Las ventas minoristas registraron en julio una caída del 3,8 por ciento en la comparación interanual y una contracción desestacionalizada intermensual del 2,1 por ciento. En lo que va del año acumulan un descenso del 2,7 por ciento y seis de los siete rubros analizados mostraron números negativos.
Según el último informe del Índice de Ventas Minoristas Pyme elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), del que se desprenden los datos, la retracción obedeció principalmente al agotamiento del dinamismo coyuntural aportado por el cobro del aguinaldo en junio.
La incidencia del costo de las tarifas de servicios invernales sobre el presupuesto familiar, sostiene el reporte, acentuó la cautela del consumidor y desaceleró el ritmo general de la actividad comercial.
Al analizar el desempeño por rubros, seis de los siete sectores evaluados por la entidad que agrupa comercios minoristas mostraron variaciones en rojo respecto a igual mes de 2025. Las mayores retracciones se concentraron en Textil e indumentaria (-5,6 por ciento), Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-5,5 por ciento) y Alimentos y bebidas (-5,4 por ciento), seguidos por Perfumería (-4,5 por ciento), Calzado y marroquinería (-3,5 por ciento) y Farmacia (-1,6 por ciento). El único sector que registró un comportamiento positivo menor fue Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, con un leve incremento del 1,0 por ciento.
En el rubro de Alimentos y bebidas, de acuerdo al informe, la demanda se concentró primordialmente en la canasta básica indispensable, orientándose hacia promociones y segundas marcas, con una reducción del ticket promedio y el fraccionamiento de compras.
Los comerciantes, como consecuencia de la pérdida del poder de compra y de los incrementos “constantes” en el costo de reposición, indicaron el achicamiento de sus márgenes operativos.
En relación con el estado del negocio, el 44,5 por ciento de los encuestados manifestó que su situación empeoró en comparación con el año previo. En tanto, el 48,1 por ciento sostuvo que el nivel de actividad se mantuvo sin cambios y solo el 7,4 por ciento reportó una mejora respecto al mismo período.
Respecto a las expectativas para los próximos doce meses, el 46,3 por ciento anticipa un escenario similar de crítico, el 42,4 prevé una mejora y el 11,3 aguarda un deterioro.
En materia de decisiones de capital, el 61,5 por ciento de los locales evaluó que la coyuntura resulta desfavorable para afrontar nuevas inversiones, frente al 14 por ciento que las juzgó oportunas.
El informe también pone de relieve las modalidades de pago empleadas para sostener el consumo diario en los establecimientos de cercanía. La recurrencia a medios de pago electrónicos, promociones bancarias y herramientas financieras mediante billeteras digitales resultó determinante para amortiguar descensos de mayor magnitud en el volumen de transacciones cotidianas.
Por otro lado, la disparidad entre la evolución de las ventas y la dinámica de los costos fijos continuó ejerciendo presión sobre las estructuras de las pymes comerciales. El incremento en los gastos de mantenimiento, servicios y alquileres redujo el margen de maniobra de los propietarios, restringiendo la posibilidad de aplicar descuentos directos y forzando una constante renegociación de condiciones con los proveedores de mercadería.
El estudio fue elaborado sobre la base de 1.128 comercios pyme relevados en todo el país, entre el 31 de julio y el 6 de agosto.
Fuente: Pagina 12





