No es ningún secreto que Donald Trump es el presidente en ejercicio que más se ha enriquecido en la historia de Estados Unidos. Cuando abandonó involuntariamente el poder en el 2021, su fortuna había crecido al menos 2.400 millones de dólares. Pero su declaración financiera del 2025 arroja luz sobre cómo ha utilizado su trono en Washington para enriquecerse de manera todavía más descarada, instalando en el despacho oval una cultura de la corrupción sin rendición de cuentas ni precedentes. Los ingresos declarados de Trump en el primer año de su segundo mandato casi alcanzan los de toda su primera presidencia: más de 2.200 millones de dólares, 1.400 millones de los cuales proceden de criptomonedas.
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