En el acto, tras suscribir el documento de trabajo para fortalecer la educación, la salud y la infraestructura, y llevar bienestar a las familias, el mandatario agradeció que lo recibieran en ese territorio maya kiqué, entre montañas y valles.
Reconoció el valor de la resistencia de ese pueblo que ha preservado su idioma, espiritualidad, sus formas de autoridad y justicia hasta los días actuales. También la deuda de un Estado que históricamente marginó, llegó tarde o no llegó con tantos servicios.
El jefe de Estado describió el diálogo sostenido en los últimos tiempos con los pueblos originarios, con sus distintos representantes, autoridades, sobre cuáles son sus necesidades para alcanzar acuerdos.
Estas no son agendas de buenas intenciones y por eso nos preocupamos antes de firmarlas en trabajar e identificar los proyectos con los cuales podemos comprometernos, comentó Arévalo. Queremos que las cosas que firmamos se hagan realidad por medio del trabajo de las distintas instituciones, amplió Arévalo ante autoridades de Gobierno, comunitarias e invitados.
Advirtió que no podrán hacer todo, “porque tenemos 500 años de retraso, de marginación, de falta de atención e interés a las necesidades de los pueblos originarios en San Francisco”. Recalcó que cree en el diálogo basado en el respeto, en el reconocimiento a las autoridades ancestrales como expresión legítima de los pueblos originarios.
Vamos a encontrar los mecanismos para seguir avanzando y traer soluciones (a las 19 aldeas del municipio), formas de construir juntos el desarrollo, aseguró el político de 67 años. Por eso, expresó, nos reunimos como Gobierno cada tercer jueves de cada mes con los líderes originarios y tenemos otros grupos de trabajo que van viendo los distintos temas.
El presidente aseveró su compromiso con fortalecer los espacios de articulación y coordinación en aras de dar seguimiento a los compromisos adquiridos.
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