La Agremiación Médica Platense agotó las instancias de diálogo: pidió reuniones con Kreplak y con el gobernador, y no obtuvo respuesta. La deuda por prestaciones de internación ya supera los 900 millones de pesos. Si no hay novedades en los próximos días, los médicos advierten con medidas de fuerza que podrían afectar a 300 mil afiliados en la ciudad.
El conflicto entre IOMA y los médicos platenses tiene historia reciente y parece no aprender de ella. La Agremiación Médica Platense (AMP) volvió a encender las alarmas esta semana al denunciar una nueva demora en el pago de prestaciones de internación por parte de la obra social provincial, en un escenario que ya tiene antecedentes directos en los últimos meses y que vuelve a poner en riesgo la atención de pacientes en clínicas y sanatorios de la región.
El número que la entidad pone sobre la mesa es concreto: casi 500 millones de pesos en prestaciones de internación impagas, incluso después de que IOMA realizara una acreditación el 10 de junio. Si a eso se le agrega la deuda histórica por gastos administrativos contemplados en convenio, el total adeudado a los médicos platenses ronda los 900 millones de pesos. Lo que agrava el cuadro es que una parte significativa de esos honorarios corresponde a trabajo realizado durante los primeros meses de 2026, lo que significa que hay profesionales que llevan medio año sin cobrar por prestaciones ya efectuadas.
Desde la AMP lo dijeron sin eufemismos: resulta inaceptable que los médicos que sostienen diariamente la atención de pacientes internados, realizan cirugías y garantizan el funcionamiento de clínicas y sanatorios aún no hayan percibido sus honorarios, según consta en el comunicado difundido por la entidad.
El problema no es solo económico. Lo que la agremiación denuncia también es político: el silencio oficial ante sus reclamos. La conducción de la AMP afirma haber presentado reclamos formales y solicitudes de audiencia ante las autoridades de IOMA, ante el ministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak, y ante el propio gobernador Axel Kicillof. La respuesta en todos los casos, según describe la entidad, fue la misma: nada. En un conflicto donde el Estado provincial es el deudor, la ausencia de interlocutores no es un dato menor.
Este patrón ya se repitió en episodios anteriores. Cuando el conflicto llegó al límite y se suspendió temporalmente la prestación a los afiliados, desde IOMA rechazó que existieran demoras y sus voceros sostuvieron que los pagos se encontraban dentro de los términos previstos. La discusión entre lo que dice la obra social y lo que denuncia el gremio sigue siendo el eje del problema, y ninguna de las dos versiones termina de imponerse sobre la otra en el espacio público.
Lo que sí es verificable es la magnitud de la amenaza concreta. La AMP advirtió que de no regularizarse la situación en los próximos días, adoptará medidas de fuerza para resguardar los intereses de la comunidad médica. En términos prácticos, eso puede traducirse en corte de atención en consultorios y clínicas de La Plata, con impacto directo sobre unos 300 mil afiliados en la ciudad. No es una cifra marginal.
El conflicto se instala en un momento complicado para Kicillof, que ya enfrenta reclamos de otras entidades médicas por atrasos de IOMA en distintos distritos bonaerenses. La obra social provincial viene acumulando tensiones con prestadores de toda la provincia, y el silencio del Ejecutivo frente a los reclamos de la AMP difícilmente pase desapercibido si el conflicto escala. La pregunta que empieza a circular es si estamos ante un problema de caja, de gestión, o de decisión política de priorizar otros frentes y postergar este.

