la mezcla y hervir agua limpia antes de volver a utilizarla.

El exterior de la pava también merece atención. Para limpiarlo, alcanza con pasar un paño suave humedecido con agua o con un poco de detergente neutro. Lo recomendable es evitar las esponjas abrasivas, los limpiadores agresivos y los elementos metálicos, ya que pueden rayar la superficie.
La frecuencia de limpieza depende del uso y de la cantidad de minerales presentes en el agua. Cuando esa concentración es mayor, el sarro se acumula más rápido y puede ser necesario limpiar la pava una vez al mes. Si el agua tiene menos minerales o el artefacto se usa con menor frecuencia, el mantenimiento puede realizarse de forma más espaciada.
Mantener la pava limpia ayuda a prolongar su vida útil y a que caliente el agua de manera más eficiente.
Cómo el sarro afecta a una pava eléctrica
Aunque no suele romper la pava de forma inmediata, la acumulación de sarro puede afectar su funcionamiento con el tiempo. A continuación, las principales consecuencias.
- Tarda más en hervir el agua: el sarro se acumula sobre la parte interna que calienta el agua y dificulta la transmisión del calor, por lo que la pava pierde eficiencia.
- Aumenta el consumo de energía: al necesitar más tiempo para calentar el agua, también consume más electricidad.
- Puede alterar el sabor del agua: la acumulación de minerales puede cambiar el gusto del agua y, en consecuencia, el de las infusiones.
- Favorece el desgaste del aparato: si no se elimina durante mucho tiempo, el sarro puede afectar los componentes internos y reducir la vida útil de la pava.

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